La sorpresa se resiste

No hay manera de ganar partidos si mantienes la poca pólvora de la temporada pasada y eres más frágil atrás. En ausencia de Jonathas, mejor no digamos. El Elche realizó una digna primera mitad que se fue al traste en cuanto el  Sevilla se puso por delante. Lo máximo esperable tras el polémico gol de Bacca era el empate, porque remontar en este contexto cabe en pocas cabezas, pero llegó el segundo hispalense. Los de Emery no quisieron el balón y los franjiverdes sintieron el deber de llevar el peso ante su afición. Se compitió y se puso en aprietos a algunos jugadores sevillistas (casos de Mbia y Coke). Sin embargo, al llegar a la frontal, la falta de pegada era latente. Ningún tiro entre palos a pesar de las buenas sensaciones que transmitían Víctor, Mosquera y Coro.

Emery se guardó poco: alineó a todos sus recién llegados de partidos internacionales a excepción de Banega, que no es un indiscutible, y suplió al lesionado Vitolo por Aleix Vidal, a pesar de que venía jugando por la derecha. A pesar de su pobre primera mitad, no sufrieron en exceso y aprovecharon cada pérdida comprometida de los locales para rozar el gol. Finalmente llegó en la segunda mitad y no exento de polémica, pero que el equipo se había recompuesto era una realidad. Les salieron bien los cambios al vasco, que quitó a Coke por Figueiras en el descanso y dio entrada a Gameiro para hacer el segundo en lugar de un Deulofeu que ya había hecho su jugada decisiva.

El próximo sábado se jugará en Mestalla ante un Valencia enojado que querrá reconciliarse con su afición. Pinta difícil, pero el propio Deportivo es un ejemplo reciente de que hay que lucharlo todo. Aunque no hayamos mejorado los laterales ni, por el momento, la portería respecto a la temporada pasada. Aunque seamos más débiles en la medular y José Ángel no venga dando señales de ser una solución eficaz. Aunque jugadores como Álvaro y Cristian Herrera resulten hoy inofensivos. Aunque la mitad de los fichajes no rasquen bola. El fútbol da muchas vueltas y de nada valdrá bajar los brazos.

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