La afición rinde homenaje a Nino y disfruta del mejor Elche

Y la afición del Elche pudo por fin disfrutar de un partido. Después de tres partidos sin ganar como local, el Elche regaló a su hinchada una brillante actuación coral, sobre todo en la segunda parte, en la que fue muy superior a Osasuna y se hizo merecedor de una mayor renta en el marcador.

La jornada olía a partido grande. Elche y Osasuna son dos clásicos del fútbol español que, por circunstancias, han cruzado sus caminos en Segunda. Pero el encuentro tenía tirón, como quedó demostrado con la presencia de 10.196 espectadores en las gradas del coliseo franjiverde. Por si faltaba algo, el partido era ideal para poder rendir tributo a Nino, uno de los iconos del Elche durante las últimas décadas, al que el club franjiverde entregó una placa tras convertirse en el jugador que más partidos ha disputado en Segunda.

Nino, emocionado, recibió el reconocimiento en los prolegómenos del partido. Todo el estado en pie aplaudió al cañonero de Vera. Los aplausos se multiplicaron cuando Martín decidió retirarlo del campo en el minuto 63. El Martínez Valero estalló para demostrar al almeriense su agradecimiento por tantas y tantas tardes de fútbol y goles.

El homenaje a Nino dio paso, de nuevo, al ‘Aromas ilicitanos’, entonado de nuevo con pasión y sentimiento a capela por la hinchada ilicitana. Consciente de la trascendencia del partido, vital para no descolgarse de la cabeza, la afición animó desde el primer segundo. Incluso cuando llegó el primer córner, a los 15 segundos de juego, como si sospechara lo que iba a suceder segundos más tarde. El tanto rojillo no enfrió los ánimos y el público empujó hasta lograr el empate.

Todos los aplausos que se llevó Nino mutaron en silbidos para el colegiado Ocón Arráiz. El riojano fue muy protestado por la grada, que le reclamó un posible penalti sobre Cifu. También fue muy protestado en otras decisiones disciplinarias, como las tarjetas mostradas, aunque al final la expulsión de Flaño por dos amarillas y el penalti sobre Álvaro acabaron por decantar el partido cuando el Elche era ya amo y señor del juego.

Con superioridad numérica, el gol del Elche se veía venir y la grada empujó con gritos de «Elche, Elche» hasta que llegó la acción decisiva. El 2-1 anotado por Ilie desató la fiesta en las gradas, que debió ser mayor si Pelayo o León hubieran acertado alguna de las claras ocasiones de las que dispusieron para sentenciar. No importó demasiado, porque el pitido final desató la alegría por una nueva victoria que mantiene al Elche en la lucha con los mejores de la categoría.

Compartir esta entrada: