Inicios de cal y arena

Un equipo capaz de lo mejor y de lo peor. Así se ha mostrado el Elche en estas primeras diez jornadas, en las que ha obtenido cuatro victorias, dos empates y cuatro derrotas. El conjunto de Alberto Toril ha realizado partidos de mérito, como el 0-3 asestado al Huesca en su estadio; partidos pobres, como la derrota por 0-3 en el Martínez Valero frente al Lugo; y partidos desconcertantes, como el 4-4 en casa ante el Nàstic de Tarragona.

Por ahora, le vale para ocupar la octava plaza en la clasificación, empatado a puntos con el Girona, sexto clasificado. La victoria a domicilio ante el Real Zaragoza el pasado domingo ha mejorado su situación liguera. Tras el 1-3, el Elche comparte ahora con los maños el dudoso honor de ser el equipo más goleado de la categoría con 16 tantos.

En el otro lado de la balanza, sus 17 goles a favor le sitúan como segundo equipo con mayor capacidad realizadora empatado con el Levante y solo superado por el Lugo (18). El grupo ha dejado atrás la marcha de Sergio León, último pichichi de la categoría, repartiendo y aumentando el nivel en la faceta anotadora, repartido entre varios de sus integrantes. No obstante, necesita mejorar sus prestaciones defensivas si quiere aspirar a algo más que a la permanencia.

Con estos números y sensaciones, queda claro que en los partidos del Elche no se suele sestear. Tampoco empatar, algo que sucedió muy a menudo durante la temporada pasada. Queda como asignatura pendiente hacerse fuerte como local, algo que asomó en el inicio de temporada y se ha desvanecido.

En los últimos tiempos, el Martínez Valero ha sido con frecuencia más enemigo que aliado para futbolistas de mentalidad por consolidar. La actual plantilla debe superar las exigencias, convertirlas en un argumento para crecer y ganarse la confianza de una afición con gran apego a su club.

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