El estudiante manolito, su papá y su mamá

Santiago Martínez | 22/03/13 00:08 @penflexiones

OPINIÓN. Manolito siempre había sido un estudiante de nivel medio, que queda más bonito que decir del montón o mediocre. Unos años mejores, acababa aprobando con buenas notas; otros años peores, le quedaba alguna para septiembre. No era un mal estudiante, pero tampoco era brillante.

Y esta falta de brillantez, como a cualquier padre que se precie, disgustaba a los papás de Manolito. Porque ellos querían lo mejor para su hijo, que acabase siendo un hombre de provecho, con sus buenos estudios, pero hasta ahora no veían ese final.

Pero en este curso todo parecía haber cambiado. Desde el principio se dieron una serie de factores propicios para el cambio en los resultados de Manolito. El primero,  él mismo;  era ese año en que un chaval empieza a madurar y a valorar las cosas en su forma adecuada. El segundo cambio fue la clase; hubo cambios de alumnos en los diferentes grupos del curso de Manolito, quedando su grupo con los alumnos más responsables, cosa que favorecía al estudio en clase. Y el tercer cambio fue el nuevo tutor; se trataba de un profesor magnífico, con unos procedimientos fantásticos para favorecer el aprendizaje.

Así, al llegar los primeros parciales, Manolito los sacó con sobresaliente. Notas que repetiría al final de la primera evaluación. Cuando les llevó las notas a sus padres, éstos no podían creérselo. Por fin su hijo les traía las notas que tanto habían soñado. Le dieron un gran abrazo.

En el segundo trimestre, siguió la inercia positiva. Manolito cada vez estaba más motivado por ver que este año sí era capaz de sacar sobresalientes. Además también le daba mucho ánimo ver que sus padres estaban encantados, y hasta alardeaban con los otros padres de lo bien que iba este año.

Y como no podía ser de otra manera, Manolito repitió sobresalientes tanto en los parciales como en los finales del segundo trimestre. Llegó a casa con las notas y a sus padres se les empañaron los ojos con alguna lágrima. Lo había vuelto a hacer. Por fin Manolito iba por el camino que ellos habían deseado siempre. La casa era una fiesta.

Los padres, cuando manolito no estaba, ya planificaban qué regalo le iban a hacer a Manolito a final de curso. Viajes, parques de atracciones… ya visualizaban ese magnífico verano.

Llegaron los dos primeros parciales del tercer trimestre y Manolito los suspendió. Llevó los exámenes corregidos a  casa y la reacción de los padres no se hizo esperar. Su papá le dijo: “si ya sabía yo que al final iba a pasar algo, no podía ser. ¿Has vuelto a hacer el vago? ¿Qué pasa que ahora los exámenes sí son difíciles de verdad?”

Manolito se fue a su habitación. Su mamá entró, le abrazó y le dijo: “No te preocupes. Veo que en el examen de matemáticas lo planteaste todos los problemas muy bien pero fallaste en el cálculo. Y el parcial de historia fue al día siguiente de haber pasado la gripe y no tuviste tiempo de prepararlo bien. Son sólo parciales, estoy segura de que al final de curso sacarás las notazas que llevas sacando en los dos trimestres, confío en lo bien que lo estás haciendo y en las ganas que tienes de tener por fin un curso excelente. Tienes todo mi apoyo”

Y tú, aficionado del Elche, de aquí a final de temporada, ¿quién vas a ser, el papá o la mamá?

 

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