Un líder sin respeto arbitral

Adrián Cedillo ¦ 12/11/12 07:00 @Adrcedillo

La era Fran Escribá ha conseguido dejar atrás algunos clichés que perseguían al Elche en las últimas temporadas. El equipo franjiverde ya no es un equipo ni defensivo, ni ‘sucio’, ni al que le guste más destruir que construir el juego. Muchas de estas afirmaciones eran más malintencionadas que reales, pero desde la llegada del técnico valenciano y su filosofía de juego, muy bien recibida y aplicada por la plantilla, se ha roto con cualquier posibilidad de crítica externa. No sucede igual con el panorama arbitral, algo en lo que poco puede hacer el preparador, y que esta temporada está perjudicando muy seriamente a los intereses del Elche.

Y es que, como ya sucediera en aquella fatídica noche de Junio en que se jugó la final del playoff ante el Granada, las decisiones arbitrales alejan al Elche del sueño del ascenso. No en vano, hasta siete puntos menos tiene en su casillero el conjunto franjiverde por culpa de los errores de los trencillas o sus asistentes, que parece que no les tiembla el pulso a la hora de que una decisión dudosa siempre caiga del lado del rival del equipo ilicitano.

El último gazapo cayó en Chapín. El asistente no vio que el balón había traspasado la línea de cal antes de que el defensor jerezano Cámara lograra despejar el esférico. Un error incluso aceptable por ser uno de esos goles llamados fantasma, pues seguro que algún aficionado andaluz hará fuerza con los ojos para jamás reconocer que el balón entro y justificar la decisión del asistente, que por muy argumentada que esté, cae por el peso de las imágenes.

Más grave y también reciente es el garrafal levantamiento de bandera prematuro demostrado por Raul Gago. El asistente de De Burgos Bengoetxea demostró su mala visión al anular el tanto de Fidel en Anxo Carro a pesar de que el extremo andaluz partía casi dos metros por detrás de la defensa antes de recibir el pase que le dejaba sólo delante del meta lucense. El castigo para el asistente fue la nevera durante una semana, algo insignificante si dentro de siete meses al Elche le faltan tres puntos para el ascenso, esos que dejó de ganar en Galicia la semana pasada porque un asistente decidió levantar la bandera, aún nadie sabe por que.

Pero son siete los puntos que ha podido dejar de ganar el Elche en presente temporada, en tan sólo trece jornadas de campeonato. El primer error en perjuicio del Elche tuvo lugar en El Alcoraz durante el Huesca Elche, partido en que los de Escribá empataron a cero y se dejaron por primera vez dos puntos en su camino. Tal vez era demasiado para alguna instancia que el Elche siguiera con su brutal racha victoriosa. Quizá por eso Arcediano Monescillo no quiso ver el clamoroso penalti que sufrió Ferrán Corominas en el área oscense. Una pena máxima que podría haber significado el triunfo franjiverde.

Siete puntos, una desventaja que, de haberse producido, podría tener al Elche con nada menos que nueve de ventaja sobre el tercer clasificado y diecisiete sobre el primer equipo que se queda fuera del playoff.

Los números están ahí, y las imágenes lo apoyan. Unas circunstancias que dan que pensar. El Elche ha conseguido borrar ciertos adjetivos con que lo definían hasta hace pocos meses, pero no ha conseguido algo imprescindible si se quiere subir a primera división, respeto. La directiva del Elche, con su presidente a la cabeza, debería tomar cartas en el asunto. Mucho se presume de la gran relación del Elche Club de Fútbol y de alguno de sus directivos, especialmente José Sepulcre, con las distintas federaciones. No dejemos que la buena relación se convierta en una tomadura de pelo. Desde la entidad deberían de pedir respeto al estamento arbitral. Porque para subir hay que ser líder en el campo pero también ser un líder en los despachos si no quieres que se rían de ti. 35.000 ilicitanos ya lo comprobaron en aquella final ante el Granada. Siete puntos menos en 13 jornadas, siete puntos que pueden necesitarse a final de temporada.

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