La receta del éxito: bloque campeón y cinco vitaminas

El Elche mantiene en su esqueleto a cinco futbolistas del equipo del ascenso y lo ha enriquecido con otras tantas piezas nuevas de un peso ya capital.

El Elche vuelve a reconocerse frente al espejo. Las semanas de dudas y probaturas han quedado atrás y los franjiverde ya han encontrado su estilo en la vuelta a Primera División. Híbrido entre las piezas más destacadas de la temporada del ascenso y refuerzos perfectamente engranados de un nivel tan necesario en la máxima categoría que parece obligatorio en base al giro que dio el equipo a raíz de la primera jornada de Liga, cojo aún por que entonces.

Bajo palos aguanta el guardameta con más brillo del pasado curso en la categoría de plata. El ganador del trofeo Zamora, Manu Herrera, sigue gozando de la confianza de su entrenador y jugándolo todo (720 minutos). Ni el fichaje de un cancerbero contrastado en la élite nacional como Toño ha arrancado al madrileño de una portería de la que es absoluto propietario.

En la defensa aparecen las primeras buenas nuevas. La lesión de Pelegrín dejó como únicos centrales a Lombán (720’) y Botía (630’). La inédita y desconocida pareja estaba condenada a entenderse y, aunque contagiados por la caraja conjunta inicial, los zagueros ya se compenetran y dan sensación y resultado de fiabilidad en la retaguardia. El central asturiano formado en Paterna es el único jugador de campo que ha disputado todos los minutos y ha silenciado la incertidumbre motivada por su inexperiencia en Primera. Su compañero murciano se ha reencontrado entre palmeras con el jugador que vistió la roja absoluta después de un año complicado en Sevilla donde no alcanzó la veintena de partidos.

Dos viejos conocidos completan la defensa tipo. Ninguno partió como titular en la apertura de la competición en Vallecas, pero ya han recuperado su lugar. Damián Suárez (450’) ha adelantado por la derecha a Sapunaru después de comenzar el curso desactivado por la larga sanción que acarreaba desde el mes de mayo. Aún así es con alta posibilidad el titular más apagado del Elche y todavía debe dar un salto. La exigencia de la categoría le limita la profundidad de su banda en ataque y aún cuenta con lagunas por detrás. Edu Albacar (509’) sí ha crecido con el equipo. El lateral zurdo, ahora lesionado, parcheó el infortunio de Domingo Cisma en su debut y mostró que ha mejorado un punto en todas sus prestaciones. También a balón parado: su colosal pierna izquierda ya suma dos goles y una asistencia.

Pero sin duda el nuevo proyecto de Fran Escribá se ha enriquecido por el cerebro. Con Rubén Pérez (630’) en la función de jefe de operaciones, el incansable y vital trabajo de Carlos Sánchez (363’) en la recuperación y las buenas decisiones de Javi Márquez (322’), otra de las zurdas privilegiadas del grupo franjiverde, el centro del campo ha puesto la semilla desde donde ha crecido este Elche. De hecho, solamente esa zona se cambió radicalmente para el segundo partido ante la Real Sociedad y la diferencia con la imagen exhibida frente al Rayo fue interminable con balón y también sin él. Los tres fichajes no llegaron a la cita en tierras madrileñas, sino acumularían más rato jugado en sus piernas.

Por delante, la línea de tres cuartos ya no es un bien tan preciado como en Segunda y es propensa a movimientos de dibujo. Como inamovible de tiempo pretérito nada más queda Carles Gil (625’). Desde la derecha o desde donde sea, el joven valenciano es la pizca indispensable de picante para el cuadro del Martínez Valero. Desequilibra y siempre crea cosas. Sólo se perdió el choque de Osasuna y, quién sabe si por ello, a sus compañeros les faltó alegría en ataque.

Coro (694’) es el hombre que culmina el esquema fijo franjiverde. Acompañado o aislado arriba del todo, el catalán combina titánico esfuerzo con pinceladas de calidad capaces de resolver por sí solas un partido como el del Espanyol. Es lo que le faltaba para devolverse la aureola de estrella que lucía la temporada pasada.

Esa decena de futbolistas componen el sistema inmunitario del Elche, pero al fútbol se juega con once y a la hora de disponer una alineación Escribá y su cuerpo técnico manejan principalmente otras tres opciones: Fidel (552’), Manu del Moral (433’) y Boakye (236’). Los dos primeros han participado en las ocho contiendas de competición que se llevan hasta hoy con irregular rendimiento. Ambos tienen mucho más fútbol del que han aportado por el momento. Por su cuenta, el delantero ghanés aún no era franjiverde en las dos primeras fechas y parte con desventaja en la carrera de minutos. Su radiante debut en Almería se diluyó hasta otra aparición tan divina como estéril contra el Real Madrid. La máquina ha arrancado.

Compartir esta entrada: