Darth Vader, el Black Saturday y una relaxing Cup

Óscar Gómez `Pedja´ | 05/12/2013 00:05 @pedjafranjiverd

Durante la semana previa al Elche-Atl. Madrid se venía comentando en los sanedrines y mentideros futbolísticos locales que rojiblancos y franjiverdes tenían bastantes cosas en común, más allá del presupuesto y de las individualidades de los madrileños. El que suscribe hablaba de los de la ribera del Manzanares como el alter ego del Elche pero con más calidad, Escribá por su parte veía a los rojiblancos como un hermano mayor, otros hablaban de padre e hijo. Siguiendo este símil paternal, Simeone, a lo Darth Vader (para los más jóvenes, el malo de Star Wars), dejó caer en rueda de prensa, a su manera, aquello de “Yo soy tu padre” (obligatorio leer mentalmente esta frase con la voz de Constantino Romero). El Cholo confirmaba que veía ciertas similitudes con su rival en cuanto al estilo de juego y a la competitividad. Pero los madrileños, con el mono de trabajo puesto, atizaron sin compasión a su hijo putativo (ojito con las interpretaciones). Diego Costa, el azote rojiblanco y la prolongación de su entrenador en el terreno de juego, levantó la ira de los presentes con sus gestos. Pero no nos llevemos a engaño, nos enfadó y nos enervó su potencia, su velocidad y su efectividad. Visto a través del prisma de la objetividad, es un gustazo ver moverse por el campo al delantero hispano-brasileño. El “Búfalo” de Lagarto, como le conocen, deslumbró con sus continuas arrancadas y paradas para buscar el desmarque sin caer en fuera de juego, movimientos que deberían ser de obligatoria visión en las escuelas de fútbol. Sus malos gestos, provocaciones y tonterías ya no, claro.

 

A pesar de que el ambiente que se respiraba en el Martínez Valero era de fiesta, de ganas de disfrutar de un gran partido y de cierta tranquilidad tras la victoria ante el Valencia, la derrota siempre escuece, ya sea contra el Thader de Rojales o contra el Atlético de Madrid. Y no valen paños calientes. Te vas, quieras o no, más cabreado que un mono y con cara de mango de paraguas. Y es que durante muchos minutos todos soñamos con tocar pelo, con dar la campanada, con hacerle a Goliat la de David. La gran primera parte del Elche nos hizo albergar ciertas esperanzas confiando en nuestro juego a balón parado. Pero no fue así. Los fallos y el saber estar del rival hicieron el resto. Echando mano de la etimología y los costumbrismos americanos que nos invaden, una vez pasado el Black Friday, día que inaugura la temporada de compras navideñas con espectaculares rebajas en tiendas y grandes almacenes, vino, desgraciadamente para nosotros, el Black Saturday. Y fue un sábado negro porque a pesar del gran y serio partido realizado por nuestro equipo, compitiendo una vez más de tú a tú con un rival superior, se nos escapó el partido por errores puntuales y la correspondiente dosis de mala suerte y desacierto arbitral. Da mucha rabia ver repetidos ambos goles ya que parecen facilmente evitables, tanto por la mejorable actuación de nuestro portero en ambos como por la permisividad del árbitro en el primero. Hasta la fecha, contra Madrid y Atlético, dos grandes del fútbol patrio, se puede decir que jugamos como nunca y perdimos como siempre.

 

Y a la espera del partido de ida de la primera, y espero que no la última, eliminatoria de Copa, nos hayamos envueltos en el debate de la portería, debate que para mí no existe, por cierto. Más allá de los evidentes fallos de Manu, doy por hecho que un entrenador como Escribá, tratándose de un puesto clave como es el de portero, pone al que está mejor. ¡Cómo estará el otro!” dirán algunos. Pues eso. En cuanto a la propia competición copera, ya en Primera División, se ve de otro modo. Ya no es esa oportunidad para llegar lejos y poder jugar contra un equipo importante. Sería muy bonito, es evidente, optar a las eliminatorias finales, pero entre que es algo muy difícil y que el objetivo es mantenerse en Primera este año como sea, la Copa se presenta, como diría alguna que yo sé, como una Relaxing Cup, una oportunidad para dar descanso a los titulares y dar oportunidad, por el contrario, a los menos habituales. A pesar de que el duelo contra el Villarreal pueda tener tintes de venganza por la derrota en liga, entiendo que se dará paso a los Toño, Cisma, Generelo y compañía. Aunque, con toda una semana hasta el envite contra el Levante, no hay razones para temer acumulación de minutos y cansancios, con lo que se presentan como una incógnita tanto el once inicial como el rendimiento del equipo en El Madrigal. Vorem.

 

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