Empates de cuatro puntos

Santiago Martínez | 03/05/2013 07:00 @penflexiones
Corría aproximadamente el minuto 75 de partido y Dani Mallo, portero del Girona, recorría su área pequeña para colocar el balón en el ángulo más alejado de la misma, tomando como referencia el lugar exacto por donde había salido el esférico.
El público del Martínez Valero, que acudió en un número superior a los catorce mil pese al día de perros que salió, y que se comportó de una manera ejemplar animando y apoyando a su equipo, interpretó acertadamente que el guardameta estaba perdiendo tiempo.
Se oyeron muchos pitos recriminando esta acción, imagino que fruto de la ambición por querer ganar el partido. Un encuentro donde el Elche, guiado por Carles Gil en su posición ideal, volvió a realizar un juego muy vistoso, merecedor de haber llegado al descanso con algún gol de ventaja. Pero que en la reanudación fue el conjunto catalán el que estuvo mejor asentado y llevó la iniciativa en el juego.
De ahí que servidor no compartiera esa pitada por perder tiempo. Si lo analizamos fríamente, más allá de que el Girona pareciese más cerca del gol que el Elche en ese momento, el empate era un resultado que beneficiaba mucho más al conjunto ilicitano que al gerundés.
Con ese empate, dejabas al Girona tercero a nueve puntos más el golaveraje a falta de seis partidos. Un empate que podemos calificar de cuatro puntos: el que tú sumas, los dos que no suma el rival, y el mencionado golaveraje.
Trasladado al partido anterior frente al Alcorcón, si hubiésemos conseguido un empate, que puede sonar a poco, el equipo de Bordalás estaría a once puntos en lugar de a ocho, tres puntos de diferencia habría supuesto esas teóricas tablas.
Y si hablamos del partido del domingo en Villareal, volvemos a comprobar que un empate frente al submarino amarillo significaría dejarlo a once puntos más golaveraje a falta de quince por disputar, lo que significaría, prácticamente, eliminar a un nuevo rival por el ascenso.
Como si se tratase de la película Los Inmortales, ya quedarían únicamente dos, Girona y Alcorcón que se enfrentan entre ellos, con la diferencia de que aquí, en las plazas de ascenso directo, no serán sólo para uno.
Sin embargo, calculadora en mano, y dependiendo de lo que pase en ese partido entre madrileños y catalanes, una victoria en Villareal, podría dejarnos el ascenso a tiro de triunfo contra el filial blaugrana en casa.
Considero que lo que pase el sábado marcará el partido del domingo. Si se produce la victoria de alguno de los dos, el Villareal saldrá con la “obligación” de ganar el partido, si esa victoria es del Alcorcón, el Elche tendrá el mencionado caramelo de tener el ascenso a la vista.
Pero, si se produce un empate, considero que el equipo de Escribá debería tener en cuenta el gran valor del empate. No hablo de conformismo o falta de ambición, sino de saber jugar con la ventaja que te has ganado a pulso y que te permite no correr riesgos innecesarios a estas alturas. Riesgos que, en este supuesto, creo que el Villareal tampoco correría, dando por buena la igualada para jugarse el ascenso en sus enfrentamientos directos pendientes con ambos.

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