El bucle que no cesa

OPINIÓN. El Elche CF no tiene entrenador. Tampoco espacio en la mayoría de simuladores y videojuegos de fútbol de la nueva temporada, al no pertenecer al llamado fútbol profesional. Son tan inoportunos los comandantes franjiverdes que ni refundar el club desde la ficción lúdica le dejan a uno.

Sin embargo, el Elche CF no falta a sus ya clásicos compromisos con la justicia. Ni a la hora de decepcionar a sus abonados, como poco, una vez al mes. Porque el Elche no está obligado a ganar siempre, ni en Segunda B. Eso no se sostiene. Pero tampoco se puede ir ofreciendo tan a menudo un nivel por debajo de lo deseado en un estadio que se presume una baza competitiva.

Ahora los hay que se acuerdan de David Vidal, que con astucia nos echó un piropo fácil hace días. En esas estamos. Juande Ramos, David Vidal, Pepe Bordalás, Fran Escribá, Saúl Ñíguez, las simpatías de De Gea y no sé qué más. El bucle simbólico que no cesa, mientras nuestra guerra sigue afuera: en los juzgados, en el palco, en los campos de césped artificial y los jugadores con nombre de tornero fresador. Mal que nos pese.

En la vida se aprende a golpes, con el Elche CF como excepción, que no sabemos a base de qué aprende. El club se encamina hacia el gran golpe final que todos lamentaremos y todo nació en unos despachos que hoy siguen ocupados por gente que no despierta aprecio en la ciudad. A lo que sí está obligado el Elche CF, y más pronto que tarde, es a purgarse.

@OscarAto_

Alberto Toril es el demonio

OPINIÓN | @noegomis

El ‘torilismo ha muerto’. En el Elche hay más jugadores que entrenador dicen los predicadores, se avecina el apocalipsis. Toril es el demonio, el mal de todos los males deportivos que ahora mismo tiene el Elche. Todos esos comentarios y muchos más, están en el boca a boca del eterno sufridor franjiverde. Sí, lo entiendo. No es, precisamente, para estar satisfechos ni contentos con lo que viene haciendo el equipo en la Liga.

Es verdad que el Elche se puede meter en un lío de los gordos, pero no es menos cierto que hay margen de maniobra. Y no es cuestión ni de ser resultadista ni optimista, pese a que ves la clasificación y seguramente, a más de uno le entran los sudores de la muerte.

Yo soy el primero que entiende que el entrenador del Elche, no ha sabido hasta el momento sacar el máximo provecho al potencial que se presume al equipo, que algunos de sus mensajes, cargados de justificaciones vagas y desconocimiento del sentimiento franjiverde, le han pasado factura. Pero es mi entrenador, el entrenador del Elche, y con el que hay que confiar a muerte, hasta al final de la Liga o a saber hasta cuándo. Es muy fácil cargar todas las letras hacia un mismo responsable. Cierto es que es el director de la orquesta, pero no me olvido de los artistas del balón. Muchos tienen que demostrar que en tiempos de crisis, son los primeros interesados y favorecidos en salvar la situación.

¿Alguien en su juicio sano se cree que el entrenador del Elche no estará atravesando su particular Vía Crucis por la situación? Que Toril es el primer dolido y responsable de la situación, no me cabe la menor de las dudas. Y espero, que por fin el técnico pueda dar ese paso al frente que no ha sabido dar en una Liga tan irregular, como las muchas imágenes que ha ofrecido el equipo. En tiempos de crisis, es cuando se demuestra la raza. Y eso es lo que espero de él, de su cuerpo técnico. Y máxima responsabilidad, compromiso y fútbol por parte de sus jugadores para estabilizar al entorno.

Solo toca pensar en el Sevilla Atlético, solamente. De nada sirve seguir engordando las críticas en redes sociales o prolongando por una semana más la eterna división de pensamiento de la afición.

Aquí lo que importa ahora mismo es el Elche. Sí, el Elche por encima de las personas, de los personalismos o de los protagonistas. Ayudar cada uno de la mejor manera para evitar que la situación se agrave y que la temporada se pueda salvar, sin la agonía o el hipotético drama de un descenso, que por cierto, yo ahora mismo ni veo ni contemplo. Pero en el fútbol todo es posible.

Así que dejémosnos de Torilismos y chorradas varias para adornar los comentarios. Lo que cuenta es apoyar al Elche. Y este domingo, a pesar de que el horario es el peor del mundo, en pleno comienzo de la Semana Santa, toca ayudar desde la grada y remar para acabar con esta mala racha.

PD: los balances, siempre al final de la Liga. No en tiempos de crisis buscando los ventajismos.

Mejora de aptitud

Nueve jornadas para finalizar la temporada, la fase más importante de la competición y nuestro Elche C.F. luchando por los puestos altos de la clasificación. Todo un hito echando la vista atrás; con el tiempo se valorará convenientemente.

Tanto la afición como el plantel deportivo tienen la máxima ilusión por realizar la mejor campaña posible y ocupar mínimo posición para disputar el play off que nos lleve de nuevo a la liga de las estrellas. Tanto las opciones matemáticas como la dinámica del equipo alimentan la esperanza.

Sin embargo, no podemos obviar que no hemos ocupado puestos de privilegio prácticamente desde el inicio de la temporada, ni siquiera en la racha de nueve partidos sin perder, que incluyó las tres victorias consecutivas. Nos ha faltado un plus, capacidad para resolver el partido decisivo que nos llevara arriba, el puñetazo en la mesa; una mejora de aptitud, que en caso que sucediera en este tramo final, estaremos entre los seis primeros:

-Aportación goleadora: el Elche vive de los goles de Sergio León. Si queremos dar un salto en la tabla, necesitamos que entren las pocas ocasiones que tienen los demás jugadores. Nos cuesta mucho materializar; basta con echar la vista atrás y atender a las clamorosas oportunidades de gol que ha desperdiciado la segunda línea de ataque. En el último partido contra Osasuna, tenemos como ejemplo la ocasión que falló Héctor o la jugada final, fiel reflejo de la poca pegada si no es el Trepa quien la protagoniza. Necesitamos más goles además de los del Pichichi.

-Balón parado: tiene relación con lo anterior. La aportación ofensiva mediante jugadas de estrategia es nula. Una jugada a balón parado puede solucionar un partido atascado. El pan de los pobres, que diría el míster Vidal. Necesitamos que la pizarra vuelva a funcionar.

-Portería a cero: siendo un equipo al que le cuesta tanto marcar y con una dependencia por los goles de un solo jugador, es fundamental ser un baluarte defensivo y encajar lo mínimo, objetivo que se está cumpliendo. Actualmente somos el quinto equipo menos goleado, después de Leganés, Girona, Alavés y Zaragoza; dos en ascenso directo y otro en play off. Sobran explicaciones. Necesitamos seguir esta línea defensiva y no encajar.

-Baraja: no me refiero al debate de si tiene que cambiar de estilo de juego, que en mi opinión no debería. Jugando así hemos llegado hasta aquí, incluso dudo de si tenemos plantilla para jugar de otra forma. Será importante que el míster falle lo menos posible, con la dificultad que conlleva en un juego con tantas variantes, tácticas y posibilidades, donde el acierto siempre debe ser elogiado. En una temporada con más luces que sombras por parte del cuerpo técnico, necesitamos la mejor lectura de los partidos, que Baraja esté lo más acertado en cuanto a sus decisiones.

-Martínez Valero: en los últimos encuentros no se ha respirado el mejor ambiente en el coliseo por diversos motivos. La rabia acumulada por el descenso administrativo, decisiones no entendidas del entrenador, la supuesta actitud de algunos jugadores, tropiezos contra equipos teóricamente con menor nivel que el nuestro… Borrón y cuenta nueva. Una vez conseguido el seguro de la permanencia, dejemos la tensión y las fricciones fuera. Tenemos que estar a muerte con el grupo. Sin presión, sin exigencia, valorando cada acción. A estas alturas de la temporada ningún aficionado puede dudar que la plantilla quiere alcanzar la clasificación más alta posible. Necesitamos un clima festivo en nuestra casa para que los jugadores estén liberados y puedan dar lo mejor de sí.

Resumiendo, aportación goleadora, la estrategia, el balón parado, un candado en nuestra portería, Baraja y el ambiente en el estadio. Claves para ocupar finalmente puestos de privilegio. ¿Seremos capaces? El tiempo lo dirá. Por ahora, vayamos al próximo partido para apoyar a nuestro Elche C.F. Quizás sea un buen principio para conseguir una mejora de aptitud por parte de todos.

La Sota de Bastos

Querido Míster, querido Rubén, querido Pipo, aunque luego lo desarrollaré más y mejor y con mayor profundidad literaria, semántica y lírica, te anticipo un pequeño resumen a modo de titular, desde el respeto y desde el cariño: “Aburres a las ovejas, macho”.

No entiendo un sistema de protección de los jugadores y de la plantilla que consiste en transmitir al aficionado pesadumbre, tristeza, conformismo y desazón. No lo entiendo, Míster.

No entiendo un sistema de motivación interna que consiste en repetir como letanías tópicos del fútbol, frases hechas y lugares comunes que no se cree nadie. No lo entiendo, Rubén.

No entiendo un sistema de aislamiento del exterior (la famosa burbuja) que consiste en alejarse del aficionado, del espectáculo, de la magia, de la presión, de la chispa y del compromiso. No lo entiendo, Pipo.

Todos entendemos que se tiene que cuidar el mensaje para con los jugadores. Todos tenemos claro que hay que mantener al grupo protegido del entorno, de las euforias, de las tristezas y de la presión excesiva. Todos entendemos que la gestión psicológica de la plantilla es muy importante.

Pero, Rubén, ¿piensas en el aficionado? Cuándo haces llamamientos para que la gente acuda al estadio a apoyar al equipo, ¿qué transmites? ¿qué vendes? ¿qué ofreces?

Tratar al aficionado como si fuera tonto hablando de permanencia y de 50 puntos no es precisamente una buena campaña publicitaria.

Tratar al aficionado como si fuera imbécil diciendo por activa y por pasiva que el objetivo del club a principio de temporada era la permanencia cuando el equipo nada tiene que ver con el que cogiste en agosto no es precisamente un buen eslogan.

Tratar al aficionado como si fuera corto de mollera hablando de que el sueño que todos anhelamos es continuar en Segunda no es precisamente un llamamiento a la asistencia.

Si el fútbol, como diría Valdano, es un estado de ánimo, tu equipo, Rubén, es la desidia personificada. Y es que tanto dentro como fuera del terreno de juego tú y tus jugadores sois más tristes que una canción de Perales y producís más somnolencia que una etapa llana del Tour de Francia. Esto no es el Ajedrez, la Petanca o el juego de los Dardos, Pipo. Esto es un espectáculo al que va público a disfrutar con su equipo y en el que hay una componenda de pasión y sentimiento fuera de lo normal. El aficionado acude a vibrar con su equipo, a sentir, a emocionarse, no a dormirse y a conformarse con cualquier cosa. Al aficionado, tanto dentro como fuera, hay que motivarle, hay que ilusionarle y hay que incendiarle, no echarle a patadas.

Cuida tus palabras, mide tu lenguaje, cambia el mensaje, Pipo. No vendes una puta escoba y transmites menos un cactus.

Mejora el juego, ofrece algo más, métele chispa, Rubén. Tu equipo practica el fútbol-bostezo y tiene menos llegada que el Apocalipsis Maya.

Y aunque no te lo creas, Rubén,  yo estoy  muy por encima de los resultados. Quiero que mi equipo lo intente, que no se dé por vencido, que luche por todo, que muera por esa camiseta y que transmita hambre, ambición y ganas de ganar, muchas ganas de ganar. Aunque no gane.

Es la primera vez en décadas que oigo en la previa de un partido a un jugador del Elche decir que firmaría un empate. Contra el líder, contra el Barça o contra el Brasil de Pelé, antes de jugar hay que pensar solo en ganar. Siempre. Al fútbol, al parchís, al tute o al dominó se juega para ganar. Y el Elche en Segunda División no puede renunciar a nada de antemano. Nunca. Jamás.

Este sábado contra el Zaragoza todos apoyaremos al equipo a muerte, como siempre. Pero ya toca que el equipo y tú, tú y el equipo, dentro y fuera del terreno de juego, nos ofrezcáis algo más y nos hagáis estar orgullosos de vosotros.

Y no me refiero a los 3 puntos, Rubén.

Usa todas tus cartas, Baraja, no solo la Sota de Bastos.

Heraclio Fournier, el difunto Johan Cruyff y los aficionados del Elche te estaríamos eternamente agradecidos.

La investidura

La gente se sorprende de que Pedro Sánchez se haya presentado a la investidura sin los apoyos suficientes para salir victorioso. Ya ves tú. Como si fuera el único valiente que se lanza a la piscina sin agua y que se presenta a la aprobación popular aún a sabiendas de tener menos apoyo que Rajoy en una manifa y menos peso que la UGT con Franco.

Y es que lo de ayer de Pedro Sánchez puede ser una tontá pequeña, como diría aquel, comparado con lo que le espera a Rubén Baraja el próximo sábado contra la Llagostera. Eso sí que puede ser una investidura, pero de pitos y abucheos. Todo lo que no pase por ganar sin sufrir se convertirá en un plebiscito y un referéndum acerca de la manera de cargárselo, si antes de que se duchen los futbolistas o inmediatamente después.

Y me parecería injusta además de inapropiada, contraproducente y un contrasentido su posible destitución. Me explico.

Injusta porque el Via Crucis por el que ha tenido que pasar el mister ha sido minino, de entrenar a la Peña Bufanda en la pretemporada a un grupo totalmente nuevo, y teniendo que convertir en equipo a un conjunto de nombres venidos de aquí y de allá, cada uno de su padre y de su madre, a última hora y en tiempo récord.

Inapropiada y contraproducente porque la economía del club no está para permitirse lujos de echar a entrenadores antes de la finalización de su contrato.

Y un contrasentido porque no se puede sostener el mensaje de que no tenemos equipo para nada más que no sea mantener la categoría y luego pedir la cabeza del entrenador por no estar en puestos de ascenso o play-off. Si nuestra única meta es la permanencia mondada y pelada entonces a Baraja habría que ponerle un monumento, no cesarle.

¿No será que en el fondo todos sabemos que este equipo puede dar un poquito más de sí? ¿No será que en el fondo todos tenemos un optimista dentro? ¿No será que repetir una y otra vez que el objetivo es la permanencia es una patochada que no se cree nadie?

Yo soy de la opinión que el equipo puede y debe hacer algo más pero sin embargo apoyo la continuidad de Baraja.  Que el mister está cometiendo errores es obvio, algunos de ellos repetitivos e incomprensibles. Pero creo que para evaluar su trabajo se debe hacer de manera global y ser objetivo y no caer en el simplismo de convertirle en culpable en las derrotas y en marioneta en las victorias.

Esperemos y confiemos en que sepa reconducir la situación, tomar las decisiones necesarias y corregir los fallos cometidos. Queda tiempo para muchas cosas. Incluso para volver a ilusionarse.

Lo que está claro es que ponernos en modo autodestrucción, presionar el botón rojo y tirarlo todo por la borda no sirve para nada. Para nada bueno, vamos.

Y es que no se trata de que inventemos la pólvora o que vayamos en busca de El Dorado, sino simplemente de volver a hacer lo ya demostrado en algunas fases de la temporada, ser competitivos, jugar mejor al fútbol y ganar.

No te digo que me lo mejores, Pipo, iguálamelo.

La Junta de la trócola

Sí, ya se. Esa frase es de Gomaespuma. Pero es que todo lo que rodea a la gestión del club y a sus mandamases, los anteriores o los actuales, del poble, valencianos o de Saturno, es hilarante y caricaturesco. Si no fuera porque es triste y lamentable, claro.

Y es que el sentido de la responsabilidad y la vergüenza de algunos sí está hecha de gomaespuma, incluso de cartón-piedra. No como su rostro, que es de cemento armado.

En la Junta General de Accionistas celebrada el Martes en el Martínez Valero, a partir de ahora conocida como la Junta de la Trócola, quedaron nuevamente demostradas 4 verdades inexorables:

En primer lugar que, tal y como decía Juan Pascual, en adelante el cooperante, el sufrido voluntario o un hombre a un bonus pegado, es que en el Consejo no hay 2 bandos. Correcto. Hay 3. Incluso 4. Según se mire. Están los que siguen mirando por el club y sus aficionados, los que defienden más a los acreedores que a la propia entidad y los que nos salvan la vida al resto gracias a su cara bonita, su grácil figura y su labia de vendedores de crecepelo. Y se podría hacer algún subgrupo o subcategoría más.

Pero nos quieren seguir convenciendo que no es así y que destilan amor a raudales. Nada tienen de especial dos consejeros que se dan la mano. El matiz viene después, cuando lo hacen por debajo del mantel. Claro.

En segundo lugar quedó constancia, por si había alguna duda, que el respeto hacia los aficionados, hacia el pequeño accionista y hacia los medios de comunicación brilla por su ausencia. Les pasa a muchos, y los nuestros no iban a ser una excepción, que es subirse a la poltrona e inmediatamente después se vienen arriba, se les van los pies detrás de la música, les entra, como diría Woody Allen, unas ganas tremendas de invadir Polonia y demuestran estar por encima del bien y del mal. Y se olvidan a quién y a qué se deben.

En tercer lugar se volvió a demostrar que el trato hacia los medios de comunicación es inversamente proporcional a su línea crítica. Vamos, en román paladino, que como les metas caña se dirigen hacia ti con sorna y mala leche y te nombran solo por la primera letra de tu nombre, como a los amigos “I” y “C”. Por tanto, debemos deducir que el resto se dedican al masaje periodístico o en el mejor de los casos a mirar para otro lado.

Y, en cuarto lugar, no podía faltar la curiosa y sui generis interpretación de la democracia accionarial. Solo se tienen en cuenta las acciones, no las personas físicas.

Desde el punto de vista legal, nada que objetar. Así funcionan las sociedades. Punto. Eso sí, desde el punto de vista ético es una sinvergonzonería intolerable sin parangón. Si miles de aficionados, entre otras cosas, piden tu dimisión no deberías esconderte detrás de mayorías accionariales. Bastaría con tener un mínimo de vergüenza y de sentido de la responsabilidad para salir para Villadiego con el rabo entre las piernas.

Y eso lo saben hasta los famosos Aitor Tilla y Armando Adistancia de Gomaespuma.

Y no me formen corrillo.

 

Una carrera de cojos

El empate es bueno”, repetían una y otra vez jugadores y cuerpo técnico y se oía en los diferentes debates, tertulias y sanedrines tras el partido contra el Numancia.  Puede ser, no te digo yo que no. Pero es que había mucha ilusión depositada en conseguir la cuarta victoria consecutiva en casa y encaramarnos, de este modo, a la 3ª posición. Qué pena.

Pero sí, hay que reconocer, como rezan los mantras oficiales de la categoría, que lo importante es no perder, mantener la portería a cero y seguir sumando, aunque sea de uno en uno. Ponerse en modo hormiguita, en Segunda, suele dar resultado. Es cierto,

Y si a eso le añadimos que estamos en una temporada en la que no se ve ningún equipo fuera de serie y ninguno que destaque sobremanera, pues miel sobre ojuelas. Las circunstancias han hecho que los que partían a priori como gallitos (Valladolid, Almería o Zaragoza), cada uno por sus circunstancias, no estén en los puestos de privilegio.  Esto ha supuesto que sean otros, equipos de un segundo nivel, los que estén partiendo la pana. Y eso explica la igualdad y competencia existente.

Y es que este año está todo más abierto que nunca en la parte noble. Como se suele decir popularmente, el ascenso está muy “barato”. La lucha entre los primeros es una carrera de cojos, en la que todos pinchan y alternan sus posiciones constantemente. El dato es que ha habido ya 5 líderes diferentes: Numancia (3), Alcorcón (1), Osasuna (6), Córdoba (5) y Alavés (7) y que todos en su momento parecían que iban a subir de calle pero acabaron sucumbiendo y dejando paso a otro equipo en el liderato. El único que transmite algo más de solidez y de regularidad es el Alavés de Bordalás. Pero, claro, es un equipo de Bordalás. Ya tú sabes, mi amol.

Y ahí estamos nosotros, en la pomada, ¿quién nos lo iba a decir?, cumpliendo esa premisa de llegar bien colocados al último tercio de liga y luego ahí intentar dar el todo por el todo. El destino nos ha puesto delante una gran oportunidad. Aprovechémosla.

Porque muchos esperamos, aunque corramos el riesgo de que se quede únicamente en un wishful thinking,  que por fin este equipo destape el tarro de las esencias y saque el fútbol que algunos jugadores llevan dentro. Da la sensación de que alguno se lo guarda para el momento oportuno, como si todas estas jornadas fueran los minutos de la basura y el preludio de lo verdaderamente importante. No me importaría. Firmaba ya ese guión.

Además, apoyando esa teoría, las nuevas incorporaciones deben dar todo lo que se les supone en las próximas jornadas. Deben asaltar a base de buenas actuaciones saliendo desde el banquillo a la titularidad. Pero no por el mero hecho de ser refuerzos, sino por merecérselo.

Y es que algunos se rasgan las vestiduras porque Cristaldo o Eldin no jueguen ya de titulares en detrimento de los Pelayo o Álvaro. Tiempo al tiempo. Acaban de llegar. Si la lógica es lógica y el mundo es mundo lo acabarán consiguiendo en breve. Se entiende perfectamente que Baraja quiera vender cara la titularidad. Gestionar el vestuario es tanto o más importante como poner a los mejores peloteros en el césped. Hay que ser justos y no jugar al PC Fútbol desde el sofá. Estos jugadores, los que vienen jugando, nos gusten más o menos, eran los bueyes con los que había que arar en su momento y han acabado ofreciendo un buen rendimiento, siendo partícipes de la mejor racha de resultados. Respeto.

Partimos de la humildad y no nos ha ido nada mal. No la perdamos. O en todo caso, limitémonos a salpimentarla y aderezarla de cierta chulería y calidad puntual, para acabar siendo considerados, aplicando el famoso oxímoron de Dickens, “el equipo fanfarrón de la humildad”.

Mitos, leyendas y milongas

Tras mucho sufrir y a pesar del acoso del equipo filial, en un partido igualado, el Elche acabó llevándose los 3 puntos fruto de una individualidad.

Podría ser perfectamente el resumen del Bilbao Ath.-Elche del domingo pasado. Pero no. Es un extracto de una de las muchas crónicas del Castilla-Elche del 21 de Diciembre de 2012, que se ganó gracias a un gran gol de falta de Edu Albacar en el 94.

Y es que, a pesar de los mitos y del efecto inexorable del paso del tiempo, que todo lo adorna y lo exagera, aquel Elche de Fran Escribá sudaba tinta china todos los partidos. Era un gran equipo, serio, trabajado, sólido, solidario, veterano, con cierta calidad y con el balón parado como su principal arma ofensiva. Que no es poca cosa, ojo. Equipazo.

Pero, con el objetivo de quitarle merito al equipo de Baraja y de practicar la ya conocida autoflagelación ilicitana, se pretende hacer una comparativa injusta y recordar a aquel equipo como lo que no era.

Y es que para algunos aquel equipo era poco más o menos que el Milan de Gullit y Van Basten y la quintaesencia del fútbol arte. Y eran más altos. Y más guapos. Y más majos. Nada más lejos de la realidad.

Más allá de leyendas, el equipo de Fran Escribá tenía demasiadas virtudes, muchísimas, como para colgarle las que no tenía. No era un equipo virtuoso, no destacaba por su gran posesión y tenía menos gol que la hija mayor de Bertín Osborne.

Pero se ganaba casi siempre. Porque era un equipo ganador, con poso, con saber estar.

El Elche de Rubén Baraja, como aquel, se fundamenta en la unión, en el grupo, en el trabajo, en el esfuerzo y en la humildad. Y en el código binario, ya se sabe, portería a cero, ganar por un gol y prou. Y trabaja mucho. Y es muy competitivo. Sin alharacas, sin gestos para la galería. Sin milongas.

El que quiera diversión que se vaya al Circo Price. O a San Mamés a ver al Bilbao Athletic, que la tocan de fábula. No veas qué controles hacen, chato. Eso sí, colistas.

Y ya puestos a hacer el sacrilegio de comparar al Elche actual con el mítico equipo de Fran Escribá, veamos sus diferencias, que son muchas. Las enumero:

  1. El entrenador: Aunque ambos entrenadores debutaron en el Elche, Escribá venía con la mili hecha, tras muchos años como segundo en grandes equipos. Baraja está empezando. Ha pegado el salto desde un juvenil. Se tiene que notar.
  2. La experiencia: Aquel equipo tenía jugadores con muchas tablas: Rivera, Pelegrín, Generelo, Mantecón, Albacar,… Actualmente salvo Armando y Lolo el resto son jóvenes, inexpertos e inocentes.
  3. Pretemporada: Aquel equipo era un bloque desde pretemporada, mientras que el actual se hizo a última hora y empezó a rodar con la temporada ya comenzada.
  4. Dinámicas: El Elche de Fran Escribá siempre nadó a favor de corriente, ganando los primeros 7 partidos, siendo líder desde el primer día. El Elche de Baraja siempre ha estado remando contra corriente, como el salmón.
  5. Calidad individual: Ahí creo que gana el equipo actual al cuadro del ascenso. Tenemos más jugadores de clase y más combinativos que antaño, donde salvo Fidel, Carles Gil y Rivera, el resto tenían otras cualidades a destacar.
  6. Las dudas: Las dudas el año del ascenso aparecieron, junto con la jindama y el seniseo propio de estos lares al principo de la segunda vuelta. En esta temporada estamos conviviendo con las dudas desde la Jornada 1.

Pero las comparaciones son odiosas, ni son los mismos hombres ni es la misma situación. Y este equipo y estos jugadores merecen el respeto y la confianza de todos.

Así que, disfrutemos, valoremos y apoyemos a este grupo. Y critiquemos lo que haya que criticar, por supuesto, pero en tiempo y forma, que el domingo algunos parecían hasta enfadados. Y he visto funerales más alegres que algunas tertulias del lunes.

P.D: Se me olvidaba otra diferencia. El Elche de Escribá subió como primero y el de Baraja lo hará como segundo.

Las dichosas etiquetas

Cuando Rubén “el Pipo” Baraja asumió el reto de entrenar al Elche CF entiendo que era plenamente consciente de que iba a tener que luchar contra muchos obstáculos y contratiempos. Lo que ya no tengo tan claro es que se imaginara la que le venía encima y lo variopinto, surrealista y absurdo de algunos de esos problemas.

Eligió un buen club para debutar, de eso no hay duda. Pero no lo eligió precisamente en su momento álgido. De hecho, lo eligió probablemente en su peor momento. El descenso administrativo, el primero de un club de Primera División, fue un palo durísimo para todos. Entre otros efectos colaterales, esto supuso que nos desplumaran y que nos quedáramos prácticamente sin jugadores.

Pero de este problema y de otros, de todos con los que se ha ido encontrando Baraja, desde principio de temporada hasta ahora, ha ido saliendo, directa o indirectamente, de una manera o de otra, con más o menos dificultades. Bueno, de casi todos.

Hay uno del que le costará sangre, sudor y lágrimas desprenderse: Las dichosas etiquetas y la madre que las parió. Sí, las etiquetas, la marca de agua que trae uno de fábrica, vamos, el encasillamiento del que no sales ni a la de tres. Y es que ser el entrenador que fichó Juan Anguix, estar representado por Manuel García Quilón y ser el que jubiló y le dio la puntilla a Edu Albacar no es poca cosa, no es algo baladí y no es moco de pavo. Para algunos es poco más o menos que el anticristo y no se lo perdonarán jamás. Si llega a tener pasado herculano, haber nacido en Alicante, ser miembro de la Hoguera de Carolinas Altas y ser fan del Sporting Plaza de Argel, todo al unísono, tendría menos problemas. No tengáis ningún tipo de dudas.

Y es que estamos en una ciudad cainita, que mantiene las trincheras, que en algunas cosas no olvida ni perdona y que si no tenemos problemas, nos los inventamos.

El gran mito franjiverde de los últimos tiempos, Fran Escribá, con un ascenso y dos permanencias a sus espaldas, a duras penas logró quitarse las etiquetas y siempre tuvo enemigos. Lo dicho, si somos más tontos no nacemos. Somos los campeones del mundo en pegarnos tiros al pie, en hacernos trampas al solitario y en hacernos la zancadilla a nosotros mismos.

Baraja está demostrando muchas cosas, algunas no muy buenas, como bisoñez, falta de experiencia o inocencia a ratos (todas curables), pero sobre todo profesionalidad, seriedad y capacidad de trabajo.

Pero parece que para una parte de la afición y de los círculos de opinión es más importante buscar cosas que echarle en cara que dar valor a lo bueno que se está consiguiendo. Todo es culpa del míster: la muerte de Manolete, que no llueva un carajo e incluso la dificultad para formar gobernar en este país. Es acojonante.

Es que no pone a Vergos”, dice algún iluminado. Ni que estuviera condenando al ostracismo al mismísimo Pelé, no te digo.

Seamos justos. Baraja ha conseguido en tiempo record algo de lo que presumía jornada tras jornada su predecesor: ser competitivos en casi todos los partidos. Salvo tropiezos puntuales, en todos los  partidos se dio la cara y se luchó por la victoria hasta el final. Y ha conseguido formar un bloque, la base del equipo, que está funcionando muy bien y que nos hace albergar muchas esperanzas a corto/medio plazo.

Y es que, el perfil de jugadores que conforman la plantilla (jóvenes, ambiciosos y con hambre) nos anima a pensar que la trayectoria tiene que ser ascendente.

Este equipo tiene que tener la ambición por bandera y mirar para arriba sí o sí. El objetivo de meterse al menos en Play-Off me parece del todo obligatorio.

Observando la tremenda igualdad de la categoría (como siempre) y lo larga que se hace la temporada, creo que no podemos ni debemos renunciar a nada.

Que sí, que partido a partido, que no hay enemigo pequeño, que no hay que levantar los pies del suelo y todo lo que queráis: bla,bla, bla y mimimimí. Zarandajas.

Tenemos que subir. Esa es la meta. No hay otra.

Y subiremos. A pesar de Baraja, según sus haters. Gracias a Baraja, en mi opinión.

Pero subiremos. Vaya que si subiremos.

¿Una temporada de transición?

Esta semana ha vuelto a aparecer con fuerza en tertulias y RRSS, como un géiser, esa cantinela de principio de liga que dice que para nuestro equipo, por todo lo acontecido en verano, esta temporada es, inevitablemente, una temporada de transición.

¿Una temporada de transición? Me niego. No asumo la rendición y el conformismo por prescripción médica. Mientras hay vida hay esperanza, carajo.

Siendo cierto, obvio e impepinable que venimos de una serie de catastróficas desdichas, de un cúmulo de circunstancias alucinantes y surrealistas, de una gestión de unos y otros más propia del enemigo y de la connivencia y complicidad de estamentos y periodistas, no creo que se deba aceptar y asumir estoicamente el fracaso y la derrota de inicio en ningún caso y situación. Y menos en el Elche. Y menos en Segunda División.

Y más aún si la plantilla conformada, a pesar de todo, no es tan mala como cabía imaginar cuando estábamos en la más profunda y oscura melancolía de finales de Agosto. Por aquel entonces íbamos a encarar la temporada con el filial y los repescados, los Cifu, León o Pelayo, en aquel momento nada ilusionantes incorporaciones.

Pero si en algo estoy de acuerdo, sin que sirva de precedente, con directivos e informadores, es que la plantilla que tenemos no es nada mala. Es corta pero con gotas de calidad. Un equipo con una columna vertebral formada por Javi Jiménez, Lolo, Espinosa y Sergio León debe aspirar, como poco, a terminar en puestos de Play-Off.

Pero no, aficionados y comunicadores, salvo contadas excepciones, están encantados de repetir una y otra vez hasta la extenuación ese mantra por todos asumido: “es una temporada de transición”, “es una temporada de transición”,…

Eso sí, para criticar al entrenador entonces la plantilla sí es bastante buena. Pero luego, incluso en la misma conversación, y sin llegar a ruborizarse, dicen una vez más que este año debe ser un año de transición. Mi no entender su idioma. ¿En qué quedamos? ¿Tenemos plantilla o no? ¿Solo para criticar al Pipo pero no para aspirar a más?

Esto de ponerse en el peor escenario posible, worst case scenario como dicen los yankees, es más viejo que los chorricos del parque. Esa herramienta psicológica de defensa consistente en no marcarse grandes expectativas me la paso yo por el arco de triunfo. De los productores de “Me ha salido mal el examen” ahora se estrena “Es una temporada de transición”. No nos hagamos trampas al solitario. No juguemos al escondite con nuestro cerebro. Cojamos el toro por los cuernos.

¿Por qué no podemos aspirar a casi todo? Estamos en 2ª división, no en 1ª. Aquí la igualdad es máxima, el más tonto hace relojes y hasta el rabo todo es toro. Y desde que se implantó el sistema de Play-Off con más razón todavía. Ahora no hace falta hacer un temporadón y ser un equipo sobresaliente. Puedes ser un equipo irregular, venir de abajo a arriba y meter la cabeza en el último momento. Y luego, ya se sabe que en un sistema de eliminatorias de nada sirve lo hecho anteriormente. Ahí, los equipos con calidad, como es nuestro caso, son capaces de todo. Hay equipos, en cambio, como el Alavés de Bordalás, especialistas en regularidad que o ascienden de manera directa o si finalmente terminan en Play-Off lo tendrán chungo de narices.

Además, con esto de repetir una y otra vez el dichoso mantra de las narices, se pueden provocar efectos secundarios y daños colaterales en la plantilla. Les estamos dando una excusa oficial a la que agarrarse en caso de realizar una temporada “regulera”. Me estoy imaginando a los jugadores: “Venimos de un verano muy complicado” dirían unos. “Este año se sabía que no podíamos aspirar a nada” dirían otros. Por favor. Muchos de ellos son jugadores de primer nivel en la categoría y están más que acostumbrados a asumir responsabilidades y retos. Javi Jiménez, Armando o Lolo tienen los huevos pelaos, han hecho ya varias milis y no necesitan excusas ni vías de escape sino todo lo contrario.

Si el entorno asume el conformismo hará que la plantilla baje, inconscientemente, un puntito la exigencia. Y ese pequeño o minúsculo paso atrás, a estos niveles de profesionalidad termina siendo determinante.

Seamos ambiciosos y no preparemos el colchón para una posible caída. No pongamos la venda antes que la herida. Hay que ser optimista y hablar bien de nuestro producto. Si no, si hablamos mal del burro no lo venderemos nunca. Ni a empresarios de Hong-Kong, ni de Chinchilla de Montearagón o ni del mismísimo poble.

Aviso a navegantes: Sigo pensando que subimos como Segundos, chatos. Aunque igual me equivoco en el pronóstico y subimos ganando el Play-Off.