Una afición que responde cómo, cuándo y dónde sea

23.570 espectadores se dieron cita en un Martínez Valero que volvió a vivir fútbol más de dos semanas después.

De lunes. Así estaba la afición, quizá más fría que de costumbre. Aún así merece un gran reconocimiento como así lo hizo notar el propio míster, Fran Escribá, ya que congregarse 23.570 espectadores un lunes a las ocho de la tarde, demuestra dos cosas: por un lado las ganas de fútbol que hay en esta ciudad y por otro la calidad de la hinchada, que puede ser pieza fundamental en la permanencia del Elche en la máxima categoría.

Arranco el partido como ya es habitual con el Aromas Ilicitanos cantado por más de 23.000 gargantas. En el minuto 12 el estadio se llenó de palmas para conmemorar el minuto de la afición que también vuelve a ser un fijo en los partidos en casa. Y fue justo a partir de ese instante cuando una Jove Elx hasta entonces sin voz, comenzó a hacerse notar no sin antes reivindicar sus derechos con el ya famoso cántico “Animación sin represión”.

Pensando más en el bocadillo del descanso y en la duras jornadas laborales que hay por delante en este inicio de semana, los aficionados se dejaron llevar hasta el descanso del partido, en unos primeros 45 minutos, que pese a venir del parón por las selecciones se antojaron hasta demasiado largos.

Ya avanzada la segunda mitad los aficionados cuestionaron diversas decisiones arbitrales y llegaron a acordarse del trencilla, aunque este tampoco estuvo desacertado.

La afición espoleó a los suyos en los instantes finales, conscientes de lo importante que habría sido sumar la primera victoria y el estadio estuvo apunto de reventar si Edu Albacar hubiera materializado el lanzamiento de falta que botó a escasos minutos del final. Al final la victoria se hace esperar una semana más pero el punto permite salir de los puestos de descenso y deja a la afición deseosa de volver a ver otro partido de su Elche en Primera. La próxima oportunidad será este viernes en Pamplona ante Osasuna.

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