La Liga de ‘júrgol’

Óscar Gómez | 07/08/2014 00:00 @pedjafranjiverd

Si es que ya lo viene diciendo desde hace tiempo el mismísimo presidente de la Federación Española de Fútbol, el ínclito Don Ángel María Villar, nuestra liga es La Liga de Júrgol. En el momento en que el propio presidente de la federación no sabe pronunciar bien el deporte que representa, ¿qué esperamos? A partir de ahí cualquier cosa que nos pase es poca. Es como si el presidente de la Federación de Atletismo dijera Aleteismo o el de Harterofilia, Clorofiliaa. De traca. ¿Por qué digo esto? Por el mamoneo y peloteo hacia los grandes que llevan a cabo todos y cada uno de los entes implicados en este deporte, que redunda en una competición adulterada de origen.

Aquí, todos los que viven alrededor del fútbol, directa o indirectamente, la casta del balón, se dedican, en grupo o de individualmente, a idolatrar a los grandes y a denigrar a los pequeños. Y luego se mofan. Esa es su hoja de ruta, su penosa manera de actuar.

En España el desigual reparto de los derechos televisivos no se asemeja en nada a lo que ocurre en el contexto europeo en general y en las ligas que nos rodean en particular. En este asunto, como en muchos otros, somos la mayor vergüenza del continente y el vivo ejemplo de un país donde el bipartidismo se extiende más allá del terreno político.

En La piel de Toro, en nuestra quebrada y convulsa España, las diferencias en el reparto de los derechos televisivos son abismales y vergonzantes. Los dos grandes se llevan casi el 40% del total, generando una desigualdad de partida, de unos ingresos que son de todos, porque todos dan sentido a la competición, no solo unos pocos. Si jugaran solo los dos grandes no se llamaría liga, se llamaría eliminatoria de ida y vuelta.

No tiene, además, desde un punto de vista deportivo, ético y, si me apuras, psico-sociológico, ningún sentido el hecho de beneficiar descaradamente a los ya de por sí más poderosos y luego jactarse de su superioridad. ¿Dónde está la gracia? Se genera una situación desigual y luego aparecen los tontos útiles como Andrés Astruells de El Mundo Deportivo para machacar y ridiculizar a los humildes que tratan de sobrevivir en esta adulterada y manoseada competición. Como se suele decir popularmente, “encima de cornudos, apaleaos” Nunca un dicho definió mejor una situación.

Además, surge una prole de forofos y hooligans que en vez de elevar a los altares a aquellos equipos que son un modelo de gestión (Almería), de deuda 0 (Eibar) o de ciudad futbolera (Elche) se dedican a alabar a los tramposos, a los abusones y a los prepotentes.

Se puede observar en el cuadro anterior como sería el reparto si se aplicaran los criterios de la Premier League. Las diferencias son importantes pero decentes y éticas.

Lo que está claro es que los grandes transatlánticos tienen, además del reparto de los derechos televisivos, muchas y diversas fuentes de financiación (merchandising, giras, publicidad,…), además de los “mimos y caricias” de entes públicos y bancos, a las que los humildes no optamos, al menos a esos gigantescos niveles.

Es por ello que se antoja inexplicable que el dinero generado por la explotación visual de la competición se reparta de manera desigual.

Y es que en nuestra liga, para un equipo de media tabla, es prácticamente imposible competir con recién ascendidos de la liga inglesa o alemana por algunos jugadores.

En el reparto de la Premier League podemos observar como un recién ascendido como el Cardiff City se llevó la temporada pasada la friolera de 62 M de libras, unos 78 M€ al cambio, que ya es bastante más que lo que cobró el tercer equipo mejor pagado de España, el Valencia. Con esto se explica por qué los galeses le “birlaron” a Gary Medel al Sevilla a golpe de talonario.

Por ello, en lo que respecta a nosotros, al Elche C.F, no nos queda más remedio que apostar por la imaginación y el trabajo y tratar de buscar mirlos blancos, chollos y oportunidades en el mercado para luego poder sacarle beneficio a corto/medio plazo. Como bien dice Orta, hay que comprar barato para vender caro. Y mientras tanto, claro, acertar con las compras y que entre la pelotita, porque si no, no hay negocio que resista.

Mientras los presidentes de los equipos ninguneados, vejados y mofados no muevan ficha unidos y se planten ante esta situación, esto es lo que hay, nenes, son lentejas. O las comes o las dejas. That`s the difference, man!! Premier League vs Liga de Júrgol

Y ahora, después de esta reflexión, vas y le compras a tu hijo la camiseta de James o la de Rakitic, petardo. Cuando la que hay que comprarle es la de Rodrigues, leñe.

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