Los capitanes se complican la continuidad en el club

La noticia del aumento del salario de 100.000 euros por parte de cinco jugadores del Elche no ha sentado nada bien en el vestuario franjiverde. Edu Albacar, Sergio Pelegrín, Manu Herrera, Damián Suárez y Ferran Corominas firmaron un plus económico a espaldas del resto del plantel en un momento en el que el equipo tuvo que aplazar el 12% de su salario. Después de una intensa charla bajo llave en el día de ayer, el malestar en el equipo se hacía evidente en el entrenamiento posterior y el distanciamiento entre futbolistas hoy ha vuelto a ser palpable.

Cuatro de los cinco jugadores, teóricos capitanes del equipo, terminan contrato el 30 de junio y su continuidad parece estar en entredicho después de los últimos acontecimientos. Solo el lateral zurdo tiene firmado otro curso más tres de vinculación a la dirección deportiva en otra gestión de la anterior directiva llevada a cabo a espaldas de Escribá y Víctor Orta. Salvo Damián Suárez o Edu Albacar el resto no ha tenido gran participación este curso a las órdenes del técnico valenciano. Rendimiento deportivo aparte, esta situación no solo no ha gustado al resto de compañeros sino que ha contrariado al cuerpo técnico y a la dirección deportiva, que son quienes tiene la llave para su continuidad el curso que viene.

Con la revisión individual de los contratos este aumento salió a la luz y ha salpicado de lleno a los jugadores implicados, que se defendieron puertas hacia dentro reconociendo que ese extra se firmó el curso pasado, ya que sus contratos eran muy inferiores respecto al de los jugadores que habían llegado nuevos. Lo cierto es que la gestión oscura que llevó a cabo José Sepulcre ha llegado a calar donde nunca parecía que pudiera hacerlo, al seno del vestuario, el fortín inexpugnable que ha aguantado carros y carretas en estos últimos tiempos.

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