Al tiempo

Y al final se marchó, envuelto en penumbra y silencio a pesar del aplauso que le dedicaron algunos accionistas presentes en la junta extraordinaria. El presidente que ha arruinado a nuestro Elche CF puso fin a su mandato sin atender ruegos y preguntas, ya que no estaban incluidos en el orden del día. Cobarde y esquivo hasta en su última hora.

No hemos escuchado las explicaciones oficiales respecto al famoso préstamo, Romualdo Soriano y Sergio Maniviesa, conocer la defensa propia sobre la gestión y demás cuestiones relativas a este mandato.

Aún así, conforme se hizo oficial su salida del club, han asomado escándalos de diversa índole: desde una deuda desconocida con los estamentos públicos, hasta la renovación de Edu Albacar sin consultar ni a la dirección deportiva ni al míster. Hasta esta parcela que creíamos intocable ha sido víctima de este consejo. El nombre de Jose Sepulcre y sus secuaces no van a desaparecer tan fácilmente del entorno franjiverde. Al tiempo.

Después de la victoria contra la Real Sociedad, la permanencia estaba asegurada; las sensaciones que dejaba el equipo eran muy positivas. En Málaga certificamos matemáticamente que nuestro Elche CF estará en la liga de la estrellas la próxima temporada; que no se pierda en los despachos lo que en el césped se consiguió.

Curiosamente, en el partido de ida contra el cuadro malagueño, donde tocamos fondo deportivamente, repetían hasta nueve jugadores titulares el pasado domingo; dato obvio en una plantilla corta e incompleta. Sin embargo, hay que destacar la gran evolución del bloque en general y de algunos jugadores en particular. Y sin restar ni un mérito a la plantilla por la gesta realizada, ensalzo de nuevo, con sus muchas luces y pocas sombras para quien las vea, la figura del entrenador Fran Escriba, nuestro líder espiritual, el último gran héroe del franjiverdismo. El responsable de sacar el máximo rendimiento a los jugadores, por conseguir que sean fundamentales para el equipo. Nunca tendremos suficiente palabras de agradecimiento; el día que no pueda más, que desgraciadamente está más cerca, lo echaremos demasiado de menos. Al tiempo.

La salida del anterior consejo era una exigencia por parte de prácticamente toda la afición, una necesidad para la supervivencia de nuestro Elche C.F. Después de una dura negociación para liberar al club de su secuestro, tenemos nuevo presidente y consejo. No será del gusto de todos, algunos preferían la opción del notario Tornel y su supuesto grupo de empresarios, pero la opción elegida en el Patronato y en la junta de accionistas fue la encabezada por Juan Anguix y su equipo de trabajo.

Merecen una oportunidad. A peor no podíamos ir, la novedad en el poder era fundamental para la viabilidad del club. Si siempre hay temor ante cualquier cambio, en esta ocasión la excepción es admisible. Es difícil salir de las trincheras después de la guerra civil franjiverde que hemos sufrido, pero no hay vencedores y vencidos. El Elche C.F. somos nosotros y el éxito de este nuevo consejo será el nuestro. No llevan ni una semana para el grado de exigencia que tiene algún sector, sin valorar que la entrada no ha sido un camino de rosas. Nunca la expresión “la herencia recibida” cobró tanto sentido. Que tengan margen de maniobra, un plazo temporal, que ya tendremos ocasión de estar en guardia. Dejemos trabajar, que ya después juzgaremos. Al tiempo.

 

 

 

¡Todos a la junta!

El día más importante de la historia reciente de nuestro Elche C.F. no fue el pasado lunes, aunque bien pudiera considerarse. El equipo se impuso 1-0 a la Real Sociedad y prácticamente, a falta de seis jornadas por disputar, asegura la permanencia para la próxima temporada. Los jugadores y el cuerpo técnico han cumplido sobradamente, junto con la afición. Unión, piña, comunión; esto lo arreglamos entre todos y así ha sido. No caigamos en la relajación, pero es harto improbable finalizar el campeonato entre los tres últimos clasificados.

Sin embargo, ha llegado el momento que el abonado de un paso al frente y se implique verdaderamente en el asunto institucional, que es el gran problema de nuestro Elche C.F. y no sabemos qué futuro nos deparará. Está bien protestar en nuestro hogar, el Martínez Valero, ante la pésima gestión del consejo, pero donde también tiene que escucharse el sentir de la afición es en la junta general extraordinaria de accionistas que tendrá lugar en el estadio, en la sala prensa parte de la obra faraónica que ha traído tantos quebraderos de cabeza a la maltrecha economía, el próximo martes, día 28 de abril.

 Es fundamental darle valor a la posesión de acciones de tu club aunque sean pocas o adquiridas por obligación. Desde el sector más desalmado quieren que el fútbol y los colores de nuestro equipo sean puro negocio, defienden que los aficionados no son los dueños de su club, sino los accionistas. ¿Qué sabrán de sentimientos? Que le digan a nuestros mayores, que por distintos motivos ya no acuden al estadio, si el Elche les pertenece o no. Pues hasta las entrañas. Cuando recibimos subvenciones de dinero público no largan ese discurso; ahí no somos una sociedad anónima deportiva, ahí somos un interés ciudadano y político.

 Los abonados y accionistas tenemos la obligación de asistir a la junta, que sientan la presión y el descontento en este acto oficial, donde se votan las decisiones importantes respecto al devenir del club. Siendo una entidad secuestrada por el actual consejo, el máximo accionista es el Patronato y parece estar a su merced, es responsabilidad de cada accionista que conste su voto si está en contra de esa mayoría; una mínima luz de esperanza. Una voz que se alza en su territorio, acostumbrado al baño y masaje que suponían las juntas celebradas en el pasado ante la pasividad de la afición, el despertar de esta por la ruina generada en el club, generó una afluencia masiva en la celebrada el pasado diciembre en comparación con otros años.

 Son necesarias cinco acciones para acceder, los abonados de la temporada pasada tienen dos. Se pueden ceder a alguien para que os represente. En la web oficial del club está la información concerniente a la junta y el enlace para descargar el documento para autorizar a otra persona el uso de tus acciones para asistir.

 Al consejo que ha dejado herido de muerte a nuestro Elche C.F. no le hará gracia la masiva asistencia de aficionados. Pues hagamos un esfuerzo. Es el partido más importante de la historia franjiverde, por supuesto en el Martinez Valero, y se juega en las oficinas.

¡Todos a la junta! Ahí es donde hay que protestar, preguntar, informarse, escuchar y votar nuestro ingrato futuro. Sin vergüenza, ni temor, bien orgullosos y con la cabeza alta. Al fin y al cabo estamos ejerciendo nuestro legítimo derecho.

Que el Elche C.F. es de sus accionistas y no de nuestro corazón, dicen. Pues ahí estaremos.

Partido en día laboral

El milagro está cerca, estamos rozando la permanencia con la punta de los dedos. Cada vez más seguros, pasan las jornadas y la distancia con los puestos del adiós continúa en la línea de la prudencia. Jamás nos cansaremos de señalar con la cabeza bien alta a los artífices de tal hazaña: Fran Escribá y su cuerpo técnico y la plantilla, por supuesto. Con más cojones que palmeras para alcanzar el objetivo deportivo y también para sacar los colores a este consejo ruin y cobarde, negándose a participar en actos programados por el club. Eventos organizados por trabajadores a los que les adeudan dos nóminas, al igual que a los futbolistas y al resto de asalariados, desde el fútbol base a las oficinas. Pero a Antonio Rocamora, según sus propias declaraciones, no le deben nada. A Rocamora, si. El negociador del préstamo. El viajante. Fuera de nuestro Elche C.F. de una maldita vez.

Con 31 puntos en nuestro casillero es factible pensar que la salvación pasa por nuestro coliseo el Martínez Valero. Los próximos partidos como local, en mi casa mando yo, serán fundamentales, aunque ya sabemos que en el fútbol, como en la vida, no hay nada escrito y que la sorpresa asoma donde menos te lo esperas.

Sin embargo, un vistazo a los horarios de nuestros próximos encuentros es argumento suficiente para reírse a carcajadas cuando dicen aquello de la mejor liga del mundo. Contra la Real Sociedad el lunes a las 20:45 horas, para después visitar el Vicente Calderón y volver a un partido en día laboral, el miércoles a las 22:00 horas contra el Deportivo.

Quién estuvo la noche del Elche-Getafe, lo sabe. El mismo gol del Getafe pero un domingo futbolero se cae el estadio animando; un jueves cerca de la medianoche fue un que acabe ya esto que me tengo que ir. Ambiente frío, sin capacidad de reacción, comprensible por las circunstancias. Aunque pase desapercibido, los horarios infames son otro lastre para nuestras aspiraciones de salvación.

Así pues, hay que realizar un último esfuerzo y que el equipo se sienta lo más arropado posible. Supongo que se podría llevar a cabo varias iniciativas para que asistir a estos próximos partidos en horas intempestivas sea más atractivo. Ojalá las peñas o algún colectivo de aficionados cojan las riendas y organicen un buen ambiente y animación. Es necesaria la presencia de todos.

El próximo lunes tenemos un compromiso con nuestro Elche C.F. Nadie dijo que sería fácil. Tal vez ni tan siquiera sirva para nada. Pero ahora más que nunca tenemos que estar a muerte con el equipo. Escucha a tu corazón franjiverde, que vuelva a fluir esa pasión que no entiende de horarios. Olvídate del reloj, nadie se ha muerto por ir sin dormir una vez al trabajo. Para después no ser capaz de conciliar el sueño, por la dosis de placer o la enorme tristeza, quien sabe. Recurrir al azúcar, la medicación, los programas nocturnos.

 Un partido de nuestro equipo y en nuestra casa, es demasiado como para no asistir y más con la que está cayendo. Yo de ti, no me lo perdería.

 

 

 

17 dias y 500 noches

Días aciagos, días para volver a fumar, noches para darse a la industria farmacéutica moderna e intentar venirse arriba para aguantar el tirón de la derrota y el infortunio. Nunca sabemos cuando el parón por selecciones viene bien para la dinámica de los equipos, pero en el caso de nuestro Elche C.F. parece ser que si. Ya fue suficiente con los últimos enfrentamientos contra rivales de la élite, Sevilla y Valencia respectivamente.

Parafraseando al maestro, 17 días y 500 noches tendrán que venir hasta el siguiente partido desde que finalizó el derbi valenciano. El fútbol, como la vida, siempre te da la revancha y será el primer lunes de abril, lunes de Pascua, contra el Español en Barcelona. Ni más ni menos que 17 días de diferencia entre un duelo y otro en la llamada mejor liga del mundo. Tiempo suficiente para preparar no solo ese partido, sino también los siguientes contra Getafe y Córdoba, comprimidos en una sola semana de nueve puntos. Si en la primera vuelta conseguimos cinco, esperemos que el balance en esos siete días sea similar para sobrevivir en el campeonato. El tiempo pasa y el tramo final de la competición es inminente.

500 noches por la larga espera hasta el partido, noches de insomnio, de sueños casi cumplidos, el miedo es libre y no hay almohada franjiverde que sepa que contestar ante tantas consultas. Malviviendo, aguantamos la situación deportiva, aunque ya advirtió el míster en una dura rueda de prensa posterior al Valencia que nota en el ambiente una relajación respecto a la necesidad.

La mala trayectoria del resto de contrincantes de la zona roja produce que el aficionado respire aliviado y divise un futuro esperanzador al final de cada jornada. Sin embargo, el peligro acecha, no podemos olvidar el duro camino recorrido, el inquietante dato que con 16 partidos disputados y 10 puntos en el casillero pocos equipos lograron la salvación en los últimos años; entre ellos el Zaragoza, con la que ahora le está cayendo. Somos los autores tanto de la mala racha como de la mejoría, por ese motivo tenemos que estar más concentrados y tensos que nunca. La tremenda igualdad entre los equipos de nuestra liga conlleva que los partidos se decidan por pequeños detalles, no hay que dar nada por hecho. Hay que apoyar a muerte al equipo y cuerpo técnico, como nunca, como siempre.

500 noches de pesadillas incesantes y temores justificados hasta el 31 de marzo, fecha límite para asegurar algunas cantidades adeudadas, con la sensación que lo peor está por llegar. Qué mes más largo, carajo. No habrá un amanecer con la buena noticia de la dimisión del consejo y el cese de sus cómplices de tan ruinosa gestión. Cada aficionado, una palabra, un mundo, una dirección; esperemos que surja la unión para las cuestiones más fundamentales.

17 días de espera para volver a disfrutar y sufrir con nuestro Elche C.F. y 500 noches en vela hasta conseguir el objetivo de la permanencia y el cambio fundamental en la cúpula del club. Pues no nos queda que aguantar y luchar, desfibriladores cargados y listos para usar. Luego dicen que el deporte es salud.

Estadio en positivo

No basta con ser honrado, sino que también hay que parecerlo. Nada mejor que proyectar una imagen de bondad y solidaridad para intentar cubrir las miserias. El enésimo amago de tomar por tonto al aficionado franjiverde, mezclando la actualidad institucional con temas de calado social para así cubrirse las espaldas. Somos muy buenos e intentamos hacer lo mejor para vosotros; a estas alturas y con todas las faltas de respeto cometidas contra la afición. Estadio en positivo o algo así lo llaman.

Con el presidente imputado y el consejo de administración investigado e inhabilitado, con la sociedad en causa de disolución, siendo noticia a nivel mundial por la actualidad negativa por supuestas operaciones fraudulentas, que salgan ahora con una serie de medidas para vender buen rollito y franjiverdismo a tope guay es otra maniobra del poderoso departamento de comunicación para desviar la atención respecto a lo realmente importante: por culpa de la pésima gestión de estos dirigentes estamos rozando la desaparición. Hoy, ayer para el lector, me encanta esta expresión y rara vez tengo ocasión de usarla, desayunamos con la noticia que el club adeuda una cifra económica a Bordalás. ¡A Bordalás! ¿Quién se acordaba de este míster? Cada vez se abren más frentes y lo peor es la sensación que el día que se levanten las alfombras no vamos a poder con tanta suciedad escondida.

Por desgracia, el coliseo el Martínez Valero jamás será un estadio en positivo mientras la poltrona la ocupe este consejo que está hundiendo a nuestro club, con un presidente rozando la desfachatez cuando, en la previa del partido contra el Almería, en un homenaje al gran Pepe Diez Guilabert, aprovecho estas líneas para darle mi enhorabuena y saludar a su hijo David, no baja a ras de césped para participar en el acto. ¿Qué temía, señor Sepulcre? Pero si somos un estadio en positivo, no entiendo tanta prudencia en cuanto a sus apariciones en público. La afición franjiverde es sabia y soberana, sabe perfectamente quién merece aplausos y abucheos, y en que momento otorgarlos para que no generar confusión.

 Que quede bien claro que nadie va a darnos lecciones de franjiverdismo y menos desde el palco. El Elche somos nosotros, su afición. La animación, la acción social, siempre se organizaron de abajo hacia arriba y no al revés. Pretender controlar desde dentro todo ámbito relacionado con el Elche C.F. es un arma de doble filo, ya que la independencia y la libertad de opinión y crítica son fundamentales para el buen funcionamiento y viabilidad del club. Colaboración máxima si, pero hasta cierto punto. Ahora que nos vemos con el agua al cuello y comienza el despertar del conformismo y de la nula ambición, por las temporadas de sufrimiento y mediocridad y el ansiado ascenso, ante la amenaza real de perder al equipo de nuestra alma y por tanto una forma de vida, desde el consejo pretenden distraer la atención del entorno escudándose con el aspecto deportivo e iniciativas sociales.

 Hoy por hoy, cualquier gerifalte relacionado con el ámbito institucional de nuestro Elche C.F., tiene que ir con la cabeza agachada de la vergüenza y pidiendo perdón por haber llevado al club, sea por acción u omisión, a la absoluta ruina, al pozo de la deuda, al futuro incierto y la judicialización.

Sin embargo, los jugadores y cuerpo técnico deben y pueden estar muy orgullosos, estamos rozando de nuevo el milagro. Estamos a muerte con vosotros, que jamás os quepa la menor duda; por encima de gustos futbolísticos y discrepancias, lógicas y normales en los foros de debate, la unión entre afición y equipo es indisoluble y fundamental. Juntos vamos a conseguir el objetivo. De sobra sabéis contra quién van dirigidos los cánticos y silbidos.

Ese es nuestro auténtico estadio en positivo. No vamos a consentir que el consejo se apunte el mérito.

En las trincheras del Elche CF

Es una guerra de guerrillas: aficionados a la gresca por un bien común para todos, ese sentimiento que es nuestro Elche C.F. Estás conmigo o contra mí, no merece respeto la opinión diferente y el ambiente está más enturbiado que nunca.

En las trincheras del franjiverdismo se está disputando una batalla repleta de acusaciones e intereses; resguardados bajo el anonimato, el poder de un colectivo o con la supuesta vitola de representar al club. Ya no existe el beneficio de la duda; el mínimo acto o comentario otorga la pertenencia a un bando. No hay matices, no hay grises, todo o blanco o negro, no existe el término medio.

Hemos llegado a tal punto de tensión y crispación en el entorno que si eres crítico con la gestión del consejo es porque tienes intereses por alzar la voz y por supuesto, no quieres al Elche. Como enemigo declarado, es una mala noticia para ti que el equipo gane, ya que no puedes disparar contra los dirigentes. El tema deportivo es el parapeto del institucional.

Si por el contrario, continúas apoyando la gestión de José Sepulcre y su séquito, es gracias a las prebendas varias que recibes por realizar tan ingrata labor. El Elche C.F. te importa un carajo, porque para creer todavía en el buen hacer de estos dirigentes solo puede ser por algún tipo de retribución.

Si no te gusta algún fichaje, la planificación de la plantilla o la gestión deportiva, osando apelar a tu libertad de criterio y pensamiento, es que estás en contra del míster, cuerpo técnico, nueva dirección deportiva y por supuesto del equipo. Seguramente formes parte del entramado futbolístico empresarial de Toño García Hita y estés en su nómina.

También si has estado en alguna ocasión en desacuerdo con las decisiones o sistemas utilizados por Fran Escribá, como es público y notorio el desencuentro de este con el consejero, claramente estás en la trinchera rival y deseas lo peor para el Elche.

De puertas para adentro, la crispación está campando tanto en la zona noble como en el vestuario, están posicionándose en esta guerra. Esperemos que la gran victoria contra el Rayo sea balsámica en varios aspectos, porque el sector que más cuida el entorno, la unión entre equipo y afición es fundamental y sagrada sea cual sea la trinchera defendida, está tomando parte en el conflicto y este hecho solo está logrando dividir más todavía al entorno franjiverde.

Hace unos días un miembro del cuerpo técnico desmentía a través de una red social la información de un periodista, sin tener en cuenta el precedente que así creaba; ¿a partir de ahora debemos creernos todo aquello que no nieguen públicamente? ¿Tan grave era la información para tener que entrar en esa polémica?

¿Cómo se atreve el director deportivo Víctor Orta a dar lecciones de franjiverdismo, e instar a los decepcionados con la situación institucional a que compren las acciones del IVF? ¿Quién le recomendó que citara como organizador de la plataforma “Salvemos al Elche” al concejal de deportes Daniel Rubio? Efectivamente, cuando un político cumple con una de sus funciones, como es asesorar al ciudadano para el contacto con las instituciones públicas, ya es porque tiene intereses o está en contra del consejo. Que si así fuera, es el pensamiento del señor Rubio como persona física y forma parte de su privacidad. Mal por parte del director deportivo por llevar a la trinchera un asunto de la política local: la supervivencia del Elche C.F. es fundamental para la ciudad. Los que nos vamos a quedar pase lo que pase lo sabemos; los que algún día se irán, no tanto.

¿Cómo es posible que haya un cruce de denuncias entre Víctor Orta y un aficionado por amenazas, insultos y agresiones? Este desagradable incidente es la cima de la crispación en el ambiente franjiverde. Esperemos que la verdad salga a la luz y prevalezca la justicia, pero es una lástima, una pena y una gran decepción como se ha llegado a este extremo.

Las respuestas a estas últimas preguntas, es más, la culpa de esta especie de guerra civil franjiverde solo tiene un único culpable: cada uno de nosotros. Quizás ha llegado el momento de respetar al compañero de butaca, de entender que sumando las distintas opciones encontraremos lo mejor para el club. Que no es casualidad la unión cuando entonamos el “Aromas ilicitanos”. Que para salir de las trincheras, tenemos a favor lo más importante: el amor que todos sentimos por nuestro Elche C.F.

 

Año 2023

-¿Tú que piensas hacer hoy?

-Nada. No podemos hacer nada.

No quisieron darse cuenta en el momento adecuado, por no cargar con la culpa o por la absurda complacencia respecto a que alguien traería la solución. Las advertencias de una parte de la afición eran tildadas de exageradas y tremendistas; incluso los informes del auditor y de los estamentos del fútbol profesional se catalogaban de malintencionados y persecutorios, que los balances cuadrarían al cierre del siguiente ejercicio.

-Están quedando por las redes sociales donde estaba la pirotecnia, en el mismo lugar que fundaron el Elche hace 100 años. Es posible que asistan empresarios dispuestos a encabezar un nuevo proyecto. Será una asamblea popular, se podrá hablar y aportar ideas.

-¿Ahora se mueven? ¿Dónde han estado todo este tiempo? No voy a ir, que te quede claro.

El Elche C.F. desapareció en la junta extraordinaria de accionistas convocada en el año 2015. La enorme deuda y los impagos, ante la pésima gestión del consejo de administración que fue incapaz de solventar la grave situación financiera, y la desidia de los poderes públicos para maniobrar por el bien del club, llevaron a la sociedad anónima a su disolución. Ni siquiera la afición se movilizó en masa, exceptuando una minoría que protestó e intentó paralizar el trágico final. Realmente no murió; entre unos y otros lo mataron.

-Pues se rumorea que donde estaba el Martínez Valero van a construir un complejo residencial y un centro comercial. Imagínate quien está detrás de la empresa constructora.

-Salieron impunes y ahora encima esto. Pepe siempre gana, ¿recuerdas?

Después de la desaparición no hubo ni la intención de crear un nuevo club. La complicada idiosincrasia ilicitana apelaba a que mejor sin equipo de fútbol que otro que comenzara de cero, respeto a la historia, argumentaban. La ciudad de Elche perdió uno de sus principales representantes para la promoción turística. La economía local sufrió un duro varapalo; los ingresos en el sector de la hostelería, hoteles, televisión, material deportivo, etc, que se generaban gracias al Elche C.F. se perdieron para siempre.

La sociedad naufragó en una crisis profunda de valores, nadie miraba a los ojos a nadie por miedo a ser reconocido como culpable de la disolución, por no haber hecho absolutamente nada, ni la más mínima intención de luchar y movilizarse. Hasta aquellos que no se consideraban aficionados franjiverdes, reconocían que les estaba invadiendo una melancolía feroz. La tristeza es la peor de las plagas.

-Papá, estás muy triste ¿qué te pasa?

-Nada cariño, que este año sería el centenario.

-Lo siento, pero no lo recuerdo, ¿de verdad íbamos al estadio? ¿Existían los días de partido? Que mal me veo en las fotos, con una camiseta de futbol.

La afición del Elche C.F. anduvo desorientada, perdida, avergonzada por dejar morir unos colores que eran puro sentimiento, al que tanto quería. Al poco tiempo cayó en la cuenta del enorme error cometido, un crimen pasional, sin perdón ni olvido ni tan siquiera para si misma.

Añoraba el mercado de fichajes, la pretemporada, la conversación con el vecino, la rumorología, la rutina quincenal, los goles, las ruedas de prensa del entrenador, vestir una camiseta futbolera, la derrota, la victoria, las dos caras de una misma moneda. Buscaba y no encontraba las lágrimas, la alegría que tan poco dura en casa del humilde, el sentimiento, la familia franjiverde, los cenizos, la fe y la duda, la pasión, los valores, el alma, el orgullo, los segundos de éxtasis por la que merece la pena tanto sufrimiento, por los que tiene sentido el hecho de vivir.

Añoraba, al fin y al cabo, sentirse alguien importante. Hasta que no lo perdió para siempre, no supo darse cuenta de lo mucho que amaba a su equipo de fútbol, al Elche C.F.

-Si pudiera, volvería al año 2015 y haría todo lo que estuviera en mi mano para evitar la desaparición de nuestro Elche C.F.

-Todavía estás a tiempo. . .

 

 

 

 

 

Salvemos al Elche CF

Supongo que ha tardado demasiado, o tal vez el germen estuvo flotando en el ambiente y solamente se necesitaba un despropósito más para colmar la paciencia de la sufrida afición franjiverde. El caso es que la pasada semana surgió una plataforma integrada por seguidores hartos de estar hartos de la nefasta gestión del consejo de administración de nuestro club, que lleva por nombre “Salvemos al Elche C.F.”, para realizar todas actuaciones necesarias para que cambie el mando.

 Haciendo un paralelismo con la Historia, incluso con la situación política actual, siempre fue el pueblo llano quién encabezó los principales cambios y las revoluciones. Cualquier acontecimiento de importancia surgió de abajo hacia arriba y no al revés. En nuestro caso, los 25 años recibiendo disgustos y sinsabores forjaron un carácter de paciencia inédito en el entorno, un conformismo irreal, un estado zombie de ni sentir ni padecer, relamiendo la mediocridad como forma de competición, la baja ambición y exigencia para el equipo; más vale mal conocido que el éxito por conocer. Encima agradece, no sea que nos veamos otra vez con huchas en las puertas del estadio.

Sin embargo, el ascenso a la Primera División, el perfil social y la mejor preparación y cultura de las nuevas generaciones de aficionados, transformaron totalmente el panorama. El abonado y accionista quiere saber que sucede con la administración y gestión del club al que quiere como algo suyo. Tiene el derecho, la necesitad e incluso la obligación de preocuparse por estas cuestiones; no solo importa el asunto deportivo. De nada sirve ganar partidos si descuidas la dirección institucional. En la última junta general ya hubo una muestra: accionistas minoritarios poniendo en jaque el trabajo del consejo, preguntando sobre sus inquietudes respecto a las cuentas presentadas y mostrando una actitud ambiciosa y exigente que dejó pasmados a los grandes accionistas, que asistieron sonrojados a un acto que les retrató de mala manera. Porque ese tendría que haber sido su cometido durante estos años de pérdidas y balances ruinosos, escándalos y corruptelas, y no asistir para que te pasen la mano y un gracias por venir. Votando a favor, faltaría más.

 Desconozco si la plataforma “Salvemos al Elche C.F.” logrará sus nobles objetivos, que espero que así sea. De lo que si estoy seguro es que tiene que contar con todo el respaldo posible por parte de la afición franjiverde que esté cansada y no trague con las tropelías llevadas a cabo por José Sepulcre y su séquito.

Asimismo, el apoyo al equipo, jugadores y mister, es incondicional y necesario. El partido contra el Levante es fundamental para conseguir el difícil objetivo de la permanencia y nuestro coliseo debe ser una caldera con un ambiente infernal a favor de nuestros jugadores; como también una voz unida en contra del palco, que se oiga bien claro y quede patente que no queremos que continúen en la poltrona ni un segundo más.

Os aseguro que las dos vertientes pueden convivir; incluso son necesarias y hasta complementarias. Los males de nuestro club no son si el balón entra o no en la portería, en que división militaremos en los años venideros y demás cuestiones de ámbito deportivo. El cáncer tiene nombres y apellidos, es el consejo de administración de nuestro Elche C.F. Hasta que no logremos sacarles de la poltrona, levantar las alfombras para conocer con exactitud que ha sucedido y consigamos ser un club honrado, lúcido, serio y transparente, cualquier iniciativa que tenga como objetivo tumbar a estos pésimos gestores contará con la simpatía de servidor.

Aunque ellos no lo entiendan o no quieran entender, estamos más vivos de lo que estamos y somos más fuertes de lo que creemos. Juntos somos invencibles. Franjiverdes, una sola familia.

 

Salvemos al Elche C.F.

 

Desde el tercer anillo

Hoy me vais a permitir que rinda homenaje a mi padre, Francisco Gonzálvez Paquito Campeón, y a la generación nacida en los cuarenta y más allá, nuestros abuelos, padres y mayores, que vivieron la época más gloriosa del Elche C.F. Que también padecieron adversidades, disgustos y heridas como ninguna otra afición, que sus motivaciones poco tenían que ver con el espectáculo y el esperpento del fútbol negocio actual y siempre estuvieron con el equipo.

Porque para ser un franjiverde no es necesario ser abonado ni accionista, no te exigen el carnet ni haber pisado el Martínez Valero en los últimos tiempos; ni siquiera verlo por televisión o conocer a la plantilla. Se trata de vivirlo, de sentirlo, de evitar saber demasiado por no sufrir, porque abandonan y vuelven, están y no están, a pesar del día del Cádiz, Segunda B y final de Copa, campeones mundiales y futbolistas semiprofesionales, remontadas a los grandes y ridículos en campos infames.

Aquellos que recorrieron carreteras secundarias, que el primer gran viaje de su vida fue a Madrid en el año 69, que confeccionaban pancartas de gruesa tela y pintura negra para mástiles de madera, que introducían en el viejo Altabix ollas de habas hervidas, botellas de gaseosa de cristal, paraguas y demás objetos catalogados actualmente como peligrosos y nunca pasaba nada. Y si pasaba, pues pasaba. Todo por el Elche.

Padres, hermanos, amigos, compañeros de butacas sin alma, aficionados de nuestro Elche C.F., estamos faltos de vuestra fuerza, empuje y inspiración para solventar esta mala situación. Dicen que somos 25.000, pero cuando el viento sopla en contra, las fuerzas flaquean y a quién bien quieres te hace llorar, parece que nunca hay suficiente apoyo.

Nuestro Elche C.F. logró a los tiempos vencer, con nuestros abuelitos ayer, con sus bisnietos ahora. Mientras haya alguien dispuesto a darlo todo por la camiseta blanca y verde estaremos vivos, porque no nos queda otra que luchar por lo amado, abrir las ventanas y ventilar con el aire puro de la esperanza y de la ilusión, que se sientan controlados, por los que estamos y por los que ya no están. Que tengan un mínimo de respeto y decoro por la historia antigua y reciente, por todas las personas que han querido a este club de fútbol. Ojalá recuperemos ese espíritu combativo que cuando caía el equipo, le ayudaba a levantarse una y mil veces, por encima de personalismos y etiquetas.

Vienen tiempos difíciles, los próximos días serán de infarto, junta de accionistas incluida, la temporada tiene mala pinta y el objetivo se divisa lejano. Pero desde el tercer anillo esperamos que nos envíen la inspiración y el aguante necesario, estemos en Primera o Preferente. Recordemos que los colores prevalecen, que el Elche somos nosotros, que tenemos un pasado digno en el que reflejarnos y que superar, porque quién olvida su pasado está obligado a repetirlo, los errores de antaño no pueden ser la condena del presente. Nosotros, que estamos más vivos de lo que creemos, que tenemos más fuerza y coraje de lo que pensamos, somos el último clavo ardiendo al que aferrarse para cambiar esta mala racha. No caigamos en la decepción.

Papá, te echo mucho de menos. Echo de menos nuestras discusiones por desacuerdos futboleros, que me expliques que está pasando aquí, informarte de la hora del partido, que me cuentes los chismorreos de las conversaciones con los antiguos jugadores cuando os cruzáis por el barrio. Carajo, como nos estaríamos riendo con el tema del préstamo, ¿qué falta la firma de la reina Fabiola? ¿Dónde está el dinero, en el congo belga? ¿Ese que es, un pelao?

Aprovecho para desearos una Feliz Navidad y una buena entrada al nuevo año 2015. Y recordar que hasta que todo encaje, mientras tanto, pase lo que pase, venga lo que venga: ¡Mucho Elche!

 

Todavía vivos

La temporada pasada cosechamos el mismo resultado contra el Atlético de Madrid en nuestro coliseo el Martínez Valero: derrota por cero goles a dos. Sin embargo que distintas sensaciones, que de la imagen no solo vive el pequeño Nicolás. Preocupación en el entorno franjiverde y parece ser que con motivo; incluso hubo silbidos por parte del respetable cuando el colegiado decretó el final del partido. Esa relación indebida que realizamos con la campaña anterior, que si bien perdimos contra un todopoderoso, el cómo ha generado nerviosismo. Que no se existe la muerte dulce, la mejor de las derrotas, que ya ni siquiera hablamos de evitar una goleada; simplemente dar la cara, saber levantarse, que el primer golpe del rival no sea tan mortal, que tanto en Anoeta como contra el Atleti, una vez que se adelantaron en el marcador, intuíamos, incluso sabíamos, que poco se podía hacer por revertir la situación.

Quizás sea un conformista, un mediocre. O tal vez un perdedor que solo aspira al sufrimiento y a tragar mierda, no lo se. Seguramente por eso soy aficionado del Elche, o mejor dicho, por ser un franjiverde forjé este carácter, consecuencia del aprendizaje durante mi juventud futbolera; que era normal perder y fracasar, que el éxito pertenecía a unos pocos equipos tocados por la gracia de los dioses. De esa actitud nace también esa mentalidad tan propia de un sector del respetable, la senisa y tremendista.

¿De verdad hay algún aficionado sorprendido por la trayectoria de nuestro Elche C.F.? Cuando debido a la mala gestión del consejo se truncó la planificación de la plantilla y esta quedó corta e incompleta, cualquier sueño concebido volvía a tener los pies en el suelo. El «somos lo que somos» se elevaba a la enésima potencia, hasta se podría permutar por un «no hay más».

A pesar de esto, parte de la afición está pidiendo la cabeza del entrenador, sin tener en cuenta que maneja la plantilla con menos efectivos de la Primera División, con canteranos con ficha del primer equipo para poder completar el grupo, añadiendo el mal de las lesiones.

Tal vez eche de menos algún punto, por ejemplo en Almería o saber conservar el empate contra el Celta. No me gustó nada el partido en Anoeta, hundidos por encajar un gol tempranero. Considero una obligación pasar la eliminatoria de Copa contra el Valladolid, con la vuelta en casa y el premio del Barça en la siguiente ronda. Pero el resto de la competición está dentro de los parámetros que podíamos esperar de este plantel. Pretender ir más allá ya es asunto personal de la ilusión de cada aficionado.

Que si, que vamos colistas, diez puntos en nuestro casillero, un desastre, a Segunda en febrero, para ti la perra gorda. Pero consultando la clasificación se intuye claramente la lucha encarnizada que vamos a mantener varios clubes por mantener la categoría. Y ahí estamos, todavía vivos, con un mundo por delante, 24 partidos para conseguir los puntos necesarios y salvar la categoría. Con un amplío margen de mejora, sobre todo como locales, en nuestro estadio, volvamos a ser ese fortín. Estamos en el mes de diciembre, no consentiremos que nadie nos entierre antes de hora, ni cavemos tan pronto nuestra propia tumba.

Por tanto, a pesar de tantos varapalos y mala organización, tengo fe en la consecución del objetivo, creo en el trabajo del míster y de los jugadores. Próxima parada Riazor, el partidazo de la jornada del fútbol auténtico, que la ausencia de sufrimiento es de modernos. Y por supuesto, a sumar los tres puntos. Yo confío, ¿y tú?