Los años 70: argentinos franjiverde

Dos años después del descenso a Segunda que puso punto final a la primera década de oro del Elche, los sesenta, el Elche volvió a la élite nacional. En 1974, procedentes del Atlanta, tres argentinos se plantaron en Altabix para jugar en Primera a las órdenes del Pipo Rossi, también argentino. El técnico ya tenía experiencia en la categoría con el Granada, pero los jugadores llegaron vírgenes de competición europea.

Gómez Voglino, Rubén Cano y Osvaldo Cortés. En el caso de los dos primeros había una circunstancia que ambos recuerdan aún con curiosidad. Gómez Voglino era el goleador y Rubén Cano el más habilidoso, pero Voglino portaba el diez y Rubén vestía la nueve. “Es que nosotros teníamos los números cambiados, de verdad. En Elche lo mismo: yo hacía tres goles, Juan 18. Yo 4, él 14. ¿Cómo puede ser?” comentaba Rubén a Sentimiento Bohemio. Aunque años más tarde, Rubén Cano marcó un gol histórico para la selección española –se nacionalizó- que permitió disputar el Mundial del 78 precisamente en Argentina.

En el mismo reportaje, Gómez Voglino recuerda cómo fue su época en Elche. “El cambio fue muy grande. A pesar de que iba Pipo Rossi con nosotros, que estaban Rubén, Baby [Osvaldo Cortés], un muchacho Cabrero, que había jugado en Lanús, y un par de paraguayos. Se notaba mucho todo. La mentalidad de los españoles. Además España era en ese momento la superliga. Italia estaba cerrada, a Francia iban pocos, recién había terminado el Mundial. Salvo los equipos chicos, Barcelona tenía a Cruyff y a Neskens; en Madrid estaban Breitner, Netzer, Repp. Salías a las canchas y te encontrabas con cada uno”.

Rubén Cano rememora la fama que giraba en torno al viejo Altabix. “Nosotros teníamos la ventaja del campo”, y se explica: “Nunca vi un campo como el del Elche. Dos o tres atrás que te mataban a patadas. Yo, en realidad, no tomé conciencia hasta que después pasé al Atlético Madrid y hablaba con la gente, y te decían: ‘¿Vas a jugar en Elche? El martes estás lesionado’. Aprovechábamos ese estadio. De hecho, cuando lo cambiaron, chau Elche”. Gómez Voglino guarda en su memoria una fotografía del estadio, “Además, de la línea de cal había un metro a la grada. Y sin alambrado. Los gallegos estaban sentados acá, había una barandita acá, como un tubo y a un metro estaba la raya. Si el tipo estiraba la mano le agarraba las piernas al juez de línea”.

Pero los setenta también fueron un oasis en la historia del Elche. Cuando se acercaba el ocaso de la década, el equipo enfiló el camino a los infiernos atenuados por dos fugaces garbeos en Primera División.  Gómez Voglino explica su salida “tenía 32 años. Yo había sido goleador del equipo el primero y segundo año. Yo hacía los goles en el Elche, y Rubén Cano me daba todos los pases. Pero el ídolo en el Elche era él, Rubén agarraba la pelota y pegaba una de esas carreras en velocidad, y se paraba toda la tribuna. En el tercero fue Finarolli. El cuarto año, cuando nos fuimos al descenso, yo estuve mucho tiempo lesionado, y el quinto año, ya en Segunda, el entrenador armó un medio campo donde ninguno de los tres marcaban y todos jugaban. No atacaba tanto ni pateaba los penales. El equipo por un punto no subió a Primera. Teníamos que ganar el último partido de visitante… Así que el presidente dijo: «El que no sea de acá se puede ir». Y Finarolli se fue a Argentinos Juniors, otro para otro lado, y a mí me salió lo de Colombia, por un año y medio, con un buen contrato. Me pagaban más que en España”.

En la foto: Rubén Cano es el primero empezando por la derecha en la fila de agachados, Gómez Voglino está sentado a su derecha. Osvaldo Cortés es el segundo empezando por la izquierda de la fila de levantados.

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