Ilusiones de verano


 

Chimo Baeza |  15/07/2013 09:01  @chimoeneas

OPINIÓN .  El verano es un tiempo extraño para los futboleros. No hay fútbol (por no haber, no hay ya ni Intertoto), pero es el momento en el que todos somos felices. Al final de la temporada, sólo unos pocos elegidos pueden celebrar la victoria (ésta vez, nos tocó a nosotros, pero sabemos bien que esto pasa raras veces); pero durante el verano todos tenemos derecho a soñar, porque en verano, hasta que el balón decida el destino, todavía todo es posible. Hasta el más humilde de Segunda anuncia que por qué no se puede luchar por el ascenso y hasta los aficionados a un equipo recién ascendido soñamos con dar batalla por un puesto en Europa. Los fichajes que hacemos son los mejores y los más polivalentes, que nos lo ha jurado el amigo ése que está todo el día viendo fútbol, y nos pasamos los meses hasta el primer partido fabulando sistemas, alineaciones y plantillas…

Es divertido, en el fondo, porque no deja de ser un momento de ilusión para mayores: como las semanas previas a Reyes (o a Papá Noel o al armadillo de Hanuka), pero con unos años más en las espaldas. Porque en el fondo, los aficionados al fútbol (y al Elche en particular) somos como críos, que nos pasamos medio año despotricando de nuestro equipo, pero que llegado julio, nos olvidamos de todos los padeceres, y renovamos nuestro abono o, como mínimo, nuestra fe. Este año, claro, la cosa es diferente: ya no es una fe ciega, basada en el corazón, sino que tiene el fundamento real del temporadón que se marcaron el año pasado. Y, por eso, a pesar de sus duras lesiones, sabemos que Lombán es un gran central, que el portero Toño viene a subir el nivel de exigencia y que, venga quien venga, formará una gran plantilla, porque estamos en este momento en el tiempo de la confianza ciega.

Y, como todo verano, éste también tiene sus pequeñas tormentas, que esta vez llegan con la forma del tirón de orejas de Escribá a la directiva por el retraso a la hora de planificar el equipo. No le falta razón al gran Fran (al menos, desde lo que se ve desde la lejanía), en estos días en los que las obras del estadio han sido las grandes protagonistas, pero, por suerte, el club está recuperando el tiempo perdido. Ojalá sea este episodio sólo uno de esas pequeñas lluvias pasajeras que también se necesitan para refrescar el ambiente. Porque sería muy triste que nos roben la ilusión incluso en verano.

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