La Reina del Carnaval, unos empates de oro y la Casa de los líos

Óscar Gómez “Pedja” ¦07/02/13 07:00 @pedjafranjiverd

OPINIÓN.  Era el primer día de Carnaval en la capital del archipiélago canario y el árbitro de la contienda, en un duelo entre dos grandes equipos, quiso erigirse en el protagonista, en el objetivo de todos los flashes, en La Reina del Carnaval. Y lo consiguió el muyayo. Vaya si lo consiguió.

A ritmo de batucada, Lesma López anuló el que probablemente hubiera sido el gol de la temporada. Saliendo de clara posición legal, Coro ejecutó con maestría un remate espectacular de medio chilena tras controlar con el pecho un centro de Albacar, rememorando el gol de Rivaldo contra el Valencia de hace unos cuantos años. ¡Cómo se le ocurre anular semejante obra de arte! Este hombre le hubiera roto, en su momento, los pinceles a Velázquez y los lápices y las plumas a Cervantes. Un sacrílego, sin duda.

En un partido precedido de cierto miedo y/o respeto hacia la Unión Deportiva Las Palmas, futbolísticamente, en los tiempos modernos, nuestra bestia negra, el Elche volvió a hacer un partido muy serio a nivel defensivo aunque poco brillante en ataque, sobre todo en la primera mitad.. En la segunda parte cambiaron las tornas y el Elche mereció claramente la victoria, que finalmente no se consiguió por una mezcla de mala suerte, de falta de ambición en momentos puntuales y de errores arbitrales.

Una vez terminado el partido, la afición acabó con un sabor agridulce tras el empate en el Estadio de Gran Canaria. Se palpaba cierta decepción en foros y redes sociales comentándose que el Elche no estuvo bien y que no se vio su mejor versión. Siendo ciertas ambas afirmaciones, por el tono detectado de las opiniones, creo que no han sido justamente valorados y ponderados los últimos empates conseguidos fuera de casa. Y se tratan, sin ningún tipo de duda, de unos empates de oro. En la capital canaria, a pesar de no ser nuestro mejor partido en el aspecto ofensivo, truncamos la racha de un equipo que estaba jugando muy bien y que, probablemente, era el equipo más en forma de la categoría. Y creo que hay que valorar la facilidad que tiene nuestro equipo, al más puro estilo Barça, de desactivar y de dejar en poca cosa a los rivales por muy creciditos que lleguen. De igual modo que los empates en Ciudad Real y Ponferrada fueron muy buenos, viendo el estado de forma de ambos equipos y lo fuertes que están en casa.

Si a eso añadimos que queda un partido menos y que nuestros perseguidores están conspirando para que aumentemos poco a poco la ventaja, miel sobre hojuelas.

Ya de vuelta a la península y con la mente puesta en el próximo envite, estoy convencido que todos estamos deseando que se hable únicamente de fútbol, de lo bien que llega el Córdoba, del emergente talento de Fede Vico, del potente delantero italiano Rennella, de nuestro inolvidable “amigo” Abel, de las viejas rencillas de Copa, etc. El Córdoba es, en definitiva, un equipo lo suficientemente brillante y rutilante como para que todos nos centremos, cada uno en su parcela y con arreglo a sus posibilidades, en tratar de crear un gran ambiente para conseguir una nueva victoria en casa.

Pero, claro, el Elche es, no nos olvidemos, la Casa de los Líos, y todo, absolutamente todo, puede ocurrir. Ya hemos tenido discusiones entre directivos, envidias entre empresarios, el caso de las entradas, detenciones policiales, la polémica vuelta de Ángel y demás zarandajas. Solo nos falta que fichen Rafa Mora como Jefe de Taquillas para que ponga su única neurona al servicio del club o que Sepulcre y Juan Carlos Ramírez se reten a un duelo de Sumo en la Playa de Arenales, y no me refiero precisamente a ver quién exprime más litros de jugo de granada.

En los últimos días el ambiente del club ha estado más caliente que la destructora de papel de Génova 13. Y va a ser inevitable que se siga hablando por un tiempo del tema de las entradas. Y es que el aficionado está muy enfadado y ya no se fía de nada ni de nadie. Hay quien llega a imaginarse, rozando la obsesión, a Jorge Javier Vázquez en “Hay una cosa que te quiero decir” diciendo aquello de “Retiramos el sobre” y apareciendo en ese momento, al unísono y de la mano, un diputado del PP y un empleado del Elche.

Independientemente de lo que dicte la investigación policial, el club debe posicionarse y tomar decisiones. No es creíble que le hurguen en sus cajones y nadie sepa nada. El presidente es cómplice y culpable precisamente por no haber hecho nada, como bien apostilló William James, “Cuando debes hacer una elección y no la haces, eso ya es una elección”. Y la elección de Sepulcre ha sido, sin duda, mirar para otro lado y esconder la cabeza como las avestruces.

Lo mejor y más recomendable para la salud e incluso para la caída de pelo, salvo que se tenga la inmensa fortuna de tener el champú de Dragón de Xumetra, es agarrarse a la filosofía de Fran Escribá y pensar únicamente en el siguiente partido. No merece la pena pensar más allá. Como dijo Albert Einstein, “Nunca pienso en el futuro. Ya se encarga él solo de llegar lo suficientemente rápido

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