Genes, ángeles y razones

Chimo Baeza ¦  25/02/13 01:00  @chimoeneas

OPINIÓN. Viendo el Milan-Barça del otro miércoles, llegué a la conclusión, bastante tonta, de que ciertos equipos, más allá de los jugadores o entrenadores que vayan pasando por sus vestuarios, tienen un ADN que los hace siempre competitivos y ganadores, por muchas crisis que atraviesen. O ésa fue la explicación que me di a mí mismo cuando antes del partido pensé que los italianos se llevarían una goleada y acabaron ganando 2-0. El escudo y la camiseta del Huesca quizás no tengan la mística de los rossoneri, pero sí parecen tener un gen de equipo rocoso y difícil: a fin de cuentas, en El Alcoraz, en la primera vuelta, fue el equipo que cortó la racha de cinco victorias consecutivas del Elche. Y, como los milanistas, estuvieron a punto de hacer saltar toda la lógica futbolera: cuando, en los primeros 40 minutos, los franjiverdes daban la sensación de poder golear, el Huesca se sacó un gol de la nada que igualó el partido. Se han escrito toneladas de comentarios sobre si es justo o injusto que un equipo que se encuentra con el gol casi sin querer tras pasarse encerrado medio partido en su área obtenga el mismo premio que otro equipo que ha buscado el tanto de mil maneras. Para mí es algo de lo más justo y lo que hace tan apasionante y divertido este deporte. Pero, como mi opinión no sirve de mucho, el Elche se encargó por cerrar el debate con dos golazos más.

Porque este Elche también tiene un ADN ganador. Hace no tanto, partidos con ambiente festivo y buena entrada, ante rivales sin mucho renombre, solían acabar en decepción. Pienso, por ejemplo, por citar uno no muy lejano, en aquel partido contra el Villarreal B de 2010. Ahora, en cambio, se tiene la paciencia y los jugadores para no perder los nervios y acabar ganando los partidos. Y, por suerte, cada vez son más los que van sumando su granito de arena a esta película del ascenso. En un partido en el que se han desarrollado muchas tramas y muchas pequeñas historias, el gran protagonista ha sido Ángel y la confirmación de que el instinto goleador no se pierde: con un zapatazo a la escuadra nada más salir del banquillo se ha encargado de acabar con polémicas sobre su compromiso y amor por la camiseta. Ahora que tanto se habla de la resurrección de Kaká en el Madrid, Carles Gil imitó al brasileño con un pase profundo que sirvió para que Ángel marcara su primer gol: que el valenciano regresara al nivel de los primeros partidos sería la mejor noticia para este tramo final de temporada.

Por lo demás, hablaba hoy John Carlin de que nuestro amor por el fútbol es algo tribal, nada racional (como cualquier amor), de que primero viene la pertenencia al grupo, a la familia, a algo más grande que nosotros mismos y que luego ya, si eso, la cosa se racionaliza y se intenta explicar con razones más o menos coherentes. Vamos, que, antes que nada, somos del Elche (en nuestro caso) por herencia y por haber nacido donde hemos nacido, independientemente de que el equipo practique el juego más marrullero de la historia o lo haga como los ángeles. Lo increíble de esta temporada es que Escribá y sus chicos están haciendo que sea más fácil que nunca racionalizar nuestra afición. Por la belleza del estilo de juego, por ejemplo. O por lo más racional y abstracto del mundo, los números: 16 puntos de distancia respecto al tercero.

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