Di Stéfano: la Saeta no voló en Altabix

El malogrado ‘Don Alfredo’ debutó como entrenador en Elche, pero aguantó seis meses antes de irse en medio del caos.

Un joven vilero era juvenil del Elche. Su proyección en el fútbol base del Villajoyosa le había dado la oportunidad de desplazarse hasta la ciudad ilicitana. Muchísimos años después contaba una historia a sus alumnos: “Yo estaba con el balón y él dijo: ‘el 8 ese es bueno’, y el 8 ¡era yo! ¡era yo! –decía alentando a los oyentes-“. El 8 era José Devesa y “unas fiebres dieron al traste con el jugador que pudo acompañar en éxitos a Lico, Marcial y Esteban”, según contaba Vicente Márquez en el libro SD Villajoyosa CF. Él era el entrenador del primer equipo franjiverde, un argentino que recién empezaba su carrera como entrenador pero que contaba con una biografía legendaria siendo jugador: Di Stéfano, llamar la atención de la leyenda explicaba la entonación del “¡era yo!”.

Los inicios de Di Stéfano como jugador en España están llenos de sombras, ajenas a él, él solo seguía a la vieja, pero los inicios como entrenador solo dirigen sus miradas a la camiseta blanca cruzada por la franja verde. Los últimos tramos de la temporada 66-67, Bumbel presentó a un equipo bien físicamente con una mezcla de jóvenes y consagrados que salvaron al equipo jornadas antes de acabar la Liga y llegaron a semifinales de la Copa del Generalísimo. En medio del final de la Liga (abril de 1967) y la clasificación para semifinales (junio) se anunció el 18 de mayo que Di Stéfano se haría cargo del Elche, según las fuentes a las que tuvo acceso Mundo Deportivo, el argentino “conocía a la plantilla en la que abundaban jugadores jóvenes, con quienes le gusta trabajar”. La presentación y firma del contrato se aplazaron hasta después de su homenaje en Chamartín frente al Celtic de Glasgow, los escoceses ganaron por un gol a cero y Di Stéfano recibió la Medalla de Oro al Mérito Deportivo de manos del Ministro secretario del Movimiento. Di Stefano se estrenó como técnico franjiverde ganando 5-0 al Granada en la vuelta de cuartos de Copa, confirmando el pase a semifinales y sumó una segunda victoria por 2-1 sobre el Valencia en la ida de la siguiente ronda, sin embargo, en la vuelta perdió 2-0 y el Elche se quedó fuera de la competición, aunque fuera con la compensación de perder contra el campeón final.

Por delante quedaba medio año muy convulso, aunque por entonces era difícil prever que el paso de un astro como el argentino acabaría tan pronto y se llevaría por delante al presidente Martínez Valero. El nuevo Elche arrancó en Sarrià “causando una buena impresión, y pudo perfectamente haberse hecho con la victoria” según Mundo Deportivo, Asensi hizo el 0-1 a doce minutos del final y la victoria parecía segura, sin embargo, Martínez respondió con otro golazo en el minuto 90. Después del partido, le preguntaron si su equipo mantendría la fuerza y ritmo durante el resto de la Liga, y Don Alfredo respondió con su habitual sarcasmo: “pues sí, ¿para qué cuentan entonces los entrenadores?”. Sin embargo, no fue así.

El Elche cerró 1967 colista y con solo tres victorias, que por entonces sumaban 2 puntos, y tres empates; y abrió el siguiente año con otra derrota, en casa, un día después de Reyes, desatando una tormenta: tras el partido, la directiva de Martínez Valero dimitió y se quedó Roque Sepulcre Mas como directivo puente, y Di Stéfano comunicó que les seguiría durante el día siguiente. Además, el argentino activó el ventilador para airear supuestas confabulaciones para derrocar a Martínez Valero por parte de sus jugadores Vavá y el capitán Iborra y el presidente honorario Esquitino. Ante esto, Esquitino dimitió y se apartó hasta resolverse el caso, el directivo presentó una querella por injurias; por su parte, Iborra publicó una carta abierta rechazando la consideración de “ingrato” y asegurando que siempre le admiró, “hizo que me llevase una enorme alegría cuando me enteré de tu fichaje”, y recordándole que “siempre te he defendido de cuantas críticas te han hecho delante de mi e incluso he tenido alguna pequeña discusión con algún que otro jugador por defenderte”, y para intentar rebajar los ánimos intentó excusar a Di Stéfano diciéndole que le habían “tendido una trampa en un momento en el que tu estado de nervios no te permitía ver las cosas con claridad”. La respuesta del argentino fue el silencio. Fernando Daucik se hizo cargo del equipo y debutó con una victoria ante el Español, Vavá –uno de los señalados por Di Stéfano- marcó el único tanto.

Poco después, Esquitino acabó accediendo a la presidencia y el escándalo se fue calmando. Don Alfredo, que poco después de dimitir en Elche se marchó a Madrid bajo rumores de ofertas del Benfica, no volvió a entrenar hasta año y medio después, en 1969 firmó con Boca Juniors, el gran rival de River Plate, el equipo donde empezó a jugar antes de irse a Millonarios -provocando el cisma que dificultó su llegada a España-. Volvería a España para entrenar al Valencia y más equipos de distinto nivel. Se retiró en 1991 entrenando a su Real Madrid.

 

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