Fiesta

Moisés Gonzálvez ¦ 20/02/13 07:00 @michelangeloelx

 OPINIÓN. El diccionario se agota para los aficionados franjiverdes y al fútbol en general. No hay palabras para describir la soberbia campaña que está llevando nuestro Elche CF, el equipo, el cuerpo técnico y la afición, en pie y saluden; héroes que padecen el bus con una mochila cargada de bocatas e ilusiones.

El triunfo en Gijón supone un golpe en la mesa, si queda mesa todavía, partida de tantos puñetazos. A estas alturas de campeonato poco o nada queda por demostrar a este intratable líder, con unos números que apabullan, una trayectoria histórica y de récord absoluto. Si bien en el último encuentro en nuestro coliseo  el Córdoba fue el primer equipo que se llevó una pequeña renta, la racha y la regularidad invitan al optimismo en los partidos venideros, siempre respetando al rival y luchando a muerte, que nadie regala nada.

Sin embargo, se está produciendo un hecho digno de estudio para los expertos de la idiosincrasia del aficionado del Elche C.F. Pasan las jornadas, el liderato aguanta, la distancia con el tercer clasificado se mantiene o aumenta, pero la grada no refleja un ambiente digno del gran líder y mejor equipo de Segunda División.

Cada partido en nuestro hogar, el Martínez Valero, tiene que ser una fiesta. Una fiesta de fútbol, de regularidad, de sueños y promesas, de júbilo y alegría,  de tachar jornadas del calendario. Y el principal invitado a esa fiesta, somos nosotros, el Elche, su afición. Si no comenzamos a divertirnos, gritar, aplaudir, y también a animar cuando los jugadores lo necesitan, bailar con la más fea, la noche es nuestra, sonarán las doce en el reloj del ascenso y nos transformaremos en Primera División. Pero no habremos disfrutado del trayecto.

Son muchos años de desengaños, si. Somos lo que nuestras cicatrices muestran. Nadie se atreve a lanzar las campanas al vuelo. Pasan las semanas y aumenta el miedo. Miedo a que se vaya todo al carajo, que el equipo fracase y nos quedemos una vez más en el rellano de la gloria. No tienen nada que ver la precaución y la humildad, tener los pies en el suelo, con estar aterrado, no exorcizar los demonios de nuestra Historia reciente, no disfrutar del camino, del maratón que nos ha marcado el míster.

De hecho, los que tienen que mantener la cabeza fría y los pies calientes para continuar con la misma actitud son los jugadores y cuerpo técnico, como ya están haciendo. Pero la afición tenemos todo el derecho, y diría incluso el deber, de ilusionarnos, soñar, ser felices con nuestro Elche C.F.,  acudir a los partidos con mentalidad positiva, porque este equipo así lo merece y ha demostrado que si se puede.

Por tanto, este domingo hay una fiesta. Los pesares y temores, tienen restringido el acceso. Se depositan en la basura, sin pensar demasiado. Y no volverán a entrar nunca. Después, vamos a engalanar nuestra casa con el ambiente digno para un equipo, una ciudad y una afición que la próxima temporada SERÁN DE PRIMERA DIVISIÓN.

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