Una deuda de 38 ‘kilos’

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La próxima junta general de accionistas que tendrá lugar el 22 de diciembre se avecina movida. El consejo de administración del Elche tendrá que desmenuzar el porqué del aumento de la deuda que se va hasta los 38.825.653’92 euros, de los cuales cerca de los 31 (30.977.304’30) son a corto plazo, mientras que el resto (7.848.349’62) son a largo. Dentro de este elenco de números que la directiva franjiverde pondrá en conocimiento de sus accionistas destacan el aumento de las deudas con la Seguridad Social y Hacienda, que pasa de 4.906.531’69 a 8.870.892’35, y con los acreedores a corto plazo, que casi se multiplica por 10 al pasar de 1.357.720’47 a 10.417.212’40.

En los datos que maneja el club franjiverde se establece que el gasto de la plantilla de la temporada 2013/2014 y de su cuerpo técnico fue de 17.183.000 euros y la del Ilicitano de 1.137.000. Mención aparte merece los gastos de empleados, que han pasado de 900.000 euros en la temporada del ascenso a los 2.640.000. Dentro de los ingresos que percibió el club ilicitano el año anterior destacan los ingresos por televisiones de 17. 883.864’67, la campaña de abonos que dejó en la tesorería uno 2.715.440 pese a contar con la promoción por el ascenso y, sobre todo, la salida de Carlos ‘La Roca’ Sánchez, que arrojó unos 6 ‘kilos‘, y la venta del 50% de los derechos de Cristian Herrera, valorados en 650.000 euros.

El club franjiverde se hizo con el 40% de los derechos económicos de Alberto Botía con un pago de 1.000.000 de euros, de los cuales no pudo sacar tajada alguna con el traspaso del central murciano al Olympiacos, ya que los franjiverde no hicieron frente al pago. En este sentido, de la venta de Jorge Molina al Betis siguen estando pendientes 670.155 euros.

Las cifras han cambiado drasticamente esta temporada en Primera División, ya que lejos queda el superávit presentado en la última junta general de accionistas cifrado en 7.556.000, que ha pasado a convertirse en un déficit de 8.350.442’11 euros. El crédito concedido por el fondo de inversión de origen extranjero es el balón de oxígeno al que se agarra la directiva para hacer frente a las acuciantes deudas, que serán reestructuradas a largo plazo.

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