Ni Manolín, ni Manolo, ni Manu: ¡Don Manuel!

Llegó el momento de la verdad y el Elche dio la talla. Sin arrollar al Real Murcia, transmitió la sensación de ser un equipo superior. Gozó de más ocasiones y de un mayor control del juego, pese a que fútbol es fútbol y al final los aficionados pimentoneros seguro que se irán con la sensación de que tuvieron el 1-1 en el minuto 92.

Y el Elche tuvo el control del juego porque Manuel Sánchez estuvo inmenso en el centro del campo. Un jugador que, con sus defectos, ha demostrado una virtud: no bajar los brazos. No se tragaba con Josico, que le criticó mucho y supuestamente con fundamento, al jugar en la misma posición en la que el extécnico franjiverde desarrolló una notable carrera profesional.

Algo debió pasar en esos meses para explicar el ostracismo de un Manuel Sánchez que fue llegar Pacheta y ver cómo cambiaba totalmente su rol en el equipo. De descartado a titular. Y desde entonces ha ido creciendo. Terminó bien la temporada, pero es que ha empezado crecidísimo el playoff, con una actuación soberbia, impecable, impoluta. Voy a parar porque agoto el diccionario de sinónimos.

La exhición de Manuel Sánchez duró desde el minuto 1 hasta el 90. Ordenó al equipo, no perdió un duelo, ayudó a sus compañeros y tiró de veteranía al final para, a lo Acciari (táctica que conoceran bien en Murcia) jugar con el reloj y el marcador a favor. Llegó siendo Manolín, luego fue Manolo, Manu y Manuel. A partir de ahora habrá que llamarle Don Manuel. Se lo ha ganado.

El mediocentro andaluz brilló con luz propia, pero hay que destacar, aparte de la buena nota coral del equipo, a un puñado de protagonistas que también rindieron a muy buen nivel. Empezando por la portería, donde José Juan volvió a transmitir una seguridad tremenda en muy pocas acciones en las que se le requirió. En el primer tiempo sacó un puñetazo tremendo a lo Kiko Martínez (desde aquí el homenaje tras la que le hicieron el sábado) y en el segundo le quitó medio gol a Charlie en un balón aéreo y evitó el empate en el 92.

Gonzalo y Neyder siguen a lo suyo y tampoco vamos a malgastar muchas letras en contar lo que viene siendo costumbre desde febrero. Ojalá eso siga la tónica habitual porque, a este paso, la noticia será que algún delantero les supere. Y quería acabar con los dos ‘9’. La duda estaba entre Sory y Benja. Ambos cumplieron.

El africano no atinó de cara a puerta, pero realizó una buena actuación. Estuvo donde hay que estar, cerca del gol. Si sigue trabajando así, caerá por su propio peso. Y Benja acabó con su sequía de la mejor manera, casi sin querer. Demostró confianza porque, como tantas veces decimos, si no tiras no marcas. Se la jugó desde lejos y salió cara. No fue el gol más bello, ni falta que hacía. Sin embargo, se celebró como si hubiera sido una chilena.

Foto: Francisco Maciá 

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