Elche CF 2012-2013, historia de nuestro tiempo

Charly Sogorb | 21/05/2013 03:20 @CharlySogorb

La temporada 1988-89 fue el último ejercicio del Elche en Primera y el primer curso en el estadio Martínez Valero.

El término Historia no solo se refiere a hechos producidos en tiempos pasados, se refiere sobre todo a acontecimientos dignos de ser conocidos y recordados por generaciones posteriores. Sin duda, el ascenso consumado el último sábado gracias a los tropiezos de Alcorcón y Girona es un hito en la historia del Elche Club de Fúbol, en el 90 aniversario de su fundación. Antes de perder matices por culpa del paso del tiempo, cabe aprovechar que se coincide con la semana más importante de los últimos años para que dentro de unos cursos se pueda rescatar este texto y recordar qué pasó aquella (esta) temporada en Elche.

1988-1989 fue el último ejercicio en Primera, también fue el primer curso con el coliseo ilicitano bajo el nombre de Estadio Martínez Valero. 15 pírricos puntos enviaron el club a más de veinte años de agónico camino hasta la inminente desaparición, salvada in extremis. La campaña 1999-2000 cerraba la última década negra y abría un período de plata, el Elche deja la Segunda División como el equipo más veterano del segundo escalón del fútbol nacional con trece temporadas ininterrumpidas viendo entrar y salir equipos por arriba y por abajo.

Pepe Bordalás entrenó durante tres de esos años, en ellos enseñó dos caras. En una dejó al club al borde del ascenso, en la última a mitad de tabla sin opciones de nada. Después de ese paupérrimo año se apostó por un seleccionador joven, triunfador como asistente de Quique Flores, y prudente. Fran Escribá se hizo cargo de la nave hace apenas un año y desde la primera jornada consiguió colocar el equipo en primera posición, y si lo pierde será en la última jornada por el golaveraje.

Aunque la media de goles varió mucho según el mes, y también la distancia sobre perseguidores, lo que siempre se mantuvo firme fue la defensa, la mejor de la categoría y la que permite coronar a Manu Herrera como Zamora de la categoría si el entrenador valenciano decide no alinearle más para que Diego Rivas cuente con minutos. La misma defensa que ha permitido rentabilizar cada gol al máximo, a pesar de no ser el equipo más goleador de la categoría.

En el recuerdo quedan partidos como los dos derbis contra el Hércules, ambos ganados con una superioridad aplastante, o la victoria en El Madrigal ante el Villarreal, los tres puntos de Madrid contra el Castilla en el último suspiro, el partido ganado al Sporting en El Molinón con dos goles de Coro… y para dar mayor valor a los momentos buenos, es necesario tener en cuenta los partidos que se pasó mal, como los muchos (ocho) empates a cero o las derrotas consecutivas ante Mirandés y Numancia. Todo ello fue coronado en dos noches espectaculares: el gran lleno del Martínez Valero ante el Barcelona B y la fiesta del ascenso el último domingo. Las dos unidas por la grada atronando el Aromas Ilicitanos.

Todo eso está por encima de las peleas entre propietarios, aunque es posible que la incertidumbre institucional dificulte la planificación de la próxima temporada. Por eso se debe disfrutar de este ascenso, que puede redondearse con el del Elche Ilicitano a la división de bronce –igualando la clásica pareja de los grandes, equipo en Primera y filial en Segunda B-.

Es posible que se vaya Fran Escribá, pero nunca se deberá olvidar que un entrenador valenciano de apenas 47 años se hizo cargo del club en su primera aventura en solitario y triunfó en el Martínez Valero. Hay manteos y manteos, el de los jugadores de la plantilla campeona es producto del esfuerzo. Desde que firmó su contrato ha ofrecido una continua exhibición de prudencia y prudencia, nunca ha tenido una mala palabra dirigida absolutamente a nada ni nadie. Si existe algo parecido a los valores en el fútbol, Escribá los representa. Se quede o se vaya, Escribá ya ha pasado un año en el Martínez Valero y el Elche forma parte de su carrera. Incluso en la euforia desatada el domingo en Almería dijo algo que no fuera propio de un caballero: “estamos aquí por los jugadores, por ellos”, sobre él se limitó a comentar que “será seguramente uno de los mejores recuerdos de mi vida deportiva”. No todo fue alegría, el partido se perdió y aunque el ascenso estaba asegurado desde el día anterior aseguró que “ahora llevo el cabreo del partido”, al menos concedió que “el examen colectivo es satisfactorio”.

La plantilla no merece menos reconocimiento, al margen del Zamora Manu Herrera, cabe recordar al lateral goleador Edu Albacar, a la enésima juventud de Alberto Rivera, los goles de Ferran Corominas, la chispa de Fidel, los destellos de Carles Gil, la jerarquía de Etxeita, la velocidad de Xumetra… Todos han llevado al Elche hasta Primera, todos no tienen espacio en el equipo en Primera, se deberán conformar con un espacio en la memoria colectiva.

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