ANÁLISIS | Tablas bajo palos

Óscar Ato | 12/07/2013 19:00 @charloz_

Toño Martínez llega al Elche tras una temporada complicada en las filas del Granada. El equipo adolecía de pegada y la competencia de Roberto, un portero que ha echado raíces en el club y la ciudad, fue siempre dura. Si a esto le añadimos la intensa lucha vivida por evitar el descenso hasta las últimas jornadas, concluimos que la estabilidad para ambos fue algo poco habitual.

El guardameta alicantino es un portero con considerable bagaje en Primera, principalmente en las filas del Rácing de Santander, club en el que rindió a gran nivel. De gran personalidad y reflejos, es fiable bajo palos (su posición de partida no va más allá del área chica, aunque el balón ande en campo contrario) y bueno en situaciones de uno contra uno y en disparos a bocajarro, que requieren de una dosis de intuición. También se posiciona bien a la hora de cubrir el arco, vigilando su palo cuando toca, e intenta atajar el balón si le es posible.

Si hablamos de su juego de pies, hay que decir que no es especialmente bueno. Utiliza casi exclusivamente su pierna derecha y con fortuna dispar. También tiene ciertos problemas en las salidas. En ocasiones no se enfrenta a balones colgados, cuando es su cometido hacerlo, o sale y mide mal los tiempos, cosa que también le sucede ocasionalmente cuando se avecina una ocasión clara pero el jugador que le encara está a varios metros, entrando en el área grande o algo escorado. Como hemos dicho antes, cuando la situación es más directa y extrema, suele dar la talla. En definitiva, Toño no es el prototipo de portero moderno y académico, pero es un buen parador.

En lo que ha sido una decisión algo controvertida para muchos aficionados, el Elche se ha reforzado con un portero curtido en la categoría y sin pagar traspaso. Manu Herrera se ha ganado el cariño de todos, pero a sus 31 años todavía no ha debutado en Primera. En cuanto a Diego Rivas, es cierto que todos le tenemos fe y existen muy buenas referencias, pero apenas ha jugado en Segunda. El refuerzo no es incoherente ni desabellado, como tampoco lo hubiera sido la no incorporacíon de un refuerzo en el puesto dado el presupuesto que se maneja y los amplios agujeros a tapar. Lo que sorprendería un poco más sería que, al cierre del mercado veraniego, los tres premanecieran en nómina como se está comentando desde dentro. Por esto mismo nos estamos haciendo a la idea, pero habría que ver hasta qué punto sería sostenible y beneficioso para ellos y para el grupo. Por suerte, hay una segunda oportunidad para arreglar problemas de plantilla a mitad de temporada.

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