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El bucle que no cesa

OPINIÓN. El Elche CF no tiene entrenador. Tampoco espacio en la mayoría de simuladores y videojuegos de fútbol de la nueva temporada, al no pertenecer al llamado fútbol profesional. Son tan inoportunos los comandantes franjiverdes que ni refundar el club desde la ficción lúdica le dejan a uno.

Sin embargo, el Elche CF no falta a sus ya clásicos compromisos con la justicia. Ni a la hora de decepcionar a sus abonados, como poco, una vez al mes. Porque el Elche no está obligado a ganar siempre, ni en Segunda B. Eso no se sostiene. Pero tampoco se puede ir ofreciendo tan a menudo un nivel por debajo de lo deseado en un estadio que se presume una baza competitiva.

Ahora los hay que se acuerdan de David Vidal, que con astucia nos echó un piropo fácil hace días. En esas estamos. Juande Ramos, David Vidal, Pepe Bordalás, Fran Escribá, Saúl Ñíguez, las simpatías de De Gea y no sé qué más. El bucle simbólico que no cesa, mientras nuestra guerra sigue afuera: en los juzgados, en el palco, en los campos de césped artificial y los jugadores con nombre de tornero fresador. Mal que nos pese.

En la vida se aprende a golpes, con el Elche CF como excepción, que no sabemos a base de qué aprende. El club se encamina hacia el gran golpe final que todos lamentaremos y todo nació en unos despachos que hoy siguen ocupados por gente que no despierta aprecio en la ciudad. A lo que sí está obligado el Elche CF, y más pronto que tarde, es a purgarse.

@OscarAto_

Alberto Toril es el demonio

OPINIÓN | @noegomis

El ‘torilismo ha muerto’. En el Elche hay más jugadores que entrenador dicen los predicadores, se avecina el apocalipsis. Toril es el demonio, el mal de todos los males deportivos que ahora mismo tiene el Elche. Todos esos comentarios y muchos más, están en el boca a boca del eterno sufridor franjiverde. Sí, lo entiendo. No es, precisamente, para estar satisfechos ni contentos con lo que viene haciendo el equipo en la Liga.

Es verdad que el Elche se puede meter en un lío de los gordos, pero no es menos cierto que hay margen de maniobra. Y no es cuestión ni de ser resultadista ni optimista, pese a que ves la clasificación y seguramente, a más de uno le entran los sudores de la muerte.

Yo soy el primero que entiende que el entrenador del Elche, no ha sabido hasta el momento sacar el máximo provecho al potencial que se presume al equipo, que algunos de sus mensajes, cargados de justificaciones vagas y desconocimiento del sentimiento franjiverde, le han pasado factura. Pero es mi entrenador, el entrenador del Elche, y con el que hay que confiar a muerte, hasta al final de la Liga o a saber hasta cuándo. Es muy fácil cargar todas las letras hacia un mismo responsable. Cierto es que es el director de la orquesta, pero no me olvido de los artistas del balón. Muchos tienen que demostrar que en tiempos de crisis, son los primeros interesados y favorecidos en salvar la situación.

¿Alguien en su juicio sano se cree que el entrenador del Elche no estará atravesando su particular Vía Crucis por la situación? Que Toril es el primer dolido y responsable de la situación, no me cabe la menor de las dudas. Y espero, que por fin el técnico pueda dar ese paso al frente que no ha sabido dar en una Liga tan irregular, como las muchas imágenes que ha ofrecido el equipo. En tiempos de crisis, es cuando se demuestra la raza. Y eso es lo que espero de él, de su cuerpo técnico. Y máxima responsabilidad, compromiso y fútbol por parte de sus jugadores para estabilizar al entorno.

Solo toca pensar en el Sevilla Atlético, solamente. De nada sirve seguir engordando las críticas en redes sociales o prolongando por una semana más la eterna división de pensamiento de la afición.

Aquí lo que importa ahora mismo es el Elche. Sí, el Elche por encima de las personas, de los personalismos o de los protagonistas. Ayudar cada uno de la mejor manera para evitar que la situación se agrave y que la temporada se pueda salvar, sin la agonía o el hipotético drama de un descenso, que por cierto, yo ahora mismo ni veo ni contemplo. Pero en el fútbol todo es posible.

Así que dejémosnos de Torilismos y chorradas varias para adornar los comentarios. Lo que cuenta es apoyar al Elche. Y este domingo, a pesar de que el horario es el peor del mundo, en pleno comienzo de la Semana Santa, toca ayudar desde la grada y remar para acabar con esta mala racha.

PD: los balances, siempre al final de la Liga. No en tiempos de crisis buscando los ventajismos.

Trobbiani: La culpa fue de todos

«Aquí tenemos un defecto: cuando no tenemos un problema, lo buscamos»

Marcelo Trobbiani

(Ex jugador del Elche en dos etapas, campeón de Liga con Boca Juniors y Campeón del Mundo con Argentina en 1986)

El Elche tiene un futuro lleno de incógnitas, pero yo sigo triste y amargado por el descenso administrativo. Cada día tengo más claro que hubo unos responsables principales, pero la culpa fue de todos nosotros, de todos los que queremos al Elche. Me da mucha bronca porque no nos supimos comportar, y yo me incluyo el primero, porque debería haber protestado, señalado qué cosas no se estaban haciendo bien y levantar la voz, como debió haber protestado toda la afición cuando intuyó hacia dónde nos llevaban estos dirigentes.

«Fue un desastre consentido»

Yo creo que en mi época de jugador esto no hubiera pasado porque la gente hubiera actuado para que no se le hiciera daño al Elche, pero ahora las cosas son distintas y las personas tienen otras prioridades en su vida. Hay paro, falta dinero… Al Elche se le quiere, pero hay otros problemas en el día a día que pesan más. Fue un desastre. Peor, fue un desastre consentido.

Los directivos

Claro que los directivos actuaron mal. Los que estuvieron antes y los que llegaron después. ¿Cómo es posible que por no pagar tres o cuatro millones vayan a perder 40? No me lo explico. Ellos lo hicieron fatal, para ‘matarlos’, pero gran parte de la afición también se dejó manipular. Recuerdo que viví el descenso en Buenos Aires, con un chico de Elche con el que hice amistad. Siempre veíamos los partidos juntos, él con la camiseta puesta. Nos salvamos a cuatro fechas del final, algo increíble, pero luego nos bajaron. Es algo que aún no he asimilado, lo admito. No te pueden quitar desde un despacho lo que te ganas en la cancha.

«No hablo solo de ver fútbol de Primera, sino de darle vida y dinero a la ciudad»

En ese momento nos faltaron agallas a todos y hombría para tomar decisiones y que no nos sacaran de Primera, porque de la Segunda, el tiempo nos lo ha demostrado, es muy difícil salir. Llevo viendo fútbol toda la vida por medio mundo y sé lo difícil que es tener lo que tenía Elche y el Elche. No hablo solo de ver fútbol de Primera, sino de darle vida y dinero a la ciudad. Los comercios, los bares, los restaurantes, los hoteles… Tanta y tanta gente se ha quedado sin ingresos por culpa de unos pocos.

Mirar hacia adelante

Pero ya pasó y ahora toca mirar hacia adelante. Pensar que pueden llegar nuevos inversores y desear que no nos abandonen a mitad del camino, como ha pasado en otros clubes. En Inglaterra y América es hasta normal que un grupo de empresas compre un club, aunque a mí es algo que, personalmente, no me gusta. No tengo demasiado información de cómo está la cosa accionarial. Me pierdo con tantos detalles y líos legales, como muchos otros aficionados. Solo espero que si viene alguien que sea para sanear la entidad e invertir. Nunca sabes si será mejor o peor lo que puede venir, aunque viendo el pasado hay motivos para pensar que igual salimos ganando, aunque sean de fuera.

Por último, me gustaría que al final hubiera paz alrededor del equipo, porque al final, y aunque se diga que las cosas de afuera no influyen en la cancha, sí acaban por hacerlo de forma inconsciente. Todo ese ruido alrededor del club, esas peleas y esa división van calando en el vestuario. Quiero a Elche y vivo en esta ciudad, a la que estoy y estaré siempre agradecido por el cariño de su gente, pero aquí tenemos un defecto: cuando no tenemos un problema, lo buscamos. Nunca hubo unión verdadera alrededor del club salvo en la época de Martínez Valero. Espero que hayamos aprendido la lección y que cuidemos lo que tenemos porque nunca sabemos lo que puede suceder mañana. Solo deseo que el Elche tenga tranquilidad y normalidad, como pasa en el Alavés, Levante o Eibar, donde no se gasta más de lo que entra y deportivamente las cosas funcionan. Si ellos lo han conseguido, ¿cómo no va poder hacerlo el Elche?

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Marcelo Trobbiani firmando su contrato con el Elche C.F. ante su presidente, Diego Quiles, y su familia

Marcelo Trobbiani firmando su contrato con el Elche C.F. ante su presidente, Diego Quiles, y su familia. Foto: Cátedra Pedro Ibarra
Marcelo Trobbiani con dos de sus grandes amigos: Mario Alberto Kempes y Diego Armando Maradona

Marcelo Trobbiani con dos de sus grandes amigos: Mario Alberto Kempes y Diego Armando Maradona

Dudas, dudas y más dudas

Dudas, desconfianza y desazón, y las correspondientes dosis de pesimismo (que nunca falten), se palpaban en el ambiente tras el partido contra el Leganés. Los últimos resultados y el juego del equipo han roto definitivamente con las buenas vibraciones y sensaciones del inicio de temporada. Se ha pinchado definitivamente la burbuja y la euforia inicial.

Y es que es cierto que se vio un juego pobre, insulso y soporífero, así como una prácticamente nula capacidad para superar al rival. Eso es así.

Pero, por otra parte, es lógico y hasta cierto punto entendible que, tras muchos goles en contra y tras varios malos resultados, Rubén Baraja opte de manera puntual por un planteamiento conservador y “amarrategui” y evite asumir riesgos.

No es algo que guste, claro. Pero no me parece nada criticable. En esta dura categoría a veces es necesario romper con tus principios para intentar cambiar una dinámica negativa. A veces es preferible dar un paso atrás para coger impulso y recuperar la confianza. Y para ello hay que ser muy valiente. Y Baraja lo ha sido. Hay que tener mucho valor y arrojo para renunciar a tu estilo, con lo que ello supone, en favor del estado de ánimo del grupo. No todos los entrenadores lo hacen.

Tampoco sería bueno que nos olvidáramos que esta categoría es muy igualada y cada punto vale su peso en oro. Y a veces, por tanto, es preferible amarrar un punto que perderlos todos. Vendrán mejores tardes y volverán a cantar los pájaros por la mañana.

En esta Segunda tan compleja, variopinta e impredecible es ciertamente recomendable no ser demasiado pulcro y escrupuloso con las ideas y los principios. No se le deben caer los anillos a ningún equipo que aspire a cosas importantes por hacer partidos feos y por cambiar de manera puntual el pincel por la azada. Hay que tener un perfil camaleónico y polifacético. Aquí no suben los equipos más puristas y con más arte, suben los más prácticos y más estrategas. Para ejemplo cercano, el Elche de Escribá.

Pero, claro, a muchos aficionados le asaltan las dudas, los miedos y los desengaños. ¿Las causas?  Por un lado porque a parte de la afición y a parte del periodismo se le ha puesto el morro muy fino tras el paso por Primera División y no valoran que tanto el escenario, el contexto y las condiciones han cambiado radicalmente.

Y por otro lado, porque la memoria de algunos es efímera. ¿Ya no recordamos en qué condiciones se confeccionó esta plantilla? ¿Ha pasado al olvido todo lo acontecido en los últimos meses? ¿Ya nos hemos olvidado de cómo funcionan las cosas en esta categoría? En verano nadie daba un duro por salvar el descenso a Segunda B y ahora nos la cogemos con papel de fumar por una mala racha, teniendo 15 puntos y siendo novenos en la tabla. No es una situación para tirar cohetes pero muchos la hubieran firmado con sangre hace pocos meses.

Y tampoco hay que olvidar que en la categoría de plata los primeros meses de competición son una especie de criba a la que hay que sobrevivir como sea y acabar el año decentemente colocado en la tabla para poder afrontar la segunda parte de la temporada con otros objetivos y con otro espíritu.

Y estamos ahí. Colocados y agazapados. Equidistantes de la cabeza y del descenso. Pero esto es muy largo. Es una carrera de supervivencia y hay que aguantar como sea.

Y al final lo que contará es acabar bien no haber llevado un camino de rosas ni una trayectoria impoluta.

Y acabaremos Segundos, no os olvidéis. No tengáis más dudas.

Tropezón y punto

Tropezón, traspié y patinazo. Sin pelos en la lengua. Sin excusas. El Elche naufragó estrepitosamente en Palamós, recibiendo un severo correctivo y un meneo de tomo y lomo. Y punto. Hay que asumirlo, pasar página y aprender de los errores.

Y es que en esta categoría todos los equipos sufren duras derrotas y tienen días malos, absolutamente todos. Lo que diferencia a los buenos equipos del resto es la manera de superar esos momentos, de resolver las crisis y de canalizar las emociones.

Y eso es lo que tienen que hacer nuestros jugadores y el cuerpo técnico, sentir la derrota lo justo para sacar el orgullo y el ánimo de revancha pero cerrar el duelo rápido y no darle más importancia de la que tiene. Como se suele decir popularmente, una mala tarde la tiene cualquiera. Y es así como se debe empezar a gestar y trabajar la victoria contra el Mirandés, desde la tranquilidad, desde la madurez y desde la autocrítica.

En cuanto a los aficionados, que tenemos el culo pelao y un Máster en estas lides, con una basta y amplia experiencia en Segunda, nuestro papel es precisamente el de dar ejemplo y transmitir tranquilidad, algo no reñido con la ambición y con la exigencia.

Pero, además de digerir tan abultada derrota, también es necesario sacar las vergüenzas a flote, hablar sin tapujos, comentar los errores y colaborar, cada uno desde su posición, para evitar que se repitan circunstancias similares.

¿Qué le pasó al Elche? ¿Qué hizo mal? ¿En qué se equivocó el entrenador?

En primer lugar, y creo que es justo reconocerlo, pienso que la principal causa del descalabro franjiverde fue la gran actuación de la Llagostera. No se trata solo de buscar fallos propios. También es de recibo destacar las virtudes y bondades del rival.

Pero si centramos la atención en los nuestros, creo que el equipo no se adaptó en ningún momento ni al terreno de juego ni al rival. Y no me refiero a las condiciones del césped, sino a sus dimensiones y al tipo de juego a desplegar. En un campo tan pequeño, además de salir con la idea de jugar bien, hay que salir a jugar a lo que toca. Y lo que tocaba era tratar de llegar rápido arriba, no complicarse en la elaboración y estar vivos y atentos en defensa a rebotes, rechaces y pases largos.

Y me da la sensación de que Baraja quiso plantarse en tierras gerundenses a hablar de su libro y creo que tenía que haber hecho cambios para tan diferente situación. Y no solo cambios en el planteamiento y en la mentalización. También en los jugadores.

Mantener el dibujo y jugar con 2 delanteros cuando no nos “comíamos un torrao” en la medular fue un error mayúsculo. Pienso que debería haber sentado a Sergio León, encantadísimo toda la semana con enfrentarse a sus ex, colocando en su lugar a Nono para mejorar la posesión y buscar un juego más rápido.

En cuanto a la elección de los centrales creo no fue la adecuada. Ante el más que previsible juego de centros y pases al área desde prácticamente cualquier punto del campo y sus posteriores rebotes y carambolas creo que Armando, que no destaca precisamente por su velocidad de reacción y reflejos, tenía que haber dejado paso a otro compañero.

Pero bueno, de todo se aprende. Y el Pipo debe tomar nota y asumir que en ciertos estadios, tan importante es elegir el estilo y el dibujo como a los 11 protagonistas.

De los productores de la afamada y exitosa “Baraja se sacó un As de la manga” ahora se estrena en nuestras pantallas la trilogía “Baraja no eligió bien sus cartas”, “Pintan bastos para Baraja” y “Baraja tomará cartas en el asunto”.

No pasa nada, chavalada. Por patinazos como este es por lo que no aposté que el Elche ascendería como primero sino como segundo.

 

Ha ganado Tsipras

Ha ganado Tsipras.  Punto final y a otro tema. No hay más debate. ¿Para qué? Eso es lo que dirían nuestros inigualables, variopintos y singulares periodistas deportivos. ¿Qué sentido tendría hacer más lecturas? ¿Para qué buscar interpretaciones del reparto de votos? ¿Con qué fin escudriñarías los análisis de las tendencias de las diferentes formaciones? Pa ná. Y analizar pa ná es tontería.

  • Han ganado Tsipras y Syriza por tercera vez consecutiva con el 35,5% de los votos. Ahí sus huevos griegos pelaos!! Gran victoria. Punto y jorroña, jorroña.
  • Pero, ojo, que el porcentaje de participación ha sido bajísimo.
  • Mimimi, ha ganado Tsipras!!
  • Pero, escucha, que Syriza ya no se presenta con su ideario original.
  • Mimimi, ha ganado Tsipras!!
  • Pero, atiende, que la ultraderecha revalidó su tercer puesto y ha subido en votos.
  • Mimimi, ha ganado Tsipras!!

En la parte que nos toca, en lo que respecta a nuestras “elecciones” particulares, en la Junta Extraordinaria del pasado viernes, también hubo una victoria contundente. Y, claro, ni un solo análisis o lectura más profunda. Mimimi, ha ganado la Gestora, fue el grito de guerra. Tras muchas horas de radio, de debates, de entrevistas y de propuestas, el único titular y resumen que sacan periodistas y analistas es que la Gestora ganó con el 96% del apoyo de los accionistas. Y punto. Ahí queda eso.

Además de obviar y dejar de lado múltiples interpretaciones de los resultados de la votación, algunos mienten. No se si con intención, pero mienten descaradamente.

La Gestora no contó con el 96% del apoyo de los accionistas. Contó con el 96% de las acciones que se introdujeron en la urna, que no es lo mismo.

Si el 57% de las acciones del Elche las tiene la Fundación y el 3,7% el Ayuntamiento, el viernes se votaba, en el mejor de los casos, el 39,3% restante. Un 96% de apoyo significó, entonces, un 37,73%. Que no es lo mismo.

Si contáramos accionistas y no acciones, análisis más que interesante, a Regeneración le apoyaron 3.100 y a la Gestora 120, con un 96% y un 4% de apoyo respectivamente.

Por otro lado, que se haya apostado por la continuidad de los ex-consejeros Oliver y Sánchez es, en mi opinión, un gesto chulesco y una vacilada, no queriendo dar ni una concesión a los accionistas que no estaban de acuerdo. La Paz Social es solo para unos.

Asimismo, de naturaleza más que dudosa fueron las formas a la hora de organizar la votación y de explicar cómo iba a desarrollarse. Al final hubo dos papeletas, una para votar candidaturas y otra para decidir el cese o no de los consejeros anteriormente citados. Y el alcalde en casa bendiciendo el proceso. Muy bonito, Carlos.

Y ahora es cuando saldrán los tecnócratas y expertos a repetirnos por activa y por pasiva aquello tan obvio de que esto es una SAD y que las reglas de una empresa son así y tal.

¿Y qué tendrá que ver el tocino con la velocidad y el culo con el pulso? ¿Somos incapaces de abrir varios debates? ¿Ha ganado la Gestora, mimimi? ¿Esa es la actitud?

Que sí, que esto es una SAD y mandan las acciones. La Gestora ganó con la gorra. Victoria clara y sin paliativos. Indiscutible. Impepinable. Se la sacaron.

Pero también se debería decir y contar sin pelos en la lengua que la gente, el aficionado, el pequeño accionista, el populacho, el de a pie, el que paga, quiere un cambio. Hay que escuchar al pueblo, no ignorarlo por mucha victoria contundente que obtengas.

Pero, claro, comienza un nuevo curso escolar, unos nuevos amiguitos con los que jugar en el recreo, un nuevo Profesor y hay que rendirle pleitesía y hacerle la pelota para que nos saque a nosotros a la pizarra, nos adelante lo que va a entrar en el examen y nos redondee las notas siempre al alza.

Se abre nuevamente la veda para los estómagos agradecidos y los abrazafarolas.

Y luego nos preguntamos por qué nos pasan las cosas. Aún nos pasa poco.

Si algún día volvemos a las andadas volverán a buscar, sin ruborizarse, a los aficionados, de rodillas y con la mano abierta, y habrá entonces que recordarles, mimimi, que esto es una SAD y que se tienen que buscar las habichuelas ellos solitos, mimimi y que mandan las acciones, mimimi.

Ah, y punto final y a otro tema. No hay más debate. Que ha ganado Tsipras, nenes.

La mano que mece la Junta

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Propuestas, ideas, programa, juventud, casta, continuismo, cambio, apoyos, mayoría absoluta, pactos. No, aunque lo parezca no estamos hablando acerca de las próximas elecciones generales del 20D. Estamos hablando del 18S, de la Junta General de Accionistas del Elche, C.F.

 Y es que, además de las aventuras y desventuras de los chicos del Pipo Baraja, llevamos ya unos cuantos días hablando en estos términos y conjeturando acerca de lo que ocurrirá en la dichosa Junta.

Todo este clima “electoral”, la pluralidad de candidatos, la transparencia, las propuestas e ideas plasmadas por algunos de ellos y este ambiente democrático que se respira es  muy positivo. Pero, ¿es real? ¿nos creemos que el cambio es posible?

 Las familias, grupos, candidatos o aspirantes que se presentan como alternativa para gestionar el club, son 3, la actual Gestora, el grupo de Gambín, Castelló y cía, y la candidatura presentada ayer mismo y denominada como “Regeneración ECF” (la de Juan Perán, me digan lo que me digan). Hay que señalar que ayer se retiraron Oliva y Hernández, la conocida como 4ª vía, argumentado literalmente que “estaba todo el pescado vendido”. Pues claro. Tan claro como el agua moja y el fuego quema.

 Ahí  es donde quería llegar. No caigamos en la trampa del buenrollismo, de la palabrería y de este espíritu democrático de chichinabo. Todo esto es una milonga, una pantomima y una patraña. Todos sabemos que, se presente Obama, el espíritu de Sixto Marco o el Sum Sum Korda, gestionará el Elche, no la mejor candidatura, la que exponga mejores ideas o la que tenga mayor respaldo popular, sino  aquella candidatura, o suma de candidaturas, ojo ahí, que cuente con el respaldo de la mayoría accionarial. Y el mayor accionista, Fundación aparte, es José Sepulcre, la mano que mece la Junta.

 Que sí, que esto es un S.A.D, que es una empresa, que el reparto de acciones es el que es y que esto funciona así.  Que sí, que Sepulcre es el máximo accionista y que es legal y de derecho que así sea y así se le considere.

 Pero también es cierto que no hay obligación alguna por parte de ningún grupo a representar ese paquete accionarial. Si quiere ejercer su derecho, que se presente a pecho descubierto, si tiene decencia y vergüenza torera, y no busque triquiñuelas, camuflajes y testaferros. Dejémosle solo, con su aplastante mayoría, pero solo.

 Pero no. Siempre encontrará un “tonto útil”, un pichón, un inocente, una marioneta, un señor a unas rodilleras pegado, un traidor, que se ofrezca a representar su paquete accionarial y, de esta manera, colaborar en la maniobra de diluir, disimular y difuminar la presencia del antiguo presidente a ojos del aficionado, quedando la sombra, atrincherado y vigilante. El ser humano es así, mezquino, ambicioso y rastrero, y de ello se aprovecha el poderoso y el estratega.

 Lo suyo sería, ya que se nos llena a todos tanto la boca de palabras como limpieza, ética, transparencia y regeneración, que todas y cada una de las candidaturas buscaran consenso y firmaran un acuerdo en cuanto a la no utilización de las acciones de Sepulcre, dada su nefasta gestión al frente del club, para evitar que el nuevo proyecto nazca ya manchado y contaminado.

 No es ninguna locura lo que planteo. Si el máximo accionista, el que llevó al club a la crisis económica más grave de la historia, convirtiéndolo en un solar y en un agujero negro, quiere ejercer su derecho, que lo haga y de la cara. Que se coja de la mano a Rocamora y a su equipo de estrellas de la gestión y la economía y que de un paso al frente. Y de paso que Dios nos coja confesados y con muda limpia al resto.

 Para mí, un Consejo nacido con el respaldo accionarial de Sepulcre no tendría validez moral alguna para dirigir al Elche, ni mi apoyo ni mi respeto. Sería como mandar con las manos manchadas de sangre y habiendo traicionado al aficionado y al abonado.

 Regeneración sí pero hasta cierto punto, ¿no? Pues no contéis conmigo.

Gol de Miguel

La única ocasión en la que nuestro Elche C.F. logró la victoria ante el Numancia a domicilio fue con gol de Miguel en los primeros compases del encuentro. Gol que el bueno del delantero asturiano ni celebró; quizás por respeto a su antigua afición o porque era consciente que había abierto la caja de Pandora. Los compañeros se echaron las manos a la cabeza. La que has liado, Palmera; ahora toca aguantar el chaparrón de ocasiones numantinas. Eso se hace en el minuto 90. Vamos a pasarlas canutas. Y así fue.

 El pasado sábado no fuimos capaces de batir la portería soriana ya que no estaba Miguel, que conste, pero estaba Sergio León, que está demostrando que se puede contar con él. Eso sí, tampoco encajamos ningún tanto. Empate a cero que dejó un gran sabor de boca y marca una línea de continuidad donde el equipo está dejando sensaciones muy positivas. Buen arranque del grupo de Rubén Baraja para conseguir lo antes posible los 50 puntos que aseguren la permanencia.

 Numancia, para nosotros, es Segunda, pelea, lucha, balón parado y salir escaldado. Es de esos desplazamientos que te ponen en tu sitio como equipo. Además, está íntimamente ligado a nuestra última trayectoria:

El día que Lady Di murió nuestro Elche C.F. comenzaba la Segunda División en casa del Numancia, después de seis años consecutivos en el calvario de la Segunda B. Ese día llegó de sorpresa, de casualidad. Un par de meses antes no estaba nada claro que íbamos a estar ahí, necesitábamos una carambola en la última jornada del play-off para regresar a la categoría de plata; como tampoco entraba en los planes de la afición franjiverde jugar contra el Numancia en la presente temporada. Pero la pésima gestión y la arbitrariedad del descenso administrativo nos han condenado a la Segunda de nuevo. Primer partido en la nueva categoría en Soria, primera derrota y debut de Derlis Soto. No iba a ser una buen año, no, no lo fue.

 Ni tan siquiera en la temporada del ascenso conseguimos puntuar en ese desplazamiento. Miguel no estaba, esa ausencia influye como está demostrado, pero es destacable que ni el mejor Elche de la historia reciente lograra un resultado favorable en el estadio de Los Pajaritos.

 Ahora conseguimos empatar. 39 jornadas de competición por delante, igualdad máxima, nadie ha ganado los tres partidos, y la sensación que lo mejor está por llegar. Próximo sábado duelo contra el Nàstic. La clasificación prevalece y actualmente está por delante. Fundamental un gran ambiente y el apoyo de la afición para dar un pequeño salto en la tabla. Esto acaba de empezar, pero serán puntos ya conseguidos.

 Por cierto, en aquella jornada histórica en la que logramos ganar con gol de Miguel el resultado final fue 0-1. Debutó Mathieu, que a saber dónde estará; en esta ocasión Mandi. A pesar de la victoria en un estadio tan complicado, aquella temporada tampoco logramos el ascenso a la Primera División.

En esta ocasión, quién sabe. Solo un hecho es incontestable: no alcanzaremos la meta por un gol de Miguel.

 

Epístola al optimismo

 Ya está bien de actitudes y postureos pesimistas, acomplejados y derrotistas. Ya está bien, hombre. Venimos de 3 años buenísimos a nivel deportivo, bagaje más que suficiente para haber roto muros hasta ese momento infranqueables, destrozado registros hasta entonces insuperables y hechos añicos miles de complejos, tópicos, trastornos y manías. El pasado deportivo más reciente invita al optimismo.

Otra cosa ya es el tema institucional, tema que no toca en esta primera, e impoluta y virgen en ese aspecto, columna de opinión. Ahora no es el momento.

 Que sí, que ha sido muy duro ver como empezábamos la competición en Segunda División, siendo probablemente el palo más gordo en la historia del club, un descenso administrativo tras una merecidísima permanencia deportiva y tras un interminable proceso que nos ha tenido en vilo durante muchas semanas. Insufrible. Pero ya pasó.

 Que sí, que es muy triste ver como cambian los escenarios, dejando atrás la pompa, el lujo y el floripondio de los Bernabeu, Nou Camp, Calderón, Mestalla o Pizjuán, y visitando los humildes, dicharacheros y simpáticos Santo Domingo, Butarque, Anxo Carro, Toralín o Pajaritos. Que sí, que es como pasar de actuar en el Madison Square Garden a hacerlo en el Centro Social de Carrús. Pero reconozcamos que siempre es sano volver al fútbol más modesto, visitar ciudades, aficiones y estadios con miles de historias, anécdotas y chascarrillos, alejados de la perfección y falsedad de otros lares.

 Que sí, que es un chasco y una decepción pasar de 22.000 a 11.000 abonados La decepción, la economía y los futboleros de primera son las principales causas. A todos y cada uno de los que no han vuelto les respeto y entiendo aunque no comparto su decisión. Yo soy siempre de mi equipo. Mentalidad inglesa. Pero volverán, ya volverán.

 Y es que no hay nada mejor para superar todos y cada uno de estos chascos y el trauma de este veranus horribilis que reilusionarse, hacerse a la idea, abandonar el pasado más reciente y centrarse en la realidad. De nada sirve ya lamentarse y lloriquear por las esquinas. Yo ya estoy emocionado, entregado y se me hace el culo pepsi-cola con los Nono, Espinosa, Alex Moreno, Cifu y compañía. Me ilusiono con una ligereza acojonante, lo reconozco. Soy muy facilón.

 De nosotros los aficionados depende, en la parte que nos toca, que esta situación deportiva sea pasajera y volvamos pronto a Primera. En Segunda todo es posible y no se puede renunciar a nada. Es una osadía hacer una apuesta sobre el ascenso o descenso. Es imprevisible. Son muchos años ya de experiencia en la categoría de plata como para haber aprendido la lección, viendo caer a grandes equipos y subir a aparentes medianías.

 La igualdad que domina esta competición hace que otros factores, como el estadio, la afición, el entrenador, el grupo, el contexto, tengan mucho peso, mucho más que en Primera, donde el buen trabajo, las buenas praxis y otros factores sociales y psicológicos quedan reducidos prácticamente a la nada ante los grandes presupuestos.

En Segunda, un trabajo global, completo y coral suele tener recompensa. Con un poquito de aquí y un poquito de allá, una pizca de suerte, un pelín de apoyo en la grada, un buen trabajo de vestuario, algo de suerte con los jugadores y un sano sentimiento de venganza y revancha, cualquier reto o meta es alcanzable. Y en Elche este año tenemos todos los ingredientes. De Baraja depende seguir paso a paso la receta, acertar con las cantidades y pesos, condimentar y salpimentar en el momento adecuado y finalmente sacar un plato redondo, con un buen sabor y una  buena presentación.

Además, creo honestamente que tenemos buen equipo, con individualidades que ya las hubiéramos querido el año del ascenso. Pero sobre todo me agarro al grupo, a las ganas y a la fortaleza que suele florecer en los proyectos que nacen malheridos y tocados.

 Además, llamadme romántico e iluso, pero creo que el destino futbolístico nos debe una, tanto por lo sufrido recientemente como por lo mucho que nos costó, tanto en tiempo como en esfuerzo, ascender de nuevo a Primera tras 24 años.

 ¿Por qué no vamos a ascender esta vez al primer intento? ¿O pensamos que tenemos que esperar otros 24 años?

Desahucio

ayto elche publi

¿Por qué le llaman Descenso Administrativo pudiendo llamarlo Desahucio? Porque la noticia con la hemos desayunado esta mañana, la sentencia del Juez de Disciplina Social de la Liga de Fútbol Profesional, Manuel Rivero, la máxima sanción y pena más dura posible dentro de las opciones que había, el descenso administrativo de categoría, es un desahucio en toda regla y un frenazo a la “reinserción” y recuperación del club.

Y es que los paralelismos de este Descenso Administrativo y los Desahucios de viviendas son más que evidentes. En cambos casos se hace una interpretación de la ley estricta, extrema y yihadista (no pagas, a la calle/descenso). En ambos casos no se tienen en cuenta el contexto, los atenuantes, los condicionantes ni las consecuencias (familia en la calle/posible desaparición de club de fútbol). En  ambos casos solo se castiga a unos y no a otros responsables (se exime a bancos/intermediarios/dirigentes). En ambos casos no se aplica la ley con cierta flexibilidad y no se tienen en cuenta casos de buena fe (voluntad de pagar/voluntad de acuerdo).
No quiero decir que un Juez tenga que tomar una u otra decisión en función de las consecuencias que tendría dicho fallo. Pero sí que debe analizar todo el contexto. Dos personas pueden estar acusadas de lo mismo pero tener circunstancias diferentes que modifiquen, sin variar en exceso el espíritu de la norma, la sentencia y el castigo.

En nuestro caso nos aplican la máxima pena posible: Descenso administrativo a Segunda División. Y se pasan el contexto y todos los atenuantes por el arco de triunfo o, porque no decirlo, la situación creo que lo permite, por el forro de los cojones.

No han tenido en cuenta la viabilidad y solución futura de los acreedores. Como bien explicó Vicente Magro, Presidente de la Audiencia Provincial (algo sabrá de estas cosas), en su artículo de ayer en Información, “En estos temas debe actuarse con flexibilidad y no con el rigor de la norma, ya que a los acreedores lo que les interesa es cobrar, no que al deudor se le sancione administrativamente”

No han tenido en cuenta que hay una nueva directiva, voluntad de ponerse al día y una viabilidad a corto plazo más que evidente fundamentada en unos futuros ingresos por derechos de TV fruto de una permanencia justamente conseguida, en una ampliación de capital aprobada y en un patrimonio, palpable pero también intangible. Somos la 8ª afición en número y una de las ciudades más fubtoleras de España, con lo que supone.

No han tenido en cuenta que no ha existido beneficio deportivo directo o indirecto en pro de esa deuda, no se ha luchado en mejores condiciones que los demás y, por tanto, no se ha desvirtuado la competición. El Elche se ha salvado de manera justa en el terreno de juego, gracias al trabajo y al esfuerzo, con la plantilla más corta de primera, con el presupuesto más bajo de la categoría y cumpliendo con el limite salarial, hasta el punto de no fichar a ningún jugador desde el pasado 8 de Agosto.
A un equipo, por ejemplo, que tuviera la misma deuda que el Elche pero generada por vivir por encima de sus posibilidades, confeccionando una plantilla de relumbrón, entendería que le descendieran por impagos puesto que a dicho incumplimiento habría que añadirle un componente de manipulación de la competición o de competencia desleal deportiva, al existir un beneficio y un efecto acción/reacción más que evidente.

Pero no es el caso. Las deudas a proveedores, trabajadores y acreedores se han generado por la mala gestión y por la misteriosa desaparición de liquidez por parte del antiguo Consejo de Administración, no por beneficio directo del club tanto deportiva como socialmente. Somos víctimas de un saqueo interno, no tramposos y manipuladores.

Y, por si no fuera poco, además de la sanción administrativa nos aplican una multa de 183.000 € y no tenemos derecho, al ser descenso administrativo, a recibir los 7 K por bajar de categoría. Les ha faltado obligarnos a escuchar un concierto unplugged de Camela o a ver todos los capítulos de la serie de la Obregón “Ana y los siete”.

A eso no se le llama aplicar la ley, sino apretar la soga, ponerte la pierna encima, echarte palas de arena y terminar de hundirte en la miseria. ¿Es eso lo que quiere la LFP? ¿Que desaparezcamos, que no paguemos a jugadores, proveedores, AEAT,…?

¿Han aplicado la ley? Correcto
¿No hemos cumplido los compromisos? Correcto.
¿Tienen menos sensibilidad que el dedo incorrupto de Santa Teresa? Correcto.

Como la sentencia me parece desproporcionada e injusta, y como la esperanza es lo último que se pierde, espero y confío que los recursos a TAD, TAS o Justicia Ordinaria prosperen porque como club, como afición y como ciudad no nos merecemos este duro y exagerado castigo.

Ahora más que nunca, ¡MUCHO ELCHE!
P.D: Ánimo, Josema.