Guantazo en Valdebebas, el Kasparov valenciano y unas Navidades blancas… y verdes

Óscar Gómez «Pedja» ¦ 27/12/12 07:00 @pedjafranjiverd

Guantazo. Dícese del golpe que se da con la mano abierta o con un guante.

Y eso es precisamente lo que hizo el Elche el pasado Viernes en el Estadio Alfredo Di Stefano, darle al Real Madrid Castilla con “El Guante”, con Edu Albacar y con su zurda de oro. A los chavales de Toril les propinamos un soberano Guantazo en Valdebebas, les birlamos 2 puntos en el descuento, les dejamos, en definitiva, con cara de mango de paraguas.

En un partido bastante flojo en los Madriles por parte del Elche en lo que al aspecto ofensivo se refiere, el equipo se agarró a su solidez defensiva, parcela en la que sobresalieron un impresionante Etxeita, Etxeiten para los amigos (ríete tú de Hummels y Mertesacker), y un soberbio Manu Herrera, y a la sobriedad, contundencia y experiencia del centro del campo con unos incombustibles Rivera y Mantecón. En la parte de arriba, el buen trabajo de Powel de espaldas a la portería, aguantando la pelota y fajándose a cara de perro con los centrales blancos no fue acompañado por un intermitente Carles, un flojísimo Coro y un desparecido Fidel.

Alberto Toril, demostrando que ha aprendido ya ciertas cosas de Mourinho, se lamentaba amargamente y lloraba en la rueda de prensa apelando a la mala suerte. No tuvimos suerte, chato, la buscamos y tenemos jugadores desequilibrantes que están para eso. Y, como en aquella película de principios de los 90 protagonizada por Woody Harrelson y Wesley Snipes, sus chicos demostraron que “los blancos no la saben meter”.

El que sigue erre que erre, sacando el máximo rendimiento al equipo y dando lecciones de sensatez y de capacidad de adaptación a diferentes situaciones es Fran Escribá. Más que entrenar a un equipo a veces da la impresión que está jugando una partida de ajedrez. Escribá es el Kasparov valenciano, silencioso y educado, como un ajedrecista, que mueve las piezas poco a poco, pensando bien la jugada y, lo más importante, que sabe aprovechar las situaciones de peligro (jaque) y las convierte casi siempre en victorias (jaque mate). Ha convertido al Elche en “El chess”, su partida de ajedrez particular (perdón a los anglófilos por el sacrilegio del juego de palabras, pero no lo he podido evitar, I’m so sorry).

Lo más importante ya no es que el Elche gane, que lo es y mucho. Lo más importante es que el resto de rivales no puede seguir la estela del líder y pinchan a menudo haciendo que las distancias, aunque no insalvables, porque queda mucho todavía, sean ya muy serias. Sacarle 8 puntos al 2º y 10 puntos al 3º son palabras mayores.

Para más inri, y aunque no valga para nada, ya somos campeones de invierno a falta de 2 partidos para terminar la primera vuelta. Es cierto que es un título sin premio, sin trofeo, sin prestigio, pero muy significativo, toda una declaración de intenciones.

Pero queda muchísimo, nada más y nada menos que 23 partidos. No se puede conseguir un ascenso en 7 días. Como dijo aquel: “Ya le pasó a Dios, que hizo el mundo en 7 días y así le salió, cutre, cutre, cutre”

Pero bueno, nuestra inmejorable situación deportiva, mientras no nos lo estropeen los directivos y sus trifulcas de bar de polígono, hace que estemos pasando unas Navidades Blancas… y Verdes.

Algunos dicen que tenemos suerte, que no merecimos ésta o aquella victoria, que el árbitro nos benefició, que si tal, que si cual. Dejémosles en su mundo de fantasía y de color. No entremos al trapo, debemos permanecer callados y seguir en esta línea. Nos va bien. Hay quien dice cosas de las que luego tienen que arrepentirse. Me acuerdo de Berges, entrenador del Córdoba, o de Gracia, entrenador del Almería, por poner algunos ejemplos. Ya lo dijo Shakespeare “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”.

Felices Fiestas a todos los lectores, oyentes y seguidores de Diario Franjiverde y que el año que viene se cumplan todos vuestros sueños, futbolísticos y no futbolísticos.

¡Mucho Elche!

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