Cumpliendo el sueño de su padre

Rc Sala de Juegos

Hay numerosos casos de padres e hijos futbolistas. Pero no es tan común que el padre, ya exfutbolista, entrenara al equipo de su hijo en sus inicios. Y no uno o dos años, sino varios durante la escalada en las categorías inferiores. Dani Calvo tiene esa experiencia. Su padre, Ramón Calvo, quien jugó como lateral izquierdo en el Deportivo de la Coruña y el Real Valladolid, le dirigió durante su periodo en el Peñas Oscenses, donde estuvo hasta la etapa Juvenil. “Tenía el sueño de que jugara al fútbol y me lo inculcó desde pequeño. Tiene mucha responsabilidad de que yo haya llegado aquí”, indica el central del Elche, quien dejó su Huesca natal con 18 años para progresar en el Numancia. Desde el Juvenil de División de Honor al primer equipo. Tras varias campañas en Soria, con un pequeño paso en el filial del Levante, el defensa de 24 años recaló en enero en el conjunto ilicitano, donde está ofreciendo un notable rendimiento. Dani Calvo repasa con Diario Franjiverde su trayectoria deportiva, desde el comienzo hasta el presente en Segunda División.

Se formó en el Peñas Oscenses, donde tuvo a su padre, el exfutbolista Ramón Calvo, como entrenador

Mi padre estaba loco por tener un hijo. Somos tres hermanos, dos chicas y un chico. Mi padre tenía el sueño de que yo jugara al fútbol y me lo inculcó desde pequeño. Él era mi entrenador desde que empecé en la escuela. Conforme iba subiendo categorías, él iba conmigo. Aunque hubo un par de años que no me cogió. Pero de ocho o diez años en las categorías inferiores, me entrenó en seis. Con mi padre he aprendido mucho. Tiene mucha responsabilidad de que yo haya llegado aquí. Me aconseja mucho, por su pasado como futbolista en Primera y Segunda División. También me aprieta para que no me relaje y tenga humildad. Estoy muy contento por los consejos que me da.

¿Su padre le presionó en exceso en algún momento?

Qué va. La única presión que me metía es que me llamaba después de trabajar para jugar al fútbol con él. Pero nunca tenía una presión añadida. Sí que es verdad que me metía más ‘caña’, porque la confianza conmigo no la tenía con otros compañeros. Alguna vez tuvimos nuestros más y nuestros menos en el campo, como es normal.

Y tener a su padre como entrenador también puede ser contraproducente…

Había padres u otros jugadores que decían “está jugando porque es su hijo”. Pero yo sabía que jugaba porque me lo merecía. Y a lo mejor, mi padre a veces me daba más responsabilidades de las que tenía, como lanzar las faltas.

“De ocho o diez años en el Peñas Oscenses, mi padre me entrenó en seis. Me aconseja mucho y me aprieta para que no me relaje y tenga humildad”

¿Recuerda a su padre como futbolista?

Yo no le vi jugar. He visto alguna cinta de vídeo. Era interior izquierdo. En el Deportivo y Valladolid, ya le colocaron de lateral. Tiraba todas las faltas y todos los penaltis. Era muy rápido. No era tan alto como yo, pero tenía mucha zancada. Jugador de uno contra uno y buscar centros.

Y del Peñas Oscenses al Numancia, donde progresó del Juvenil al primer equipo

Cuando acabé en el Peñas Oscenses, era juvenil y me faltaba un año. Yo estaba en Nacional y quería jugar en División de Honor. Mi padre y yo barajamos opciones, vi la posibilidad del Numancia y fui a hacer una prueba. Hicimos un partido de entrenamiento y una semana después contacté para saber si me iban a coger o no. Me citaron para hacer la pretemporada. Jugué en el Juvenil División de Honor. En la temporada siguiente, en el Numancia B en Tercera y debuté con el primer equipo en el último partido de Liga, con Anquela. Y en la siguiente, hice la pretemporada con el primer equipo, estuve entrenando con ellos y jugaba con el filial. En la recta final, disputé 14 partidos completos con el primer equipo. Ahí firmé un primer contrato profesional. Se fue Anquela y llegó Jagoba Arrasate, que no contaba conmigo. Me fui cedido al filial del Levante. En los últimos años, hemos sido cinco jugadores los que hemos dado el salto al primer equipo del Numancia desde abajo: Bonilla, los gemelos Valcarce, Nacho y yo. Es difícil, porque se suele decir que hay que tirar de casa, pero a veces cuesta. Porque no se confía tanto y se prefiere traer a jugadores de fuera. Pero nosotros hicimos méritos suficientes para estar. Y a algunos que tenían condiciones no se les dio la oportunidad.

¿Qué le aportó su cesión al filial del Levante?

Me ayudó muchísimo para mejorar y madurar. Era un club súper profesional en todos los estamentos. Esa experiencia fue muy fructífera para mí. Me asenté más como central y me enseñaron mucho defensivamente.

Una temporada en Segunda B y vuelta al Numancia para asentarse

Volví al Numancia y estuve sin jugar hasta Navidad. Pero a partir de ahí, jugué la segunda vuelta entera. En la siguiente temporada, la primera vuelta entera. Fueron más de 40 partidos seguidos jugando todos los minutos. Al inicio de la segunda vuelta, el entrenador decidió que había otros jugadores que estaban mejor que yo.

“Hice una prueba para el Numancia Juvenil y me cogieron. En año siguiente, jugué en el filial y debuté con el primer equipo en el último partido de Liga”

La temporada pasada, se quedó a un paso de subir a Primera en el playoff con el conjunto soriano, en una Segunda con muchos equipos de renombre, ¿cuáles serían las claves?

Era un bloque que llevaba varios años compitiendo juntos. También fueron claves los partidos en casa. Fuimos uno de los tres mejores locales de la categoría. Te da la vida y te hace estar arriba. En la última jornada, necesitábamos una carambola para jugar el playoff y se dio. Nos metimos como sextos. En la primera ronda, eliminamos a un Zaragoza que hizo una primera vuelta muy buena. Empatamos 1-1 en Soria y ellos se daban como finalistas. Y les eliminamos (después, el Numancia cayó en la final del playoff contra el Real Valladolid).

(Extracto de su presentación) Gozó de poca participación en la primera vuelta, antes de recalar en el Elche en enero

La temporada pasada, fue una primera vuelta buena por mi parte. Pero en la segunda, perdí protagonismo y pasé tres o cuatro meses sin jugar. El entrenador optó por otras opciones. En verano, ya me comentaron que sería complicado para mí porque iban a traer jugadores en mi posición. Pero decidí quedarme porque no tenía nada más apetecible. Jugué seis partidos en la primera vuelta. Cuando salió la propuesta del Elche, me decidí.

¿Cuál diría que es el entrenador que más le ha podido marcar en su carrera?

Con mi padre fue con quien más aprendí, aunque fue más etapa de formación. Más adelante, Juan Carlos Moreno fue con el que más aprendí. Le tuve en el Numancia B. Después, también aprendí muchísimo con Anquela. Eran los entrenadores de filial y primer equipo cuando estaba entre los dos. Congenié mucho con ellos.

Lea la primera parte de la entrevista aquí.

Foto: Sonia Arcos – Elche CF

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