El Cristo del Elche lidera la victoria contra el Rayo

Charly Sogorb | 13/08/2013 01:35 @CharlySogorb

Ambas escuadras tan solo se han enfrentado en dos ocasiones y en las dos ocasiones los franjiverde se llevaron el gato al agua.

Elche y Rayo Vallecano solo han jugado dos veces en Primera División. Fue en la temporada 1977-1978. Ambos duelos los ganó el equipo ilicitano, con un saldo de cuatro goles a favor y ninguno en contra. El segundo duelo fue muy aburrido, y un gol de Finarolli sentenció el partido. El primero, en noviembre de 1977, tuvo más goles. Un 3-0 donde destacó un extremo con nombre divino y de orígenes en blanco y verde: José Cristo Vázquez.

La falta de defensas correosos en ambos equipos, según insisten las crónicas de la época, propició un partido atractivo con protagonismo para los ataques. Cristo, recostado sobre su banda derecha, regaló los tres goles del encuentro en un cuarto de hora mágico. En el 59 sirvió un centro cerrado que Finarolli remató por debajo del cuerpo del portero vallecano, ocho minutos después lanzó otro balón que Gómez Voglino cabeceó brillantemente, en el 73 se cerró la cuenta con un remate en plancha del eterno Sitjà tras un saque de esquina botado por Cristo.

El Rayo Vallecano fue el único al que el Elche consiguió ganar ambos partidos, sin embargo, el conjunto de la barra roja acabó en mitad de tabla y el Elche acabó enfilando el camino de Segunda División. Cristo, que había jugado 55 partidos y había marcado 10 goles en dos campañas, cruzó el país y se alistó en el Salamanca. Un año más tarde, se retiró finalmente el Palencia.

Cristo era un extremo de calidad y olfato goleador. Había crecido como un nueve, como un jugador de área. Con sus goles fue escalando poco a poco hasta conocer a la perfección los movimientos del delantero y, por tanto, cuando se fue desplazando hasta la banda ya sabía dónde enviar la pelota para que el delantero pudiese rematar.

Años antes de acabar en Elche, se encontró con una vieja leyenda franjiverde y culé. César Rodríguez le hizo debutar en el primer equipo del Real Betis, también vistiendo la camiseta verde y blanca, en Mestalla. El equipo de César y Cristo perdió 2-1 contra el Valencia, pero el nuevo valor bético se instaló en el once inicial y comenzó a marcar goles en los siguientes partidos, el primero llegó en la victoria por 4-2 contra la UD Las Palmas. El sevillano brillaba mientras el equipo bajó a Segunda, en el equipo de sus amores se sacrificó y jugó en la división de plata pero el Betis le enseñó la puerta de salida al segundo año: entraría en un trueque con el Sabadell. En tierras catalanas fue donde más jugó, cuatro temporadas con los arlequinados dejaron paso a tres años en Murcia y luego a las dos temporadas en Elche.

Ante la pregunta “¿su característica es el estoicismo”, aquel extremo rebosante de calidad sonreía y respondía “¡Bien sabe usted que no! Domino el dribling muy rápido y de duro y ágil disparo”. Con 63 años falleció en Sevilla en 2010, tras años dando la vuelta al país para servir balones a los delanteros.

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