Josan, ha nacido una estrella

Rc Sala de Juegos Empresa Els Ferrers

Debutó Pacheta y enamoró Josan. No fue un partido especialmente brillante. ¿Y cuál lo es en Segunda B? Sin embargo, el entretenimiento lo pusieron el entrenador en el primer tiempo y el revulsivo crevillentino en el segundo. Victoria para coger confianza y reforzar el autoestima de varios futbolistas.

Uno de ellos, quizás el que más, es Josan. Hasta el momento se había visto poco o nada del extremo llegado del Albacete. Y este tampoco parecía el partido para su eclosión, al empezar en el banquillo. Las molestias físicas de Collantes le dieron la oportunidad y no lo desaprovechó.

Josan contra el Llagostera ha sido de lo más vertical que se ha visto en este Elche de Segunda B. En un equipo con exceso de jugadores que la piden al pie, él siempre buscó el espacio. Así lo hizo en los dos goles. En el primero le vio Javi Flores, que metió un excelente pase. En el segundo, ya con el rival más abierto, corrió la banda a lo Óscar Husillos, aunque sin pisar línea. Gran noticia su actuación.

Flores fue otro de los que agradó, especialmente en el sopor general del primer acto. Estuvo más implicado que nunca en labores creativas, aunque no encontró compañeros para crear el suficiente peligro. Con Josan sí hubo conexión y el andaluz dejó una de esas perlas que quizás no sean reconocidas. La asistencia antes de la asistencia. Creó el peligro suficiente para que Josan encontrara no a un compañero sino a un rival. La acción merecía el gol y Lucas Viale ajustició a su portero.

Autogol de estreno

Tiene su guasa que el primer gol de la era Pacheta sea en propia meta. Ojalá no sea un mal augurio. Hasta ese momento, el equipo se mostraba intenso pero plano, a excepción de Javi Flores. El más activo estaba siendo el técnico, que no paró en la banda. Grito aquí, salto allá. Orden a Tekio, petición al delantero. Se le ve implicado y eso, obviamente, siempre es bueno. A ver si esta vez hay conexión plantilla-entrenador.

Dejo para el final, aunque no sea lo menos importante, a Nino. Lo del Cañonero de Vera es una delicia. La verdad es que da gusto verle jugar casi siempre. Nada más salir, ‘pinchó’ un balón que venía desde el cielo, aunque agotó la magia antes del remate. Y el 2-0 puede parecer un gol fácil, pero no lo es. Nino es de esos delanteros que en otra vida debieron ser arquitectos. Cuando muchos tiran al muñeco, él saca la escuadra y el cartabón para poner el balón lejos del alcance del meta rival.

Compartir esta entrada: