El arte de la estrategia, el Mortadelo de Segunda y el vértigo del trapecista

Óscar Gómez «Pedja» ¦ 10/01/13 07:00 @Adrcedillo

Igual que un boxeador que va dominando un combate no quiere que suene la campana o un piloto que lidera una carrera de F1 no quiere que salga el Safety Car, nosotros temíamos al parón navideño y al efecto de los polvorones. ¿Sería un punto de inflexión? ¿Perderíamos la inercia ganadora? ¿Se acabaría la racha en casa?

Nada más lejos de la realidad. Este Elche es un martillo pilón en el Martínez Valero. Ha ganado todos los partidos. Para terminar de acojonar a los rivales ya solo nos falta colocar un cartel a la salida del túnel de vestuarios al estilo del “This is Anfield”, que en versión ilicitana podría ser algo así como “Vamoraver, astò és el Martínez Valero”.

Y eso que los equipos visitantes lo han intentado de todas las formas posibles, unos agazapados atrás, otros “repartiendo ostias como panes” y los más valientes y osados atacando. En esta ocasión, el Sabadell de Lluís Carreras intentó mantener su estilo, de posesión y toque, pero con su  9 en el banquillo, Aníbal, que asusta solo de nombrarlo. Gracias Lluís. Te mandaremos una cesta de dátiles y una botella de cantueso.

La victoria también sirvió para vengar a la CAM. El Sabadell se la merendó y ahora nosotros nos los merendamos a ellos. Vencimos al conjunto arlequinado gracias a 3 goles a balón parado. Y digo yo, ¿qué pasa?  ¿No vale? Que lo hagan los demás, si es que saben. El arte de la estrategia, porque es un arte, es algo que se trabaja, que no es fácil y que merece recompensa. Es algo lícito, honesto y fruto del esfuerzo.

Está claro que los sabadellenses no saben lo que es. No hay más que verles jugar. Renuncian a sacar  cualquier falta o corner de manera directa y, de este modo, buscar el remate o la jugada ensayada. Así seguro que no meten goles de estrategia. Sacando “gilicorners” y “gilifaltas” no puedes optar a remate alguno. Y es que, de un tiempo esta parte, los apóstoles del denominado sello de “Can Barça” llevan ese estilo al extremo, pensando que tienen a Iniesta y Xavi. Estos “puristas” prefieren aquello de “antes muerto que sencillo” y mueren, como los mosquitos, entre aplausos. Pero mueren.

Así las cosas, los rivales quieren poner peros a nuestro aplastante liderazgo y argumentan todo tipo de sandeces, chorradas y majaderías, como que solo ganamos a balón parado, que tenemos suerte, que si tal, que si cual. Claro, majetes. Un equipo tiene 48 puntos, pulverizando el record de Atlético de Madrid y Betis, por avatares del destino, por pura chiripa y, como dicen los más cachondos, porque la segunda es muy floja este año. Como diría “el Luisma” de Aida, “me parto, me mondo y me troncho”.

El Elche es, y no quieren verlo, un equipo camaleónico, el Mortadelo de Segunda que, como el mítico personaje de comic creado por Ibáñez, se disfraza de lo que más le conviene en cada momento, de equipo jugón de los cuatro fantásticos, de bloque sufridor, solidario y fuerte atrás, de estratega o de rey del contragolpe. Somos el equipo de las mil caras. Como dice el gran Punset, “cambiar a menudo de opinión y de estilo es sinónimo de inteligencia”. Y algunos demuestran, por ende, ser bastante cenutrios.

El equipo de Escribá saca petróleo y aprovecha los centros de lujo de Damián y de Albacar, con un Etxeita en plan estelar, Wolfang Etxeiten para los amigos, recordando a los centrales alemanes de toda la vida, contundente atrás, con buena salida de balón y peligroso en ataque. Y Powel haciendo bueno aquel dicho popular que dice que “Dios creó unas cuantas cabezas perfectas. El resto las cubrió de pelo”.

¿Y qué decir del árbitro? No estuvo fino De Barna Bengoechea, perdón, quería decir De Burgos Bengoechea, me ha fallado el subconsciente, y ahora me da pereza ir hacia atrás con el cursor. Así lo dejo. Pero ya no nos importan ni los fallos arbitrales. Da igual.

El único punto negativo de estar tan destacado y con tanta ventaja con los rivales es el vértigo del trapecista, el mal de alturas, el temor a la caída. Pero es un miedo que ya quisieran algunos para sí. El líder siempre tiene el peligro de pensar que todo esta hecho, de relajarse y de ser acechado. Pero es normal que nos ilusionemos, que se genere una expectación excepcional y que pensemos en el ascenso. Algunos tienen miedo incluso de pronunciar la palabra tabú. Yo, como dijo mi tocayo Óscar Wilde, creo que “la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella”. Y veo posible el ascenso. Sí, lo he dicho, AS-CEN-SO. Y creo que lo vamos a conseguir.

Por último decir que esta semana ha sido sonada, además de por el retorno del gran David Bowie, por la llegada del ilicitano Aaron Ñíguez, alias Borieta. ¿Explotará aquí, y disfrutaremos de una versión moderna del Tigre de Matola? Esperemos que así sea.

Hoy es el cumpleaños de nuestro Elche, C.F. ¡Felicidades! A pesar de tus 90 años estás hecho un chaval.

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