Encajando la maquinaria

Chimo Baeza | 07/10/2013 00:02 @chimoeneas

Sólo espero que Ferran Corominas no sea tan rencoroso con sus ex como con sus exequipos. Al delantero catalán no le he oído estos días ninguna mala palabra sobre su antiguo club, el Espanyol, un equipo en el que ejerció de héroe salvador más de una vez (sobre todo con aquel gol en 2006 que significó la permanencia), pero del salió por la puerta de atrás y hacia un destino peor. Supongo que los colores que uno viste desde pequeño y el saber que el fútbol profesional tiene esos tragos amargos son más fuertes que cualquier otra cosa, pero, como sea, Coro se encargó con dos goles la tarde del sábado de dar a nuestro Elche su segunda victoria consecutiva y de merendarse al Espanyol, metiéndolo en una pequeña crisis de resultados.

El Elche hizo una buena primera parte. Quizás no tan brillante como aquel primer tiempo contra la Real, pero hizo más méritos que unos blanquiazules bastante tímidos y mereció ir con ventaja. Sin embargo, los periquitos debieron de comer un alpiste especial al descanso y a base de picotazos estuvieron a punto de remontar el partido. Justo cuando más se estaba ahogando el Elche, bajo el ímpetu de Thievy y los cambios de Aguirre, apareció una segunda vez Coro para cerrar el resultado. Oportuno, certero: nos temíamos en verano lo duro que iba a ser tener tan pocos delanteros en plantilla, pero teníamos a uno grande en casa.

El buen olfato goleador de Corominas no es la única buena noticia del partido. Poco a poco, las piezas van encajando y, las que ya estaban, comienzan a rendir tan bien como el año pasado: Carles Gil y Fidel –especialmente el primero- empiezan a comportarse como si llevaran toda la vida en Primera. Las nuevas, por su parte, van ocupando su lugar, sobre todo ese doble pivote entre Márquez y Rubén Pérez, e incluso llegan nuevos recambios como Charlie. La defensa había sido uno de los quebraderos de cabeza a principios de temporada, posiblemente menos por cuestión de nombres (aunque algunos llegaron fuera de forma) que por fallas en la totalidad del conjunto (vamos, que no sólo defienden los centrales, sino todo el equipo). Ayer, sin embargo, Charlie pasó desapercibido, lo cual (como pasa también con los árbitros) es mejor cumplido que llamarlo guapo.

Total, que no hay que lanzar las campanas al vuelo por dos victorias consecutivas, como tampoco hay que tirarse desde la torre de Santa María por dos derrotas consecutivas, si se diera el caso. Lo importante es que se llega al parón con un buen saco de puntos a la espalda y con la sensación de que el equipo y sus individualidades van a más. Conociendo a Escribá, este pequeño descanso, más que para relajarse, servirá para seguir encajando aún mejor a este grupo.

Compartir esta entrada: