La flor de Pacheta

Rc Sala de Juegos Ferreteria Els Ferrers

No ganó el Elche en el campo del Ebro y se abre una nueva semana en el tobogán de sensaciones que está siendo la temporada franjiverde. Algunos verán el vaso medio lleno, otros medio vacío. Pacheta pasará de ser un gurú a ser otro entrenador que no es capaz de coger una racha sobresaliente de resultados que catapulte al equipo a una pelea por la primera plaza que el Mallorca insiste en tener.

Hay que decir que el partido de los ilicitanos en La Almozara fue serio. Sin apenas errores ni concesiones. Lo mismo podríamos decir en esta contracrónica si la hiciéramos desde el prisma del Ebro, que ha dejado muy buena imagen en los dos choques contra el Elche.

El único ‘error’, y me faltan datos para catalogarlo sin comillas, fue ese córner previo al 1-0, en el que a José Juan se le escapa la pelota. Me parece que entre el viento y una falta del rival, el Elche tuvo demasiado castigo en esa acción. Un cuarto de lo uno y 250 gramos de lo otro, vaya. Si fue error, una pena, porque al gallego se le nota enchufado en cada acción de cada partido, incluso con alguna salida que pone a prueba los corazones franjiverdes.

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Del posible 2-0 al 1-1 y casi 1-2

Me queda el empate y la flor de Pacheta como lo más positivo del choque. A ver si este partido es el inicio de la gestación de la llamada suerte de los campeones. Esa que siempre te hace ganar algo cuando más crudo lo tienes. Aunque en esta lid, hay que reconocer que lo del Mallorca no tiene nombre. Quizás se queden sin flores para los playoffs.

El gol del Ebro nos permitió ver diez minutos finales de bendita locura. Tekio cometió un penalti que pudo ser el 2-0, pero el colegiado no lo vio o valoró que el futbolista local exageró demasiado. El Elche empató en un balón colgado desde casi el centro del campo. Ya saben, bomba inteligente de Albacar. ¿Cuántas van?

Tremendo Gonzalo Verdú, por cierto. Reconozco que en directo me pareció que el balón quedó suelto dentro del área tras un rechazo, pero no. Mil disculpas a Gonzalo por mi herejía. Haré penitencia en Semana Santa. Su control y su definición fueron propias de un delantero de Primera. Y, cuando ya dábamos por bueno el punto y el posible inicio a la buena suerte de Pacheta, Javi Flores casi rompe la banca. Quizás hubiera sido demasiado para todos. El aficionado, feliz por el triunfo. Los jugadores, ídem. Y los periodistas, con el titular a huevo: Flores marcando en el 93 un Domingo de Ramos.

Foto: Francisco Maciá. 

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