Los mártires de un desencuentro

No cabe duda de que gran parte de la afición franjiverde espera un paso adelante de su equipo. El Martínez Valero ha vivido dos empates consecutivos presenciando un juego irregular y se lo ha hecho saber a Rubén Baraja, que en rueda de prensa mostró su malestar por los silbidos dedicados a algunos de sus futbolistas.

El más pitado, desde el 0-1 hasta el arreón del tramo final de partido, fue Álvaro. El ilicitano está haciendo una temporada digna, trabajando en favor del equipo, de su compañero Sergio León, mostrándose móvil y siendo la principal salida del equipo vía juego directo, en la que suelen buscar sus prolongaciones por alto. Sin embargo, su falta de gol y cierto desacierto técnico cabrea a los seguidores, que ve cómo otros jugadores gozan de menos oportunidades.

Si se pone en contexto el rendimiento de Álvaro en relación a la calidad y las prestaciones que se le presuponen respecto a otros compañeros, su temporada es de aprobado. Sin embargo, y a pesar del esfuerzo, su concurso forma parte de un plan que no casa con un amplio sector de la afición, que tras el descenso administrativo anda sedienta de alegrías. La ausencia de Espinosa sobre el césped al comienzo de la segunda mitad, a pesar de no pasar por su mejor momento, disgustó al respetable.

Las irregulares primeras partes que viene haciendo el Elche también generan disconformidad en la grada. A pesar de que Baraja dice querer tener el balón e intentar dominar cada partido, hay decisiones que dejan patente el gran respeto que el técnico le tiene a la categoría. La apuesta del discutido ’10’ y del doble pivote Pelayo-Mandi son algunas de ellas, a la par que la no inclusión en el once de jugadores talentosos que vienen intentando arreglar errores durante los tramos finales de encuentro.

Las decisiones sorprendentes en defensa -inclusión de Ilie como central, constantes suplencias de Isidoro- o la falta de oportunidades de Nikos Vergos son otros aspectos que tienen frustrada a una parroquia que no parece conformarse con la permanencia a estas alturas de temporada.

Sin embargo, el fútbol, a menudo tan cambiante, suele presentar el reverso de la moneda. El míster vallisoletano explicó la alineación de Lolo e Ilie en el centro de la zaga en rueda de prensa aludiendo a la «falta de velocidad de Arruabarrena y Camacho«, los hombres centrados del ataque oscense, priorizando que ambos darían una «mejor salida de balón». Por otro lado, la dupla Mandi-Pelayo, que últimamente se muestra errática, debutó de inicio en el 2-0 propinado al Alcorcón, una de las actuaciones más sólidas del Elche como local.

Así están las cosas entre el míster y el aficionado. El primero tiene un plan y un listón de exigencia determinado que, cuando los resultados fallan, le sabe a poco al segundo, quien parece preferir un giro en los acontecimientos y utilizar a algunos de los ahora revulsivos como cartas de peso en la propuesta inicial.

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