Fuera dudas

Chimo Baeza ¦  25/03/13 01:05  @chimoeneas

OPINIÓN. Era un partido, este derbi contra el Murcia, más importante de lo que podía parecer.  Todos los equipos sufren rachas de malos resultados durante una temporada tan larga: a algunos les llega antes y a otros después, sea por un bajón físico o por pura mala suerte, siempre llega. El mejor escribano echa un borrón, que se dice. Pero tres derrotas consecutivas (o, como mal menor, tres partidos sin ganar) podían ser una carga demasiado grande a nivel anímico. La distancia de doce puntos que existía con el tercer clasificado, o incluso de nueve, si las cosas hubieran salido realmente mal, eran enormes a estas alturas de temporada, pero el runrún y el miedo se habrían desatado en la afición (la cenicidad es una enfermedad que se expande rápidamente) y los jugadores. Y ya se sabe que las piernas obedecen a la cabeza.

Pero no, el Elche destrozó todos esos miedos por la vía rápida, con el zapatazo de Ángel que mandó el balón a la red. Cuando, pase lo que pase, toque resumir toda la temporada en un único gol, éste será quizás uno de los candidatos: contra mortal, en apenas dos pases, los centrales del Murcia que se abren como el mar Rojo con Moisés, y Ángel que irrumpe a toda velocidad hasta la portería. En apenas siete minutos, el partido y todas las dudas parecían estar encarrilados. El encuentro se haría largo el resto del tiempo, más por la falta de puntería y por lo corto del resultado, que por la amenaza murciana, pero el objetivo de la victoria se consiguió finalmente. Y esta vez, sin que suene a tópico, se trataba de un partido en el que había en juego algo más que tres puntos: no porque fuera un derbi, sino porque una victoria permitía ver las próximas semanas con optimismo, sin pasar por el diván para preguntarse a cada paso qué estaba pasando con un equipo que hasta hace poco arrasaba allá donde iba.

El fútbol del Elche también merecerá horas y horas de diván y de análisis para intentar explicarlo. Los mimbres eran tan sencillos y tan discretos, lejos de los fichajes rutilantes e internacionales de otros equipos, que pocos se explican, incluso hoy, cómo todo ha podido encajar de manera tan perfecta. Hasta las piezas que llegaron en invierno, con la máquina engrasada, han empezado a funcionar con la misma eficacia que el resto (¿Os acordáis cuando, hace unos meses, dudábamos de Ángel?). Quizás sea todo tan complicado de explicar porque todo es esencialmente simple, tan simple como el sentido común de Fran Escribá. Y ese sentido común, junto con el puntapié de Ángel, son los que han pateado las pocas dudas que podía haber sobre este equipo. Sigamos confiando.

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