Jaime Jiménez, el portero al que no dejaron ser héroe

El de Valdepeñas vuelve al Martínez Valero dos años después de la final ante el Granada • “Deseo que el Elche se salve, aunque debe perderle ya el respeto a la categoría”, afirma.

Jaime Jiménez Merlo (Valdepeñas, 1980) es una víctima de la efímera memoria futbolera. Por lo menos en Elche, a donde vuelve el próximo lunes con el Valladolid. De tocar la gloria con la yema de sus guantes, cayó en el olvido más repentino. Desde el césped, en parte, pero sobre todo por culpa de las decisiones de despacho, el guardameta pasó del lugar más privilegiado en el salón de la fama franjiverde a abandonar el Martínez Valero por la puerta de sacar la basura.

15 de junio de 2011. Estadio de Los Cármenes de Granada. Ida de la final de la promoción de ascenso a Primera División. Y Jaime se disfrazó de santo. El portero multiplicó por diez sus 188 centímetros de altura para parar dos penaltis seguidos a Abel Gómez en el minuto 95, mantener intactas las opciones de los suyos y poner por los aires la ilusión ilicitana. El desenlace, el partido de vuelta en Elche, fue traumático para los franjiverde, derrotados por un 1-0 envuelto en una polémica arbitral ya enterrada pero que aún aparece en pesadillas. “Junto con mi debut en Primera, la noche de Granada fue el momento más importante de mi carrera deportiva. Ese año pasó de todo: el equipo empezó muy mal, hubo problemas económicos, venta de jugadores y al final conseguimos hacer de tripas corazón y llegar a la final de un play-off que se nos escapó en el Martínez Valero por el árbitro y la mala fortuna”, recuerda con angustia Jaime aquel banderín que no le dejó ser héroe.

Pero aún le esperaban más malas noticias. Tras tres temporadas defendiendo la franja verde, justo en el curso que más jugó por la venta al Málaga de Willy Caballero, el club –aunque él sigue señalando con claridad a su verdugo- decidió no prolongar su contrato. “Si hubiese sido por mí y se hubiesen cumplido las cosas habladas habría seguido en Elche. Todos los ilicitanos saben las circunstancias por las que salí. El consejero delegado en ese momento [Juan Carlos Ramírez] prefirió que no renovara y apareció el Valladolid”, tira de memoria para relatar un desamor por el que corrieron mares de tinta.

Es por eso que ahora, en su retorno a la ciudad de las palmeras –ya lo hizo en Segunda División con su actual equipo-, prevé buenas caras entre los aficionados locales: “Espero un buen recibimiento como el que me han dado cuando fui en Segunda y cuando nos encontramos en San Pedro del Pinatar. El Elche es uno de los clubes junto con el Valladolid donde más años seguidos he estado y allí he vivido momentos muy importantes. Tengo muchos compañeros y amigos y desde el lunes que viene le deseo lo mejor para que se salve”.

Superado por Mariño en la carrera por la titularidad de este curso, Jaime descarta que el encuentro del lunes tenga algo que ver con el triunfo franjiverde en pretemporada, cuando se midieron en tierras murcianas, pero sí ve en el Elche un rival crudo y le augura vida en la élite nacional: “El Elche es un conjunto muy fuerte en casa. Ha sabido conservar el grupo muy bien y poco a poco ha ido mejorándolo con jugadores de mucho nivel. El año pasado hizo un temporadón y ahora ha reforzado muy bien todas las líneas. No destaca individualmente, pero tiene un gran bloque y mantiene las ideas de tratar bien el balón de su entrenador. A modo de consejo les diría que no le tuvieran tanto respeto a la categoría porque el primer año suele ser más sencillo que los siguientes”, repasa con el pequeño sentimiento de colores blanco y verde que aún guarda. Así como el Elche le reserva un sitio a él en su historia.

FOTOGRAFÍA: Historias de Segunda
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