La operación salida se atasca en la portería ilicitana

Toño tiene un principio de acuerdo con el Zaragoza pero no está dispuesto a perdonar los dos años de contrato mientras que el Elche sigue esperando propuestas por Diego Rivas.

El ‘overbooking’ en la portería parece que va a tener una solución complicada. En el Elche confían en que esta semana se pueda ir diluyendo el problema una vez el cancerbero Toño ha llegado a un principio de acuerdo con el Real Zaragoza para recalar allí la siguiente campaña. El entendimiento entre el portero alicantino y la entidad maña existe pero entre el meta y el Elche todavía hay muchos cabos sueltos, todos ellos monetarios.

Toño ha aceptado el tener que bajar un escalón para defender la meta de un club histórico como es el aragonés y para ello está dispuesto a rebajar ostensiblemente su ficha para ajustarse al límite salarial que le han impuesto al Zaragoza, de modo que pasará de cobrar cerca del medio millón de euros a una cantidad cercana a los 150000, lo máximo a lo que pueden llegar los maños. Para la desvinculación del guardavallas alicantino el Elche deberá asumir parte de los dos años de contrato que le quedan, de manera que Toño compensaría así la reducción de salario llevándose un buen finiquito de los franjiverde.

En el club ilicitano entienden que el meta no está dispuesto a perdonar ni un céntimo de lo pactado para tener que salir, por lo que incluso podría darse la situación de aguantar con tres porteros tal y como sucede en el Real Madrid con Casillas, Diego López y Keylor Navas, ya que una cesión parece poco probable que se haga efectiva pero no se descarta, siempre y cuando el Zaragoza asuma parte de la ficha, el Elche otra y el cancerbero estuviera dispuesto a perdonar cantidades.

Y si los franjiverde guardan cautela con el meta alicantino con Diego Rivas sucede lo mismo. Por el momento al portero no le han surgido ofertas que le agraden y pese a que ya sabe que Fran Escribá no cuenta con él -no ha jugado ninguno de los cinco partidos de pretemporada- el cancerbero gallego busca encontrar acomodo en un equipo de Segunda. La idea que baraja el club es darle la carta de libertad en el último año de su contrato, ya que por el momento no contemplan una nueva cesión.

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