(Pocas) Sonrisas y (muchas) lágrimas

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18 de abril de 2016. El Elche de Rubén Baraja empieza a mirar hacia la zona playoff. Sin embargo, algo altera la actualidad del club. Esa misma tarde, tras varias reuniones, se procede a hacer real lo que era un secreto a voces, la división existente en el Consejo de Administración. El presidente, Juan Serrano, es destituido de su cargo. El vicepresidente, José Alberola, dimite como consecuencia de esta decisión.

Se van Serrano y Alberola (aunque se mantuvieron como consejeros hasta junio), caras amables de un Consejo que se había formado tras el descenso administrativo y la marcha de Juan Anguix. Sus tiranteces con el resto de la Directiva eran conocidas, pese a que ambas partes habían tratado de mantener una imagen de cierta unidad, al menos públicamente.

La nueva fórmula presidencial del Elche sorprende, pues no es una persona sino una mercantil: Helike Football Management. En su nombre aparece por primera vez en el foco mediático franjiverde Diego García, que por lo tanto cumple dos años como presidente, primero en representación de Helike y, desde hace unos meses, ya en representación de sí mismo.

Mucho ha ocurrido en estos 24 meses. Muy pocas noticias positivas y bastantes negativas. Diego García, siempre cordial y muy educado en el trato directo, no ha podido justificar aún ni deportiva ni economica ni institucionalmente la sonrisa que prácticamente en todo momento le acompaña, incluso en las peores situaciones. Este es el resumen de dos años en la presidencia del Elche.

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Malos resultados deportivos

En lo estrictamente deportivo, la presidencia de Diego García ha ido de mal en peor. Cuando llegó al cargo, el Elche peleaba por meterse en playoff en plena racha positiva de siete partidos sin perder. Una victoria en Lugo había devuelto la ilusión a una afición aún convaleciente por los hechos acaecidos durante el terrorífico verano anterior. El inicio de la ‘era García’ no fue malo: empate en Vitoria contra el Alavés, líder de la categoría.

Sin embargo, a partir de ahí se entró en barrena. El equipo no ganó ningún partido y terminó en media tabla, sin opciones de ascenso. Ocho jornadas sin triunfos que le valieron a García una fama de gafe que él mismo reconocería, medio en broma medio en serio, que fue un alivio quitarse con la primera victoria, que llegaría en la temporada siguiente.

El primer verano de García en la presidencia tampoco fue calmado. Baraja no renovó, el director deportivo Ramón Planes se marchó por la puerta de atrás, Lucas Alcaraz dio la espantada y acabaron firmando Alberto Toril, como entrenador, y José Luis Molina, como director deportivo. Ninguno de ellos terminó la temporada.

La campaña pasada del Elche es bien conocida. Descenso a Segunda B, con otro final de terror: un empate y ocho derrotas en las nueve últimas semanas de campeonato. Casi dos décadas después, el club salía del fútbol profesional. Y este no está siendo tampoco un año fácil en lo deportivo: tres entrenadores y una irregularidad que parece subsanarse desde la llegada de Pacheta. El objetivo de entrar en playoff está al alcance de la mano. El de hacerlo como campeón de grupo, no.

Concurso de acreedores y problemas económicos

En lo meramente institucional tampoco han sido dos años tranquilos para el presidente del Elche. «Los pilares de esta nueva etapa se basarán en la legalidad, la transparencia, la honradez, seguir profesionalizando el club y conseguir la estabilidad económica», dijo García durante su presentación.

Pese al empeño en tratar de desvincular la imagen del Consejo de Administración de la del expresidente José Sepulcre, el nexo entre ambas partes es más que evidente. Eso dificulta cualquier mejora en la imagen pública de un presidente al que se ve como continuista de una etapa que derivó en el descenso administrativo a Segunda División. En cada conversación con él, García insiste en trabajar para cambiar esa imagen. De momento no lo ha conseguido.

Económicamente apenas han llegado buenas noticias. Ni siquiera el traspaso de Sergio León, la mejor operación que ha podido hacer el Elche en los últimos años, mitiga las complicaciones por las que pasa la entidad. El largo y tedioso proceso concursal, con multitud de negociaciones personales con acreedores, lo ha absorbido prácticamente todo. La situación a la llegada de Diego García era muy compleja y, hoy en día, sigue sin estar clara para un Elche que, entre guerras con el IVF y problemas de liquidez, vive con la amenaza de la liquidación.

El descenso a Segunda B, evidentemente, no ha ayudado a cuadrar las cuentas. El club está llegando a final de temporada sin apenas dinero, lo que se traduce en problemas a la hora de afrontar al día los pagos cotidianos. Las nóminas de marzo ya costó abonarlas. Quedan por delante abril, mayo y junio. El playoff debe ser el mejor aliado para García y el resto del Consejo de Administración. En caso contrario, tocará pedir cuentas a los principales accionistas, tras haber cerrado las puertas a posibles compradores como Skyline International o José Miguel Garrido.

Futuro incierto

¿Cuánto tiempo estará Diego García en la presidencia? Pregunta difícil de contestar teniendo en cuenta el guirigay deportivo, institucional, accionarial y social que es el Elche. Él siempre ha valorado la opción de ser una especie de presidente ejecutivo, como un empleado más de la entidad. Dicha figura no está reconocida en los estatutos del club y fuera del fútbol profesional parece imposible de mantener.

El tiempo dirá qué acaba siendo de García, de sus compañeros de Consejo y de este Elche. Ahora mismo tiene muchos frentes abiertos. En lo deportivo, el ascenso es una prioridad. En lo económico, afrontar los pagos inminentes es otra. Y en lo institucional, solucionar el problema accionarial y darle vida al concurso de acreedores son sus objetivos principales. Además, será parte activa del juicio que empezará en menos de un mes y para el que el fiscal le ha señalado de manera importante.

Hasta el momento han sido dos años de muchas lágrimas y pocas sonrisas. El futuro dirá si cambia el destino del presidente Diego García.

Fotos: Elche CF, Francisco Maciá.

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