El Blackburn Rovers da el OK, falta la firma de Rochina

Pedro Ortuño | 12/07/2013 00:00 @pedroortuno

El fichaje de Rochina por el Elche está un paso más cerca, pero aún falta por dar el definitivo. El equipo propietario del futbolista, el Blackburn Rovers, ha dado el OK para que el atacante valenciano viaje a tierras ilicitanas a negociar directamente con la entidad franjiverde las condiciones de su contrato. En la región de Lancashire, donde queda ubicada la ciudad de Blackburn, es por todos sabido que los Rovers cuentan con él para la próxima campaña en la Football League Championship, la segunda división inglesa, del mismo modo que es pública la política de negarse a mantener a miembros descontentos en su plantilla. Y es que, si Rochina no tiene la voluntad de competir en la Segunda española, mucho menos baraja la posibilidad de hacerlo en idéntico escalón del fútbol británico. Sin embargo, aunque la situación ya está desbloqueada por parte de su club, que aceptaría la fórmula propuesta por el Elche de cesión con opción de compra al finalizar la temporada, para que la negociación fructifique todavía resta la parte más importante: convencer al jugador para que estampe su firma.

No será sencillo para los mandatarios ilicitanos. El atacante de Sagunto ya conoce hasta dónde puede llegar una oferta por ahora insuficiente en términos económicos, a un trecho de la ficha que le pagan en Blackburn. Aún así, en la propuesta franjiverde existen varios intangibles que podrían actuar como sustitutivos para atraer a Rochina. Las escasas dos horas de carretera que separan el Martínez Valero de su ciudad natal -poco más de 200 kilómetros- suponen un atractivo adicional que refuerza el hecho de volver a gozar de una oportunidad de reivindicarse en la Liga de las Estrellas, donde no encontró su lugar con el Barcelona y la última experiencia con el Zaragoza le dejó un sabor amargo, con diez de sus quince apariciones ingresando desde el banquillo sumadas al descenso final del conjunto maño. Para ello, el Elche ha mostrado un potente interés en hacerse con sus servicios, algo que hace sentirse valorado al futbolista y se traducen en otra cucharada de azúcar en la tentativa ilicitana.

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