La afición pasó del enfado al aplauso

La afición del Elche vivió todo un vaivén de sensaciones ante el Getafe. Su equipo, que volvió a ser una especie de doctor Jekyll y mister Hyde sobre el terreno de juego, provocó el enfado y la alegría, pasando por la esperanza, a lo largo de los noventa minutos. Los 6.693 espectadores congregados en el Martínez Valero (unos 100 azulones) presenciaron un partido lleno de contrastes que al final se saldó con empate a dos.

La primera parte del cuadro ilicitano despertó los lógicos pitos en la grada. Los de Toril se mostraron incapaces de poner en apuros al portero rival y su endeblez defensiva facilitó el trabajo a los visitantes, que se fueron al descanso con una ventaja de dos goles. Cuando el árbitro decretó el final del periodo inicial, los gritos en contra de los franjiverdes, una constante durante el desarrollo del mismo, se multiplicaron casi de forma unánime para expresar su descontento con el juego y el resultado.

La segunda mitad fue otro cantar y cambió completamente el parecer de la afición con su equipo. El Elche salió decidido en busca de la portería contraria y su coraje contó con el apoyo de la hinchada, que empujó a sus jugadores a través de aplausos y cánticos de ánimo. El equipo dio y la grada respondió.

El 1-2 anotado por Guillermo avivó la esperanza de los franjiverdes, y la hinchada entonó el ya tan escuchado “sí se puede” para alentar a sus muchachos para restablecer la igualada en el marcador. Nino se encargó de marcar el 2-2 para alegría de los aficionados del Elche, que tras el gol veían posible incluso la remontada ante uno de los gallitos de la categoría, que además, llegaba en una magnífica dinámica de resultados.

Con el penalti de Cala sobre Pelegrín, se desató el júbilo a la espera del éxtasis que hubiera supuesto un gol desde los once metros que le daría la vuelta al marcador. Pero Edu Albacar marró la pena máxima y vio cómo su alegría se tornó en decepción por lo que pudo ser y no fue. La afición no dejó de espolear a los suyos hasta el final, pero a pesar de que el encuentro concluyó con empate, aplaudió la entrega de los suyos.

Reconocimiento a los exfranjiverdes

Los azulones que pasaron por el Elche, Bordalás, Molina, David Fuster y Damián Suárez, recibieron el reconocimiento de la que fue su hinchada en forma de aplausos. El delantero alcoyano pidió disculpas a la grada tras marcar el segundo gol del Getafe y cuando se retiró sustituido, lo hizo entre palmas. David Fuster también fue aplaudido cuando entró en la segunda mitad.

Además, cabe mencionar que los jugadores del Elche lucieron una camiseta que rezaba “¡Ánimo Matilla!” antes de comenzar el encuentro. El mediocentro castellano-manchego se lesionó de gravedad en el choque anterior del equipo ilicitano en el Martínez Valero y se perderá lo que resta de temporada.

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