Juez Dredd

Rc Sala de Juegos Ferreteria Els Ferrers

Elche y Mallorca se fueron descontentos con la actuación arbitral. Algo mal tiene que haber hecho el colegiado durante los 90 minutos anteriores para esta sensación compartida, más allá de que sus decisiones perjudicaran más a uno que a otro, una vez sean vistas y analizadas con poso y tiempo.

Escudero Marín tuvo un mal día. Empezó perdonando una amarilla clara a Salva Sevilla tras cortar un contragolpe y acabó tirando de tarjeta como un comprador compulsivo en plenas rebajas de El Corte Inglés. El Mallorca lo pagó con dos expulsados, el Elche se quejó de un penalti no pitado y el duelo acabó con diez amonestados, demasiados visto lo visto en el terreno de juego. Un juez que pareció una mezcla entre Juez Dredd, que encarnaba todo el poder en una sola persona, y los de la maravillosa y desternillante serie Juzgado de Guardia.

La jugada más polémica se produjo tras una doble exhibición franjiverde. Primero, Neyder robó en defensa, aguantó el balón con el cuerpo, lo sacó jugado y se la dio a Josan, continuando la acción por banda. Acto seguido, el extremo crevillentino empezó a sortear rivales, disfrazado de Messi. Hizo una bonita pared con Benja y, cuando estaba solo delante del portero, cayó al suelo.

Entonces, Josan volvió a la realidad. No estaba en la Champions sino en Segunda B. No era el Real Madrid o el Barcelona sino el Elche. Y enfrente estaba el Mallorca, que empieza a tener demasiadas decisiones arbitrales a su favor. Miedo debe tener su posible rival en la eliminatoria de campeones. No hubo penalti (tampoco expulsión, por lo tanto) ni tampoco hubo sanción a Josan por tirarse, que hubiese sido la segunda amarilla. Pacheta pagó los platos rotos de esos segundos de locura, con una expulsión que le hará perderse algún choque de este tramo final.

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Yendo exclusivamente a lo que quedó ajeno a la polémica, hay motivos para seguir creyendo en un Elche que se repuso a un muy buen inicio del Mallorca, que empezó con el traje de líder y acabó con el chándal de equipo superado y pidiendo la hora. En cuanto Javi Flores tomó la batuta de la orquesta franjiverde, los ilicitanos empezaron a dominar.

Tanto es así que merecieron la victoria, con un buen arsenal de ocasiones en el segundo tiempo. Nino falló lo que no ha fallado prácticamente nunca y Sory dio dos zarpazos en el tramo final que no impactaron en el rostro del rival por muy poco. El Elche lo buscó y lo mereció, pero el fútbol es así. A veces no te da lo que mereces, bien sea por falta de acierto propio, por el buen hacer del rival o por la decisión del juez. Sin embargo, siguiendo esta línea, el fútbol acabará recompensando al Elche.

Foto: Francisco Maciá. 

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