Una dosis de optimismo

La contundente victoria del Elche contra el Nàstic (1-3) ha supuesto una dosis de esperanza para el franjiverdismo, que tras el tropiezo en la jornada anterior ante el Alcorcón (0-0) se estaba resignando a ver a su equipo con muy pocas opciones de luchar por el playoff y fijando su objetivo en lograr la permanencia lo más pronto posible. Sin embargo, el triunfo en Tarragona y la derrota del Getafe en su visita al UCAM Murcia (2-0) han permitido al cuadro ilicitano acercarse a cinco puntos de la promoción, un recorte de distancias que ha aumentado la esperanza en el entorno.

El Elche de Toril da motivos para la ilusión y para la desilusión. Ilusión porque ha demostrado sobradamente que es capaz de plantarle cara a cualquier rival de la categoría, véase las primeras partes ante Levante, líder supremo de Segunda, y Nàstic, una escuadra que sólo había perdido un partido en las diez últimas jornadas, precisamente frente al Levante, como exponentes más recientes. Y desilusión porque nunca ha dado un paso al frente cuando podía meterse de lleno en la pelea por las seis primeras plazas. La gran prueba de ello es que, con poco más de dos tercios de Liga disputados, todavía no sabe lo que es enlazar dos victorias consecutivas. Contra el Real Zaragoza (domingo, 20:30 horas) tendrá su décima oportunidad para conseguirlo.

El equipo ilicitano, que acaba una jornada en la mitad superior de la clasificación por primera vez en 2017 (11º con 39 puntos), también ha aumentado en un punto su ventaja respecto al descenso, que ahora está a siete puntos. Por lo tanto, vuelve a estar más próximo en cuanto a puntuación a la promoción que a la zona roja de la tabla, una situación habitual en la mayor parte del curso, pero que no se dio en las dos últimas semanas y que hizo saltar las alarmas.

Tanto Toril como la plantilla mantienen continuidad en su discurso de centrarse exclusivamente en sumar cuanto antes los 50 puntos que aseguren la salvación para ampliar sus aspiraciones, pero es evidente que el Elche dispone de potencial, a pesar de los numerosos contratiempos en forma de lesiones, para ser ambicioso y soñar con “cosas bonitas”, citando palabras de Nino. De no ser por los denominados ‘errores puntuales’, tan repetidos durante la competición, a buen seguro que los franjiverdes estarían más arriba.

Peligroso a domicilio

El conjunto ilicitano está demostrando que es un rival peligroso a domicilio, donde es el quinto mejor equipo de Segunda División, con 18 puntos sumados de 48 posibles (5 victorias, 3 empates y 8 derrotas). Salió victorioso en sus visitas a Huesca (0-3), Zaragoza (1-3), Reus (0-1), Lugo (1-2) y Nàstic (1-3).

Con su triunfo el pasado viernes en el Nou Estadi, igualó el número de partidos ganados como foráneo que logró la temporada pasada con Rubén Baraja en el banquillo, que fueron contra Huesca (1-3), Almería (2-3), Girona (0-1), Bilbao Athletic (0-1) y Mirandés (1-2).

Los compromisos que le restan al Elche fuera de casa hasta el final de la competición son ante Córdoba, Real Valladolid, Real Mallorca, Getafe y Cádiz.

Si a domicilio tiene unos números destacables, donde tiene que mejorar sus prestaciones es en su estadio, pues es el séptimo peor local de la categoría. De hecho, ha obtenido el mismo número de triunfos como local que como foráneo esta campaña.

La última vez que ganó en el Martínez Valero fue el 27 de enero frente al Girona (1-0). Desde entonces, ha encadenado tres empates seguidos, contra UCAM Murcia (1-1), Huesca (1-1) y Alcorcón (0-0).

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