La Fumata franjiverde, un punto de no-inflexión y el sempiterno camelo de los abonos

Óscar Gómez “Pedja” ¦ 14/03/13 06:55 @pedjafranjiverd

OPINIÓN. El sábado hubo fumata, la Fumata Franjiverde. “Habemus cagadam” y le pusimos Derrota III. Después de más de 4 meses, se quemó la imbatibilidad en casa y se chamuscó la racha sin perder, volviendo a ver y a oler el humo de la derrota. Como en las anteriores ocasiones, se perdió por un pírrico 1-0 que pudo haberse evitado a poco que hubiéramos tenido algo de puntería de cara a gol. Como se suele decir, “una mala tarde la tiene cualquiera”. Tuvimos ocasiones para haber goleado al Mirandés y al final nos quedamos con cara de tontos, haciendo bueno el dicho de “el que mucho perdona al final la paga”. En condiciones normales hubiéramos ganado 99 veces de 100. Pero nos tocó ese miserable 1%.  De todas formas la fumata era poco densa y se disipó rápido. El equipo mantuvo su estilo, dominó el partido de cabo a rabo, tuvo muchas ocasiones de gol y no perdió las señas de identidad que le han llevado al liderato. Se trata, por tanto, y como tal hay que asumirlo, de un accidente. El mejor ejemplo de ello fue la reacción de la afición aplaudiendo a los jugadores. No pasa nada, por tanto. Avanti Franjiverdi!!

Eso sí, lo peor de todo son los daños colaterales más allá de la pérdida de los 3 puntos, con la expulsión de Generelo y, sobre todo, con las tarjetas amarillas a nuestros dos centrales, que cumplen ciclo y que, por ende, se pierden el encuentro de Soria. Una vez terminado el partido me vino a la mente, sin ánimo de querer despertar viejos fantasmas, el partido del año pasado contra el Celta. En aquel encuentro, además de perder, sufrimos tres expulsiones (Generelo, Flaño y Beranger) que condicionaron los siguientes partidos y dieron comienzo a la debacle del equipo y al desastroso final de temporada. El contexto podía ser parecido al actual puesto que era más o menos por la misma fecha (20 de febrero, jornada 25) y el equipo estaba bien colocado, a tres puntos del ascenso, del mismo Celta.  Pero, a diferencia del año pasado, estoy convencido que el partido contra el Mirandés va ser un punto de no-inflexión, es decir, el equipo va a seguir igual y no va a desinflarse. Hay muchos datos positivos a los que agarrarse; el equipo es líder, ha demostrado una regularidad pasmosa y, sobre todo, tenemos en el banquillo a un entrenador que transmite normalidad y tranquilidad y que asume la derrota como algo natural sin buscar excusas ni culpables.

Por otra parte, se produjo la mejor entrada de la temporada, 22.000 espectadores. Pero no creo que debamos presumir demasiado de ello. Los dirigentes del Elche demostraron una vez más su falta de respecto hacia los aficionados fieles y demostraron que lo prometido en la campaña de abonos de segunda vuelta fue nuevamente el sempiterno camelo de los abonos. Me parece estupendo que, con la celebración del día de la mujer trabajadora, se haga un descuento del 50% a las aficionadas, y que se regalen entradas a los niños. Aunque me gustaría aclarar que niños no son adolescentes con bigotillo y más de 1.000 seguidores en twitter, y que no me parece justo que hasta ahora un niño de 6 años tuviera que pagar y de repente se deje entrar gratis a un chavalote con acné extremo, con más pelo que la moqueta del hombre lobo y más bruto que Falete tirándose del trampolín. Hechas estas aclaraciones, lo que me pareció una soberana tomadura de pelo fue que con las entradas gratis a los niños la madre y/o acompañante femenina también pudiera retirar una entrada gratuita. Y es ahí cuando entro en modo indignación. Si va la madre, que pague, el 50%, pero que pague. ¿Pero qué es esto de regalar entradas? ¿Qué clase de ley del mercado siguen estos señores? ¿La ley de la oferta y la demanda inversa? Como el producto es bueno (líderes destacados), se supone que hay que darle valor, no infravalorarlo. Alguno ha debido de hacer un Master en Marketing en Botswana porque si no, no se entiende. Pero lo peor de todo es el hecho de querer tomar el pelo a los abonados ocultando ese regalo en la letra pequeña de una invitación infantil. Señores del Consejo, si quieren regalar háganlo con luz y taquígrafos, clarinete y de cara, no de tapadillo. Porque, además, esto siempre supone la llegada de veletas, de miembros de la Yihad culé o madridista y aficionados de medio pelo que no dejan un euro en las arcas del club y se atreven a criticar a un equipo que está haciendo historia. Olvídense de regalar entradas, aunque solo sea para que estos aficionados no vuelvan al Martínez Valero al menos hasta que juegue su Madrid y su Barça y tengan que rascarse el bolsillo.

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