La franja de la felicidad

P. Ortuño | 07/05/2013 01:26 @pedroortuno

Desde que en 1927 el entrenador checo Anton Fivber decidiera introducir la franja verde como distinción en la equipación completamente blanca del Elche, el club ilicitano ha disputado 79 temporadas en categoría nacional a partir de su debut en Tercera en la campaña 1929-1930. De todas ellas, 19 fueron en Primera, 34 en Segunda, siete en Segunda B y otras 19 en la división donde empezó.

Un balance de altibajos que este año retornará a su punto más alto con el virtual ascenso que el conjunto dirigido, 86 años después de Fivber, por Fran Escribá dejó finiquitado el domingo en Villarreal. La franja verde cumplirá el próximo curso su vigésimo aniversario en la máxima categoría española coincidiendo con el tramo final del 90 cumpleaños de la entidad. Otro número redondo, 25, son las temporadas que el Elche acumula sin saborear la actualmente denominada por el fútbol moderno Liga BBVA. Catorce de manera consecutiva en la división de plata y once en la de bronce.

Pero la franja de la felicidad, en este año 2013, no sólo está haciendo sonreír a los miembros del primer equipo. También el filial se ha contagiado. El Ilicitano de Vicente Mir, recién ascendido a Tercera, está realizando una temporada superlativa y este fin de semana se aseguró una plaza en el play-off de ascenso a Segunda B. Actualmente, a falta de dos jornadas, los chicos de Vicente Mir son terceros a dos puntos del líder, el Alzira, al que sólo le resta un partido por jugar. Una posición que el filial franjiverde intentará alcanzar para ahorrarse rondas en la fase de ascenso.

Por si fuera poco, el equipo femenino continuará un año más en Liga Nacional -equivalente a la Segunda División- tras sellar su permanencia e, incluso, la experimental sección de fútbol sala ha sido un éxito rotundo. El proyecto que ha comandado el entrenador Rubén Maestre ha finalizado su andadura en Tercera División como campeón y buscará ahora subir de categoría en el play-off de ascenso.

Es por ello que los ilicitanos quieren trasladar la franja verde de su camiseta a los libros de la historia para marcar una línea desde la que comenzar a escribir un futuro repleto de alegría.

 

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