El reto de estar a la altura de Primera

Iván Obrador | 11/06/2013 00:10 @Ivanobrador

El retorno del Elche a Primera División se ha hecho esperar 25 largos años. Ha habido generaciones que no han llegado a tiempo para vivir este ascenso; otras, que lo disfrutan nuevamente en sus vidas; y algunas más que no han vivido nunca el sueño de estar en la élite, o les pilló con apenas uso de razón. Sea como fuere, el sueño ya es una realidad, y el 90 aniversario del Elche Club de Fútbol se recordará entre los aficionados como uno de los más exitosos de su historia. El aniversario de los tres ascensos: Primer Equipo, filial, y el equipo de Fútbol Sala. Estar en la máxima categoría del fútbol español supone multiplicar por mil la repercusión mediática y futbolística que puede tener todo lo que rodea al Club: la ciudad, la afición, la plantilla y los dirigentes.

Una vez finalizada la Liga, con un equipo campeón y de incontestable superioridad de principio a fin, reina un ambiente de alegría, ilusión e incluso impaciencia por que comience a rodar el balón de la próxima temporada entre la inmensa mayoría de aficionados franjiverdes. Muchos esperan el baile de altas y bajas, los fichajes sonados, las bajas esperadas o lamentadas, las renovaciones ilusionantes… La gente quiere hablar de fútbol, de lo que realmente importa en este deporte, que a veces, lamentablemente, no lo parece tanto.

La temporada 2012/2013 que ya acabó ha tenido sus claroscuros en el Elche CF. Se ha hablado mucho de lo deportivo, pero también de lo institucional,, restando en muchas ocasiones protagonismo al equipo (cuerpo técnico y jugadores). Pero el runrún en los despachos ha sido ensordecedor en muchas ocasiones. Y en una temporada de tantos éxitos deportivos, el único protagonista debió ser este ‘Elche de los récords’ del que hemos tenido la suerte de disfrutar, y no las disputas o salidas de tono dentro del Consejo. Mucho deberían cambiar las cosas en Primera División para que solo se hable de fútbol, o para que el Club demuestre que está a la altura de ‘La Liga de las Estrellas’. De momento la ciudad está cumpliendo con su apoyo al Elche. Nada más hay que pasearse por ella y verla engalanada de banderas, pancartas y sueños plasmados en colores franjiverdes. La afición ha sido el aliento del equipo toda la temporada, con especial hincapié en los partidos decisivos y en los numerosos desplazamientos lejos del Martínez Valero, cuyo colofón fueron los festejos por el ascenso de categoría. Los jugadores y técnicos han logrado lo que se les encomendó a principio de temporada: el retorno a Primera. Pero ¿y los dirigentes del Club?, ¿están cumpliendo del todo con su misión?

Se dice que todo aficionado lleva un entrenador en su interior. Yo voy un poco más allá: muchos también llevan un presidente, y es que al final todos sabemos de todo, y creemos que a nuestra manera, las cosas irían mejor. Pues bien, solo unos pocos, en tiempos difíciles, deciden dar el paso y ponerse al frente de un club como el Elche C.F.. Ello supone invertir mucho tiempo y dinero; supone estar expuesto a todo tipo de críticas, y es que a los futboleros gusta eso de criticar más que alabar, pero eso, ya se sabe, va en el cargo. Pocos dudan de las dificultades que conlleva dirigir este Club; no todos se atreven a ponerse en primera linea, pero ello no da derecho a poder hacer y deshacer a su antojo, de decir y no decir lo que le plazca, y es que esas personas, los dirigentes, son también representación de decenas de miles de aficionados, y lo que hagan o digan afecta a todos ellos.

Hemos vivido espectáculos bochornosos de acusaciones, insultos y malas formas por culpa de la guerra de poder ‘Sepulcre-Anguix’. Hemos visto movimientos en el Consejo en los que han primado más los intereses personales de algunos, antes que el interés colectivo del Club. En ocasiones, incluso, esto ha parecido una película de indios y vaqueros, más que un club de fútbol, y eso, ni la ciudad ni la afición ni el equipo lo merecen. Los dirigentes deben ser consecuentes con los errores cometidos porque uno ha de saber, en todo momento, el puesto que ocupa y la repercusión que tienen sus hechos y sus palabras, puesto que al final la sensación que queda en la gente, tanto de Elche como de fuera, es que se tiene un equipo de fútbol de Primera, pero dirigentes de equipo de barrio, y ello, esté quien esté al mando de la ‘nave ilicitana’, no se puede consentir.

Sin ir más lejos, la última empantanada la ha protagonizado el consejero Antonio García Hita, ‘Toño’, quien por lamentar el fichaje de Xumetra por el Levante, cayó en la descalificación hacia dicho Club llamándolo “Club de medio pelo”, errores que alguien en su cargo ni siquiera tendría que haber cometido. Posteriormente y de manera oficial rectificó y lamentó sus desafortunadas palabras, pero de lo que se trata es de no tener que llegar a situaciones tales. Anteriormente el presidente del Club, celebró cual forofo, el ‘virtual’ ascenso a Primera cuando matemáticamente aún no lo era, dándose un ‘baño de masas’, literalmente, en la fuente de La Glorieta. También podríamos hablar de los sonados enfrentamientos que han tenido lugar con el que hasta hace pocas semanas ha sido vicepresidente primero de la entidad, Juan Anguix. Ambos, presidente y vicepresidente, dando un espectáculo poco decoroso, por no decir lamentable, se soltaron perlas como el “lo voy a matar”, o interrupciones públicas al grito de “mentiroso”, o acusaciones de fraude con Hacienda, la gestión del caso ‘Puerta 0’, o el “que se vaya a su casa”, o el “yo he puesto más dinero que tú”, destituciones, o presuntas “difamaciones e injurias”, etcétera, todo ello muy al estilo de la película protagonizada por Al Pacino en su papel de Tony Montana, ‘El precio del poder’. Y es que como reza el título de este film, el poder tiene un precio, y resulta evidente que la Primera División es muy golosa para los ambiciosos del mismo.

Por citar algunos ejemplos de otras directivas, en la del Real Madrid solo se escucha a Florentino Pérez, el presidente; en la del Barça, al presidente Rosell, portavoz, Freixa, y en pocas ocasiones, al directivo Bartomeu; en el Atlético, al presidente Cerezo, y así en la inmensa mayoría de Clubes. Pero el Elche es diferente… Aquí habla “to’ dios”, y claro, las meteduras de pata están a la orden del día. El presidente debería hacer un examen de contrición y aceptar que la Primera División “es otro rollo”, y que este tipo de cosas hay que tenerlas bien atadas y controladas, sabiendo cada uno cuál es su papel, su trabajo, y lo que deben hacer y decir, así como también lo que deben no hacer y no decir. Y es que ya se sabe: “La mujer del César no sólo debe ser honrada; además debe parecerlo”.