Pepe Business School, ¡transparencia hasta cierto punto!

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¿Sigues sin creernos? ¿Pues a qué esperas? Compruébalo por ti mismo. La primera visita es de cortesía. Ya te la cobraremos mediante el abono y las acciones que te vamos a clavar. Firma aquí, imbécil.

Pepe Business School, ¡transparencia hasta cierto punto!

Relación indebida

El fútbol, como la vida, nos lleva a enlazar recuerdos, buscar respuestas y encontrar más preguntas, conocer nuestro pasado para no volver a repetirlo. Después de muchos años sin estar en la élite existe una generación perdida del seguidor franjiverde, que a pesar del gran trabajo de periodistas y aficionados para que seamos capaces de conocer más y mejor la historia de nuestro equipo, se aferra únicamente a lo vivido en sus propias carnes, su experiencia y memoria. Si se trata de Primera División, la mayoría del entorno solo tiene una referencia cercana y exitosa, para comparar y sacar conclusiones: la pasada temporada 2013/14.

Nos informan de las victorias que nuestro Elche C.F. ha conseguido como local en la división de oro contra el Español a lo largo de los años; pero ese dato es irrelevante. La importante es la de la temporada anterior. La reciente, la que tenemos viva en la memoria. Algunos aficionados sentenciaban que contra el club periquito se conseguiría la primera victoria local de este curso. ¿Por qué? Pues porque se consiguió el año pasado. Incluso sin Coro, más difícil todavía. Marcó los dos goles en el duelo anterior, ¿cómo se le ocurre al mister dejarle fuera del once? El partido menos indicado para suplir al jugador catalán por la fe del entorno en la comparativa. Pero esta prevalece: tres puntos al casillero.

En Vallecas íbamos a recoger un saco de goles, porque así fue la primera jornada de la temporada anterior. De nada sirvieron los buenos números que tenemos en el barrio madrileño, como aconteció finalmente.

Se esperaba que el Almería igualara la contienda, tenía que devolvernos nuestro empate en el último suspiro. ¿El arbitraje? Pues la circunstancia para llegar al resultado final de empate a dos goles. Como el anterior partido que enfrentó a ambos en Almería, por supuesto.

Aficionados que abandonaban furiosos el coliseo la noche que nos enfrentamos al Celta, tanto por el gol en el descuento y la derrota como por lo inexplicable de esta. Por qué a este mismo rival hace apenas unos meses le ganamos. No daban crédito. Algo similar contra el Sevilla; que menos que un empate, era lo esperado.

Relación indebida que cala en el entorno franjiverde: explicaciones nada refutadas basadas en odiosas comparaciones que calan por su trasiego positivo. Supongo que a los argumentos estilo “en Getafe mínimo empatamos porque la temporada anterior así fue, y encima no juega Pedro León” les damos credibilidad ya que desembocarían en un final feliz, como fue la permanencia conseguida. ¿Acaso hay quién no firmaría con sangre blanca y verde que las siguientes campañas fueran similares a la última?

Pero sabemos que no es tan sencillo. Que no nos bañamos dos veces en el mismo río, que todo cambia y nada permanece. Que siempre encontraremos cábalas y estadísticas favorables si surgen del éxito y el positivismo. Que las plantillas han sido modificadas y que cada partido es un mundo.

La verdad sea dicha: nos aferramos a este clavo ardiendo porque asumimos cualquier argumento que nos complete la esperanza y la ilusión para permanecer en Primera, aunque sea una relación indebida con el pasado inmediato.

De vez en cuando necesitamos tener a mano, cuando se trata de nuestro Elche C.F., el espejo que nos devuelve aquella mirada de mayo, que caigan lágrimas de alegría como entonces, el reflejo cercano de una felicidad absoluta que ahora parece inalcanzable por todo el camino pendiente de recorrer hasta la permanencia.

A base de sudor, sufrimiento y masajes cardíacos lograremos un buen final; ya conocemos como funciona esta liga, tengamos paciencia y actitud positiva. Mientras tanto a ganar en Getafe, que no se rompa la relación. O si.

 

Lejos de la tristeza

Basta con consultar las barras de bar, donde se escuchan las opiniones más autorizadas, las redes sociales o la almohada para llegar de manera sencilla a la conclusión de que el aficionado del Elche C.F. está triste. Hay quién está enfadado, jodido e indignado, pero parece ser que la tristeza campa a sus anchas en el entorno franjiverde. Posiblemente cualquier sentimiento relacionado con la rabia o impotencia sea causa o consecuencia de este fenómeno.

Quizás no nos esperábamos este comienzo de temporada, aún sabiendo que visitábamos a los dos todopoderosos. Acostumbrados a un coliseo fuerte y sólido, nuestro hogar el Martínez Valero, donde se fraguó la permanencia la pasada temporada, ahora somos un pésimo equipo local, los puntos vuelan contra rivales de cualquier entidad, desde recién ascendidos hasta los llamados a la élite.

Tristeza, tristeza por padecer la nefasta gestión del consejo, por la sensación de estar ante una ocasión histórica desaprovechada, de contar con un director deportivo y negarle el presupuesto. Ya no hay ni un relámpago de rabia, un destello de dignidad para pedir explicaciones de por qué está sucediendo todo esto, por qué tenemos la plantilla más corta de la Primera División o nuestro presidente, que ya hasta inaugura torneos de golf, tiene que declarar como imputado en el juicio por el traspaso de Wakaso. Por qué los árbitros nos están machacando de esta forma y por qué quién alza la voz es el capitán de la plantilla, a través de su perfil personal de Twitter, y no un miembro de la institución para que la protesta llegue a las altas esferas del tinglado.

Tristeza que se prolonga desde el mazazo de Almería, el paro por partidos internacionales hirió al entorno; ya se respiraba desazón durante las dos semanas anteriores al duelo contra el Sevilla. También afecta a cualquier tipo de aficionado, desde el más optimista hasta el peor cenizo que predica el descenso desde agosto; el ambiente está alicaído y apagado. Incluso la esperanza que supone contar con Fran Escribá se disipa cuando la confección de la plantilla fue tan incompleta. Nunca a tan buen general le dieron tan pocas armas para ir a la guerra. Por muy bien que coloque a sus arqueros, poco pueden hacer contra las balas con pólvora.

Tristeza, tristes aficionados que observan con desazón el calendario, el desplazamiento a Valencia, sin confianza para revertir la situación. Sin ninguna ilusión por la incorporación de Mudingayi, el ansiado centrocampista de corte más defensivo; fichaje de Orta con la bendición del mister. Antes estas eran palabras mayores, ahora son caras largas y desconfianza; el rendimiento de las nuevas incorporaciones no ha sido el esperado a día de hoy, aunque no caigamos en el error. Las notas, a final de temporada.

Así pues, toca sacar fuerzas de flaqueza, me encanta esa expresión y rara vez tengo ocasión de usarla, levantarse de la lona y continuar este difícil combate. Valorar que en ocho jornadas hemos jugado contra cuatro clubes clasificados actualmente entre los siete primeros; el Valencia será otro de igual tesitura.

Volver a realizar un ejercicio de fe, ser capaces de mantenernos lejos de la tristeza, recapacitar que todavía hay tiempo para enmendar la mala racha, tanto a nivel deportivo como institucional. Porque las cosas cambian y no estamos aquí de visita; hemos esperado lustros para catar la división de élite, es el momento de nuestro particular ciclo exitoso. Porque somos el Elche C.F. y en nuestra naturaleza está el sufrimiento y la supervivencia.

 

Sonriamos pues, que lo mejor está por venir.

Amigos franjiverdes

Moisés Gonzálvez @michelangeloelx | 24/09/2014 00:01

¡Amigo! ¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Cómo te encuentras? Espero que todo vaya bien, de verdad. Como últimamente no hablamos y no contestas a mis llamadas, tampoco a los whatsapps y hasta has dejado de seguirme por las redes sociales, he decidido contactar contigo a través de este artículo, que se de buena tinta que vais como locos a ver que escribimos, por si podéis confiscar los abonos. La Central ECF no descansa. Es broma, eh. No perdamos también el sentido del humor.

Conste como premisa que tengo más que claro que amas a nuestro Elche C.F. Su escudo y camiseta. Si hicieras una lista de las cosas más importantes de tu vida, este equipo estaría ocupando los primeros puestos. Lo se y es innegable; no cometeré ese error. Al igual que tu sabes que mis sentimientos son iguales a los tuyos. Al fin y al cabo, a pesar de nuestras enormes diferencias por la gestión del club, ambos somos franjiverdes, una sola familia.

Cuando critico al consejo de administración, no estoy criticando al Elche C.F. Has tragado mucha mierda y decepciones para saber distinguir el alma franjiverde del cuerpo. No vayas al recurso fácil. Pasa el tiempo, pasa la gente, jugadores y presidentes. Los colores prevalecen y la afición siempre quedará.

Si quieres lo mejor para algo y ves que a su alrededor hay personajes que le están causando el mal, lucharás por alejarles de él. Cuando has invertido tanta salud, dinero y amor en algo tan importante y sagrado, normal y lógico que aumente tu cuidado y preocupación.

Así pues, no te enfades conmigo si arremeto contra el presidente y sus secuaces, ya que considero que es importante para el bienestar de nuestro Elche C.F. que esta gente abandone el barco cuando antes. Sin embargo, tú consideras que no tengo ni puta idea. Que me ponga yo a gestionar. Que arriesgue mi capital. Que las cosas no son como las cuentan. Que los medios están influenciados por quienes quieren hacer daño al club. Que hablamos de todo y criticamos sin saber.

En el fondo sabes que tengo razón. Que hay decisiones injustificables, con el añadido de la falta de transparencia de cara al entorno. Que tarde o temprano algún asunto estallará, sea el I.V.F., el límite salarial de la L.F.P. o las causas pendientes de resolución judicial.

Es una pésima gestión lo diga el Tato o aquí tu amigo, pero por una especie de camaradería y fidelidad no vas a alzar la voz ni reconocer lo obvio en público. Y entiendo que no tires piedras contra tu tejado; cada uno se gana el pan como quiere o puede, que no es lo mismo pero es igual.

Pero reconoces que un cambio de aires es necesario por la supervivencia de nuestro equipo. Y con ese detalle, esa certeza que guardas en tu corazón franjiverde y que jamás confesarás, me sobra para saber que no estoy tan equivocado.

No es para estar distanciados tener distintos puntos de vista sobre la actualidad de nuestro Elche C.F. Así que espero que a partir de ahora me cojas el teléfono y volvamos a tener contacto regularmente. Que nuestro amor al equipo sea motivo de unión y amistad y no de enfrentamiento. Que queda mucho por hacer y mejorar y hay que saber escuchar diferentes voces para encontrar el mejor rumbo.

Que no te estoy faltando al respeto cuando denuncio cualquiera de los bochornos que ha protagonizado este consejo. Señalo directamente a ellos y a su nula responsabilidad para los escándalos en este club.

Y a ti también te meto caña. Por defenderles y apoyarles. Así eres hasta más nefasto que ellos. Es broma, eh. Llámame venga, que te pase una buena combinada y me despida con un ¡Sepulcre dimisión! que tanto te jode. Y tan amigos.

 

Nuestro filial vuestro rival

Moisés Gonzálvez @michelangeloelx | 17/09/2014 00:06

Desde que colaboro en este medio no había escrito nada que no tuviera que ver con el primer equipo de nuestro Elche C.F. Supongo que la actualidad del mismo, tanto a nivel deportivo como institucional, ofrece suficiente material para darle a la tecla.

Sin embargo es la ocasión apropiada para hacer una excepción, como reconocimiento al partido disputado el pasado domingo, aparte de la gran victoria conseguida contra el Rayo Vallecano.

Por mucho que lo intenten ningunear las fuerzas del orden, las televisiones, los peces gordos que reconocen que el aficionado aporta más plantado frente a la pantalla que en el estadio, el fútbol tiene un alto componente de sentimiento, pasión y rivalidad. Alguien dijo que es un gran invento para que los países se odien y se dañen sin necesidad de declararse la guerra.

Sucede algo similar entre las ciudades; rivalidad histórica, demográfica, política y económica, llevada a la máxima expresión en la competición futbolística, representada por los principales clubes locales.

Pues esta jornada aconteció un partido histórico que no se disputaba desde hacía más de cuarenta años. El Elche C.F. B, el Ilicitano, el filial del Elche, se enfrentó en la categoría de la Segunda B contra el Hércules C.F. Exacto si, el histórico rival de los franjiverde, el principal club de la ciudad de Alicante, jugando contra el segundo equipo de Elche.

El duelo ha dado para múltiples lecturas en ambos entornos. Dejando precisamente este partido aparte, pienso que tenemos bien cerca un ejemplo de todo lo que no hay que hacer si queremos que nuestro ciclo en Primera División dure más que el vaticinio del indeseable de Juan Carlos Ramírez.

De sobra conocemos las fechorías en las que se ha visto envuelto el club herculano y cual ha sido su destino final. Aún así, el castigo de jugar contra nuestro filial, vuestro rival, no parece suficiente para expiar la culpa. Todavía les ha pasado poco.

Sin embargo, no cometeré el error de menospreciar al Hércules. Honor a nuestro equipo, al Elche C.F. y a su filial por los ascensos meritorios a la máxima categoría y a la Segunda B; por conseguir la permanencia el siempre difícil primer año, por dar la cara y por la imagen mostrada durante todos los partidos, tanto cuando se gana como cuando no. Solo había que ver como estaban los canteranos en el Rico Pérez cuando el árbitro decretó el final. La cabeza alta, carajo. A la afición desplazada se le partía el pecho de orgullo. Franjiverdes, unión y piña.

Otro tema candente de este encuentro: por supuesto que hubieran venido, si la historia se diera por la otra cara. Elche C.F. – Hércules B. Acojona eh. Pues un desplazamiento igual de multitudinario o incluso mayor. Con su conocida dosis de prepotencia y chulería, a marcar territorio, con sus aires de superioridad hacia todo. Que por algo son la capital. A reírse y a humillar, si, como hicimos nosotros. Solo que vendrían con una pose distinta, de rematar al caído. No es sencillo explicar esto, pero quién conozca la idiosincrasia herculana sabe a que me estoy refiriendo. Su pasado y reputación les precede.

Por eso me hace tanta gracia como han intentado medir la importancia del encuentro. Ellos si que tenían mucho que perder y poco que ganar. Y bien cara que vendió su piel el Ilicitano. Honor a los jugadores, que no me cansaré de repetir hasta la saciedad.

El día que ese derbi ni importe ni motive a la afición, mejor nos retiramos de la competición. Habremos olvidado nuestros valores, nuestra tierra, nuestro auténtico equipo, el amor a nuestro escudo, a nuestros colores y a nuestra ciudad. Habrá ganado el fútbol moderno, seremos víctimas de un sistema que hunde a los clubes humildes que representan un sentimiento incluso localista.

Por tanto, valoremos que el espíritu franjiverde está más vivo que nunca, que la rivalidad y la pasión la llevamos en el corazón, que estamos lejos de convertirnos en una afición de plástico, de caja tonta y sometida al dictamen de la industria futbolera, tal como demuestran el desplazamiento con el Ilicitano o los casi 25.000 abonados.

Balance II

Moisés Gonzálvez @michelangeloelx | 28/05/2014 00:09

Haciendo balance de la temporada 13/14 de nuestro Elche C.F., la pasada semana hablaba del tema deportivo, quedando pendientes por tratar otros factores franjiverdes que son dignos de mención en este final de campaña histórica. Allá vamos:

Por supuesto no puedo pasar por alto el papel de la afición durante estos meses. Después de tanto tiempo sin pisar el fútbol de élite era de esperar que la ciudad de Elche explotara de franjiverdismo, felicidad y fiesta para una población amnésica de la categoría de nivel.

Las renovaciones de los antiguos abonados, aficionados que han padecido y sufrido, que se vieron recompensados con un jugoso descuento, junto con los nuevos abonados que entendieron la oportunidad de enrolarse en un proyecto de Primera División que no fuera de un todopoderoso, a pesar del precio alto de los abonos más los tres pagos por jornadas económicas, lograron que nuestro coliseo el Martínez Valero registrara grandes entradas de público cada jornada sin importar fecha u horario.

El gran ambiente, el colorido y el apoyo incondicional fueron claves para la consecución de la permanencia. La nota más alta de este curso futbolero la obtiene con el mayor de los reconocimientos el aficionado de bien que estuvo a muerte con el equipo, por encima de opiniones, gustos, tremendismos, entre los diez primeros y pesimismos. De todo hay, como en las grandes familias, pero el deseo es el mismo, el triunfo de nuestro equipo.

La melancolía, la ilusión, la esperanza, el día que por fin está llegando, la memoria, la novedad, el éxito, sentimiento franjiverde a flor de piel: afición del Elche C.F. Como aquel anciano que vio el gran circo en la ciudad cuando era un niño y recuerda su paso cada noche al nieto que escucha incrédulo, desbordando su imaginación; donde ahora hay tierra seca y abandono, antes hubo risas, celebración y espectáculo. Algo parecido ha transmitido el entorno durante el curso, mezcla de nuevas expectativas y el sueño cumplido por generaciones de ilicitanos. Si el que canta su mal espanta, quién entona “Aromas Ilicitanos” se muestra imparable.

No podía finalizar este balance sin comentar la gestión del consejo de administración, nota discordante de la buena temporada realizada. Desde el ámbito deportivo hasta a nivel social e institucional, el presidente y su grupo de trabajo han dejado mucho que desear, mostrando una actitud laboral impropia de un club y una categoría comola PrimeraDivisión.

Habría que dedicar miles de letras y aún faltaría espacio, empezando por el endoso de las acciones terminando con los impagos de nómina a empleados, desde la confección de la plantilla de este curso hasta la actualidad, donde la elección del nuevo director deportivo más bien parece un casting de un melodrama veraniego. El tiempo apremia y la configuración del equipo, comenzando por el capítulo de bajas y renovaciones, para lograr salvar la próxima temporada 14/15, debe comenzar lo antes posible.

Han judicializado el club por traspasos opacos o el caso “puerta cero”, posiblemente el mayor escándalo de la historia franjiverde, como por el asunto de la propiedad de los terrenos anexos, además de otros sinsabores y desacertadas decisiones.

Suspenso total al consejo de administración y con la sensación que se puede ir a peor. Que se pongan las pilas y trabajen mejor por nuestro club o que se marchen de una vez. Logrando que los abonados paguen las acciones para tener el control, así se queda con el poder hasta Franji. Al carajo.

Ya me despido de Ustedes. Otro gran año para recordar; los aficionados al fútbol contamos la vida por temporadas y esta ya finalizó. Muchísimas gracias a todos por la fidelidad y el tiempo empleado en leer esta columna. Ahora toca darle a la tecla cuando la ocasión lo merezca; parece que la presentación de la campaña de abonos será un buen momento, creo que la van a fastidiar otra vez. Ya es mucho tiempo soportándoles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Balance (primera parte)

Moisés Gonzálvez @michelangeloelx | 21/05/2014 00:08

Con el pitido final en el estadio Sánchez-Pizjuán concluyó la temporada 13/14 de nuestro Elche C.F. y de la Primera División. Efectivamente, el último gol del campeonato liguero fue obra de Boakye, que con su don especial para marcar en el momento menos esperado firmó ese dato anecdótico.

Así pues, finalizamos el campeonato ocupando el puesto número 16 de la clasificación con 40 puntos en nuestro casillero, a solo uno de la zona roja. Sin embargo bien sabemos, porque lo sufrimos y malvivimos en nuestros corazones, que la salvación se logró en la jornada 37, que viajamos a Sevilla de turismo en vuelo chárter.

Poca memoria tiene el fútbol, como la vida; dentro de un tiempo, cuando los estudiosos de la materia observen la clasificación, sacarán conclusiones tipo que suerte tuvieron, vaya agonía, por un punto no descendieron de categoría y salvación milagrosa. No recordarán que los Getafe, Granada o Almería no certificaron la permanencia hasta el último partido, libraron auténticas finales de urgencia e infarto.

La clasificación prevalece, hay 15 clubes que han realizado un mejor campeonato que el Elche C.F. Pero no cambiamos un par de puestos más arriba en la tabla a cambio de jugar la última jornada en horario unificado. No tuvimos que pasar ese mal trago; los deberes hechos en la penúltima fecha contra el todopoderoso Fútbol Club Barcelona. Intentemos no olvidarlo, que nuestra memoria franjiverde valore este hito después de años sin catar el fútbol de élite.

Hay que hacer balance tanto a nivel deportivo como institucional, incluso personal. Al fin y al cabo nuestro estado de ánimo y el Elche C.F. están más ligados de lo que nos gustaría. Mal de amores, porque me matas.

La permanencia era el objetivo fundamental y por tanto la campaña deportiva está aprobada. No vamos a descubrir a estas alturas el papel fundamental de Fran Escriba y su cuerpo técnico para el lograr la salvación, sabiendo optimizar al máximo las prestaciones de la plantilla. Cuando el míster es el héroe del franjiverdismo, la estrella de la afición por delante de los jugadores, sobran las palabras. Temporada sobresaliente por su parte.

En cuanto a la plantilla, dejo algunos apuntes: el grupo inversor Doyen Sports y el Sevilla nos deben una y bien grande por el timo de las cesiones de Del Moral y Stevanovic. Esperemos unos acuerdos satisfactorios para la próxima temporada, comenzando por una justa negociación por Botía. El central debe ser consciente que en este club puede convertirse en un jugador franquicia y a partir de ahí aspirar a cotas más altas.

Las cesiones de Rubén Pérez y Márquez aprueban con buena nota pero eso son, cesiones; hay que volver a trabajar en la confección de la plantilla. Beneficio cortoplacista y tenemos que aspirar a más.

No dejaron tan buen recuerdo Boakye y Carles Gil, también en régimen de cesión. El delantero ghanés estaba llamado a ser el jugador importante en ataque y recurrieron a Cristian Herrera, jugador del filial, para intentar paliar la falta de gol. Con el mediapunta valenciano quedó la sensación que no supo adaptarse a la alta exigencia de la categoría, posiblemente lastrado por las lesiones; como también ha sucedido con Aarón, Fidel o Sapunaru.  Jugadores con contrato en vigor y que no tienen el futuro asegurado en el club.

Pero todo esto no es fruto de la casualidad. Hay unos responsables que deciden, contratan y firman. La pésima gestión de la comisión deportiva desde que finalizó la pasada temporada, con el ascenso asegurado semanas antes de finalizar la competición, incapaces de formar una plantilla en un buen plazo, negociar de manera eficiente, nulos en el mercado de enero, sin cumplir las peticiones del míster para cubrir las carencias del grupo.

Actualmente hay noticias de despidos y nueva estructura en la parcela deportiva del club. Esperemos un mejor funcionamiento para que en un futuro el trabajo de la comisión sea más profesional y productivo.

Para el balance de la gestión del consejo y el papel de la afición, necesitamos una nueva columna, por tanto:

Continuará.

Celebración

Moisés Gonzálvez @michelangeloelx | 14/05/2014 00:08

¿Quién mueve los hilos del destino? ¿Quién tira al azar los dados? Salvando las distancias, nuestro Elche C.F. consiguió el objetivo de una manera similar a la del año anterior. Certificamos la permanencia a lo grande, contra un grande, en nuestra casa el estadio Martínez Valero, con la afición franjiverde, factor fundamental durante toda la temporada para que volvamos a pisar el Camp Nou pronto.

El ambiente en nuestro hogar para la transcendental cita que fue el encuentro contra el Barça el pasado domingo, que finalizó con empate a cero y fue suficiente para confirmar matemáticamente la salvación, fue indescriptible, impresionante. Magnífica culminación a toda una campaña de buenas asistencias, colorido, apoyando a muerte al equipo, con mínimos reproches y silbidos nulos, controlando los peores demonios, gracias a una plantilla y cuerpo técnico, hablemos en plural como indicó Fran Escriba en la rueda de prensa posterior al partido, que han hecho del trabajo, la solidez y la defensa sus señas de identidad para evitar el descenso.

Quién crea en la teoría de los ciclos hará una encendida defensa de que actualmente está sucediendo el del Elche C.F. Después de lustros tragando mierda y mediocridad, nos encontramos que en las últimas campañas aspiramos a metas más altas, alcanzando la gloria hace exactamente un año, con la continuación que ya conocemos y que estamos viviendo en la actualidad.

Ahora vendrán días de celebración y felicidad, bien merecidos por el sufrimiento y desgaste que hemos arrastrado durante la competición, pero no podemos olvidar los errores cometidos, hacer propósito de enmienda; sobre todo por parte del consejo de administración y la comisión deportiva.

Se abre un compás de espera hasta que comiencen los primeros movimientos para la próxima temporada, tanto a nivel futbolístico como social. El capítulo de altas y bajas, renovaciones, fichajes y demás decisiones para confeccionar una plantilla a la altura de la exigencia del mister; que aunque bien sabemos que el fútbol, como la vida, no es una ciencia exacta, seguir el camino marcado por nuestro héroe siempre será una buena opción para no pasar apuros.

Sin embargo, más me preocupan los asuntos administrativos y sociales como la siguiente campaña de abonos: si endosarán acciones de nuevo, el precio final, las jornadas económicas que tanta polvareda levantan. La instrucción del caso “puerta cero”, del traspaso del futbolista ghanés Wakaso, los impagos de nóminas a jugadores y empleados del club, la reforma del estadio, la auditoría externa y demás asuntos polémicos que logran que el aficionado franjiverde tenga que andar con pies de plomo y ojo avizor respecto a la gestión de este consejo de administración encabezado por José Sepulcre.

Pero celebremos estos días de tregua, despreocupación, sin entrenamientos hasta hoy miércoles, de viaje a Sevilla el mismo día del partido; finalizaron también las cuentas, las cábalas y aumentar la audiencia televisiva de los partidos de rivales directos.

Llegó la hora de pagar las apuestas, cerrar bocazas, bañarse en la fuente de La Glorieta, regodearse en el respeto que otorga el acertar un final feliz. También toca disfrutar de las desgracias ajenas que pueden suceder en las próximas semanas a ciertos clubes innombrables.

Que el mal no se le desea a nadie, dicen. Al carajo. Siempre reconocí mi lado oscuro, miserable; mi lado más humano.

 

Jugamos en el Martínez Valero

Moisés Gonzálvez @michelangeloelx | 07/05/2014  00:14

El final es inminente, se acerca sigilosamente y nadie nos puede librar de su llegada, que al fin y al cabo es lo que esperamos de una vez, maldita competición. Dos jornadas, dos partidos para que finalice el campeonato de Primera División y salgamos de este sufrimiento, de esta desazón que domina al alma franjiverde: confirmar de manera fehaciente que nuestro Elche C.F. volverá a visitar el nuevo San Mamés la próxima temporada. Que no es poco y que lo es todo.

El próximo partido será en nuestro coliseo, domingo a las 19 horas de la tarde, en horario unificado; como no adorar esas jornadas tan trepidantes, decisivas. Sobre todo cuando no estás metido en el jardín, que por desgracia no es el caso. El rival, todo ya se ha dicho: Fútbol Club Barcelona.

La igualdad tanto en la parte superior como por la lucha por evitar el descenso ha llevado hasta este partido de infarto, donde podemos lograr de una vez la salvación matemática; eso es, si, ni virtual ni piruetas lingüísticas que nunca quedan claras del todo. Hay que tener en cuenta que si en el encuentro Valladolid-Real Madrid aplazado para hoy, en esta liga manipulada y vergonzosa, el cuadro pucelano logra puntuar, el Barça dependerá de si mismo para lograr conseguir el título liguero, ganando los dos partidos pendientes.

Sin embargo si este año hay un todopoderoso con una trayectoria negativa a domicilio, ese es nuestro próximo rival. Además, como gran ciencia inexacta que es el deporte, nunca sabes si es mejor jugar contra un rival con presión y que con objetivos por conseguir, las piernas y la responsabilidad pesan, que jugarte tu futuro contra un equipo libre de cualquier tensión, que salta al césped a disfrutar, gustarse y hacerlo lo mejor posible.

Y que carajo, jugamos en el Martínez Valero. A pesar de ser un partido de pago obligatorio para los abonados por la jornada económica, desde aquí ruego un último esfuerzo a la afición franjiverde para que nuestro estadio vista las mejores galas y despedir la temporada en nuestra casa como bien se merece este equipo. Tiempo habrá para ajustar cuentas y comentar la desfasada medida de las jornadas de pago y otros menesteres del consejo de administración.

Nos sobran los motivos para creer en un resultado positivo contra el Barça. No voy a repetir los números que estamos realizando en casa, ya los conocemos. Y más importante aún, las sensaciones mostradas de equipo sólido que plantea un encuentro difícil para el rival. Además, esto es un acto de fe, no podemos ser tan desafortunados como para acabar este temporada sin haber puntuado contra uno de los tres grandes. Nos lo merecemos después de la buena imagen  mostrada y el robo que sufrimos ante el Real Madrid.

En esta temporada tan larga, de angustia y volver a fumar, que mejor epílogo que ganar este partido. El equipo, con la afición de la mano, tiene que dar el definitivo golpe en la mesa y demostrar que es un plantel de Primera División. Juntos somos invencibles, podemos y lo sabemos. No es necesario depender de ningún otro resultado, estar pendiente de otros clubes y menos de cierto innombrable que tanto daño nos hizo en un pasado reciente. Que cada palo aguante su vela. A muerte, a por todas, puede ser el desenlace más feliz.

El fútbol, como la vida, sorprende, asusta; cuando menos te lo esperas aparece la victoria. Que así sea. ¡Mucho Elche!

Sorprendente

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Moises Gonzálvez | 30/04/2014 00:00 @michelangeloelx

El pasado viernes nuestro Elche C.F. consiguió un nuevo empate contra el Levante, quedando a una distancia de tres puntos de la zona roja a falta de nueve puntos por disputar. Así pues, el fútbol, como la vida, te da sorpresas y nunca llegas a entender por donde soplará el viento. Quizá ha llegado el momento de reconocer que para bien o para mal la trayectoria del equipo franjiverde ha sorprendido a todos los niveles de aficionado.

El seguidor optimista y que confió en el proyecto encabezado por la comisión deportiva y el consejo de administración, el aficionado que presumía de plantilla con nivel medio-alto por las incorporaciones y con D. Fran Escribá al frente, que soñaba con una liga cómoda sin ningún tipo de agobio o sufrimiento, entre los diez primeros, está decepcionado con el objetivo final del equipo. No esperaba que con tres jornadas para finalizar el campeonato, tuviéramos la posibilidad real de descender, sin sellar todavía la maldita permanencia, sea virtual o matemáticamente; no imaginaba que cada partido fuera catalogado de final, curiosamente sin haber caído en las posiciones mortales todavía, del 18 al 20 y a Segunda.

Pues la sorpresa agradable la tiene el aficionado que en ningún momento dio el voto de confianza al proyecto, quién vaticinaba una pésima temporada por una plantilla incompleta y descompensada para afrontar con garantías la Primera División. Este aficionado, que predecía un muerto y enterrado más pronto que tarde para el Elche C.F., ha sido contentando por un equipo que sobrevive en la categoría de las estrellas y que depende de si mismo para conseguir la salvación.

Que grande nuestro Elche C.F. que da una alegría a quién menos confió y una pequeña decepción a quién se veía en Europa League la próxima temporada. Impredecible y sorprendente, para todos los gustos.

Aun así, una realidad incuestionable es que la competición se está haciendo demasiado larga. El equipo no termina de certificar la permanencia logrando una victoria, incapaz de remachar una última final, tópico tan recurrente entre la afición franjiverde para definir cada partido de este tramo de la competición. Las cábalas y cuentas calculadas cada jornada son dignas del mejor estudiante de matemáticas. La audiencia televisiva del resto de encuentros donde juegan clubes también implicados en la lucha para evitar el descenso alcanza niveles máximos; se cantan y celebran los goles ajenos como propios y cambian las preferencias según dicte la clasificación.

Nadie se esperaba esta situación a estas alturas de la temporada. Afición tremendista y sin término medio, o luchando por puestos europeos o hundidos en el último puesto, haciendo bueno al Betis (al carajo, tramposo). Demasiada fatiga, demasiado desgaste para un entorno harto de sufrir y que para una temporada donde encuentra una alegría después de tanto tiempo, existe esta agonía y suspense para lograr la salvación. Un año para disfrutar, decían. Al carajo.

Siguiente final en Málaga, con la permanencia asegurada, pero ni virtual ni matemática; porque lo digo yo y punto. Este año no descenderá nadie con 41 puntos en el casillero. Horrenda carrera de cojos en la que nuestro Elche C.F. evitará ocupar los puestos del destierro. El tiempo, cabrón e impasible, pasa y la solución final está cada vez más cerca.

Nos vamos a quedar en Primera, aunque suponga volver a fumar o agotar los fármacos legales. A muerte a apoyar a los jugadores en tierras malacitanas, hay que dar ese último empujón para entre todos lograr el objetivo, más que nunca, como siempre. Como se está haciendo durante toda la temporada. La pelota en otro tejado. Ahora te toca a ti, equipo. Yo confío.