Un ‘pozo’ de difícil escapatoria

“Todavía me cuesta asimilar que el Elche está en Segunda B”, dijo Nino este lunes en una entrevista en ‘A todo gol’. Pero es la triste realidad. El club ilicitano, que ha competido en el fútbol profesional las 18 últimas temporadas, ha caído a un ‘pozo’ futbolístico del que es muy difícil escapar. Hay multitud de equipos considerados históricos y habituados a jugar en mejores escenarios que evidencian la dificultad de ascender a Segunda, un premio al que aspiran 80 equipos cada temporada y que sólo cuatro consiguen. Porque volver cuesta mucho, y el Elche no tardará en comprobarlo por sí mismo.

Únicamente Cádiz en 2009, Real Murcia en 2010, Ponferradina en 2012 y Racing de Santander en 2014 regresaron a la categoría de plata una temporada después de abandonarla desde que se instauró el actual sistema de playoff de ascenso en la temporada 2008/2009. A excepción de los bercianos, los otros tres equipos acabaron la Liga regular como líderes de grupo, amarillos y granas del III y verdiblancos del I, y superaron su eliminatoria de campeones de grupo. Suben cuatro, y dos de ellos son campeones de grupo, quienes, además, gozan de la ventaja de una segunda oportunidad si fracasan en el primer intento. El Elche ya ascendió a Segunda justo una temporada después de bajar en la temporada 1997/1998, pero por aquel entonces el formato de la fase de ascenso era liguilla de cuatro grupos con cuatro equipos cada uno.

Tres de los cuatro equipos mencionados son ejemplos del éxito inmediato en Segunda B, pero después se convirtieron en una muestra de lo que complicado que es retornar al fútbol profesional. El Cádiz, que en la presente campaña se ha clasificado para el playoff de ascenso a Primera, jugó recientemente en la tercera categoría de bronce durante seis años, entre 2010 y 2016. Se clasificó para la fase de ascenso en cinco ocasiones, dos de ellas como campeón, y no alcanzó su meta hasta el pasado curso. Ostenta el honor de ser el único conjunto que subió a Segunda tras acabar cuarto en la Liga regular con el sistema actual.

El Real Murcia está viviendo en sus propias carnes la frustración de fallar en sus intentonas por ascender a Segunda. El club grana descendió administrativamente a Segunda B en 2014 y desde entonces siempre ha conseguido su billete para la promoción como segundo clasificado, la primera vez en su ‘destierro’ al Grupo I, pero no ha logrado su propósito. La última decepción llegó el pasado domingo al caer eliminado contra el Valencia Mestalla en la segunda ronda, que es lo más lejos que ha llegado en esta etapa en el ‘pozo’.

Y el Racing de Santander, la entidad de mayor renombre de las cuatro citadas, está a dos partidos de llorar de alegría o de tristeza. Luchará contra el Barcelona B por una plaza en Segunda en la tercera y definitiva ronda de la fase de ascenso. El cuadro cántabro bajó a Segunda B en 2015 y la temporada pasada fracasó estrepitosamente en el momento decisivo. El Reus le vapuleó en la eliminatoria de campeones (el Racing fue campeón del Grupo I) y perdió en su segunda oportunidad ante el Cádiz. La próxima semana espera cumplir el objetivo de volver a la LFP.

Sobra decir que ni el nombre ni el presupuesto garantizan la gloria en Segunda B, pero cabe destacar esto último por lo ocurrido esta temporada. Gracias a la ayuda de la LFP, que supera el millón de euros, los equipos recién descendidos están un peldaño por encima en cuanto a poder económico respecto al resto, pero tres de ellos ni siquiera lograron clasificarse para el playoff: Ponferradina, 5ª en el Grupo I, Bilbao Athletic, 8º en el Grupo II, y Llagostera, 14º en el Grupo III. El Albacete fue el único que lo hizo, como 1º del Grupo II, y tras perder contra el Lorca en la eliminatoria de campeones, superó al Atlético Baleares en la segunda y se medirá al Valencia Mestalla en la tercera y definitiva.

Dos equipos que viven un momento dulce pasaron hace relativamente poco por la categoría de bronce, y su estancia se alargó más de lo deseado. El Alavés, ahora en Primera y finalista de la Copa del Rey, pasó cuatro años en Segunda B entre 2009 y 2013, y en dos de ellos se quedó fuera de las posiciones de promoción. Y el Tenerife, que disputará el playoff de ascenso a Primera, estuvo en la tercera categoría del fútbol nacional en las temporadas 2011/2012 y 2012/2013. Vitorianos y chicharreros regresaron a Segunda venciendo en su eliminatoria de campeones de grupo.

El Nàstic, un habitual de Segunda en los últimos años, compitió entre las campañas 2012/2013 y 2014/2015 en el Grupo III de la división de bronce, precisamente en el mismo en el que estará el Elche el próximo campeonato. Subió ganando en su eliminatoria de campeones de grupo contra el Huesca, que también ascendió, aunque en el segundo intento. Los oscenses regresaron a Segunda dos temporadas después de su descenso.

El cuadro ilicitano se encontrará en el citado grupo con el Hércules, que afrontará su cuarto curso seguido en Segunda B, división en la que milita desde 2014. En este último campeonato ni siquiera se clasificó para el playoff, como sí hizo en los tres anteriores. La pasada campaña, llegó a la última ronda, donde perdió contra el Cádiz.

Otro equipo del sudeste español, el Cartagena, vivirá su sexta temporada consecutiva en Segunda B. Entre las campañas 2012/2013 y 2016/2017, ha disputado tres promociones, ninguna como campeón, y todas acabaron con decepción. La última es bien reciente, pues el pasado fin de semana cayó eliminado en la segunda ronda contra el Barcelona B.

Y con tantos nombres históricos, no podía faltar la mención al Recreativo de Huelva, que está atravesando graves apuros económicos, siendo éste uno de los motivos principales por los que ha luchado por eludir el descenso en sus dos últimas campañas en Segunda B, categoría a la que cayó en 2015. Este caso es perfectamente equiparable al del Sabadell, que bajó a la tercera categoría en la misma campaña que los andaluces.

Y también hay que hablar de los filiales de los dos equipos más poderosos del fútbol español, Barcelona B y Real Madrid Castilla. Ambos han sido campeones de grupo desde que cayeron a Segunda B en 2015 y 2014 respectivamente. Los culés volverán a Segunda si superan al Racing en la última ronda del playoff y los merengues fracasaron en su intento la temporada pasada contra UCAM Murcia primero y Lleida Esportiu después.