El gol de Rubén Cano

El jugador argentino llegó a España con el Elche y acabó triunfando en el Atlético de Madrid, próximo rival franjiverde.

El nombre de Rubén Cano está ligado a la historia de nuestro fútbol. Antes de que Diego Costa se nacionalizase para unirse a la Furia Roja, otros jugadores habían cambiado su selección natal por la española. A finales de los setenta, el argentino de padres españoles jugó 15 partidos como internacional a las órdenes de Ladislao Kubala, otro que llegó desde fuera para nacionalizarse español. Su gol más importante llegó un 30 de noviembre de 1977 en el Pequeño Maracaná de Belgrado.

Yugoslavia y España se jugaban el pase al Mundial de Argentina, y lo logró España con un tanto de Rubén Cano a los 71 minutos. Kubala alineó a Miguel Ángel de portero; Marcelino, San José, Migueli y Camacho en la defensa; Leal, Pirri, el franjiverde Asensi y Cardeñosa en el mediocampo; y Juanito y Rubén Cano en punta. El seleccionador “no se fiaba de nada; ni de la comida ni del agua, no nos dejaba acercarnos a la barra del bar a pedir nada, no se fiaba”, recordaba Asensi en Fiebre Maldini. El campo estaba lleno. Un ambiente muy hostil se contagió al césped, Pirri de hecho se rompió al cuarto de hora. Una hora después, llegó el momento cumbre del partido. Rubén Cano abrió a la banda izquierda, Cardeñosa llegó muy apurado y pudo volver a meter el centro pasado, que Rubén Cano remató a gol. El jugador recordó en el trigésimoquinto aniversario que fue el gol más importante de su carrera, aunque confiesa que no fue una acción muy cómoda: “intento meterla para abajo, para que no se me suba, y aún así lo vi después… y parece que le pegue con la espinilla”. Aún así fue gol. Cinco minutos más tarde llegó el momento más triste de la noche, cuando Juanito se retiraba recibió un botellazo que le tiró al suelo. El jugador se retiró en camilla y el público siguió tirándole objetos.

Siete meses después, en junio del 78, España caía eliminada en la primera ronda. El sufrimiento de la batalla de Belgrado fue en vano. Al partido en el Pequeño Maracaná, Rubén Cano llegó con 26 años, un año después de dejar el Elche. Había llegado a Altabix en el 74 junto a Gómez Voglino y Oswaldo Cortés, todos procedentes de Atlanta. No era el más goleador pese a vestir con el número nueve, pero dejó doce goles en dos años y solo jugó un partido de suplente en esas temporadas.

Con esos registros, convenció al Atlético de Madrid. Y en el Calderón explotó a goles, primero 20, luego 21, 19, 11, 10 y 1 en la última temporada, ya jugando muy poco. En su primera temporada como rojiblanco, levantó la Liga con un punto de ventaja sobre el Barcelona. Mientras, el Elche acabó en la zona media baja de la tabla. En la siguiente campaña, el Atlético rebajó su posición en Primera, mientras el Elche caía a Segunda otra vez.

Rubén Cano también cayó a la división de plata, aunque no fue hasta los años ochenta. En 1983 firmó con el Tenerife por dos años, en el debut firmó 14 goles en 30 partidos y en la siguiente 5 en 15. En 1985 volvió a la capital española y firmó con el Rayo, donde repitió números similares: 16 goles en 34 partidos y 3 goles en 15 partidos en la segunda campaña. Ese verano se retiró, después de casi doscientos goles como profesional.

FOTOGRAFÍA: Elche CF
Compartir esta entrada: