Acto de fe

Moisés Gonzálvez | @michelangeloelx  02/04/2014 00:10

Finalizó la jornada número 31 con nuestro Elche C.F. fuera de la zona roja, con una diferencia de dos puntos respecto al límite, sumando un total de 32 en nuestro casillero. Después del empate logrado en el campo del Villarreal, un partido terrible contra un equipo que busca la clasificación europea, las espadas en todo lo alto para los próximos encuentros, fundamentales para conseguir la permanencia.

Así pues, afrontamos los sietes partidos pendientes como si fueran finales. A lo largo de la temporada he huido de ese término, me negué a aceptar ese tópico típico del fútbol: última y decisiva competición en un campeonato o concurso, define el Diccionario de la Real Academia Española.
Está claro que el próximo encuentro contra el Getafe no es el último, pero seguramente si es decisivo. O no. Las calculadoras echan humo, la audiencia de los partidos del resto de clubes implicados en la lucha por el descenso se duplica en la ciudad de Elche, aumentan las visitas al chamán, más de uno ha vuelto a fumar y todos buscamos respuestas y soluciones.
Una parte de la afición cree que si no se consiguen los tres puntos contra la escuadra madrileña, descendemos seguro. Otra intenta mirar más allá, analiza el calendario y firma el empate, entrando por supuesto la salvación en sus cálculos. Argumenta que lo peor que puede pasar es que el Getafe sume los tres puntos; por eso considera en sus cábalas y números como buenas las tablas en el marcador. La firman con sangre. Con un par de huevos, si.

Llegados a este punto de la competición, con tanto por jugarse y tan pocas jornadas pendientes, confiar en que nuestro Elche C.F. cumplirá el objetivo de la permanencia es un acto de fe. Los argumentos futbolísticos están ya puestos sobre la mesa; el tiempo dirá si fueron suficientes. El trabajo de la comisión deportiva y por extensión del consejo de administración para formar la plantilla y reforzarla en el mercado invernal está visto para sentencia; tampoco se puede remediar. En cuanto a la afición, la única que merece un sobresaliente en este curso, aporta todo lo que tiene y más, dando al coliseo franjiverde el ambiente necesario, animando y apoyando a muerte a los jugadores, idolatrando al míster, el último héroe del franjiverdismo. Quedando tres partidos por disputar como local, nuestra mayor seguridad es que la afición no fallará.

Por tanto, tengamos fe en la salvación. Demasiado religioso, ¿no? Pero si hay que buscar el lado espiritual, que ser aficionado del Elche C.F. no es cualquier cosa. En demasiadas ocasiones fuimos el último de la cola, el que menos opciones tenía de conseguir la victoria y fuimos vencedores. Hemos llorado tantas lágrimas de alegría como de tristeza, rompimos pronósticos para bien y para mal, hemos sido tan tremendistas que hasta la pasada temporada negábamos la posibilidad de ascenso faltando pocas jornadas; hemos sufrido horrores, tenemos demasiadas cicatrices en el alma y apuestas no cobradas, que no nos queda otra que encomendarse a un acto de fe, creer en este equipo, esta camiseta, este escudo. Sabemos que representa el camino andado hacia la Primera División, generaciones perdidas porque estábamos en las alcantarillas del fútbol nacional; lustros tragando mierda, orgullo, ninguneados. No podemos perder esta categoría a la primera ocasión mal dada.

Algunos creen en la permanencia gracias al equipo y al entrenador. Otros, calculan y vaticinan enfrentamientos contra clubes fuera de cualquier lucha y que así alcanzaremos el objetivo. También hay quien piensa que el descenso a Segunda División será más pronto que tarde e irremediable.
Aunque tú no lo entiendas, necesitas creer en el equipo, en el Elche C.F., y lo sabes. Esa fe está dentro de ti, en tu corazón blanco y verde; no puedes renegar. Unidos conseguiremos la salvación, no eterna, pero si para que en la temporada 2014/15 sigamos en las alturas.
Hagamos un acto de fe. Al fin y al cabo, tampoco hay otra opción.

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