Una semana de ventaja

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Con los deberes hechos, tras conseguir el principal objetivo de la temporada que no era otro que la permanencia en Primera División –mi enhorabuena a los jugadores y a Fran Escribá, los artífices del éxito-, el Elche, su consejo de Administración y sobre todo los responsables de la parcela deportiva no deben tardar ni un solo segundo en empezar a reforzar la plantilla franjiverde. Sobre todo porque la entidad blanquiverde tiene una semana de ventaja con respecto a otros equipos que, como el ilicitano, también preparan las redes que lanzarán al mercado de cara a la próxima campaña.

Pero mientras estos todavía no pueden asegurar a los posibles fichajes su continuidad en la máxima categoría, el Elche les garantiza ya continuar en la élite. Y eso es fundamental a la hora de fichar.

Quien más y quien menos recordará cuando los ilicitanos trataban de confeccionar sus plantillas año tras año en Segunda División. Había jugadores a los que se quería traer que apuraban hasta el último momento esperando la llamada de un Primera, antes que descender un peldaño en su carrera. Y cuando se trata de un recién ascendido, se intenta igualmente esperar por aquello de encontrar acomodo en un club con mayores aspiraciones, antes que ir a uno que puede pagar el cambio de categoría y volver a bajar.

Ahora hay que aprovechar el momento. La empresa no es complicada porque desde octubre del pasado año todo el que ha acudido a los partidos en casa y ha ido a los de fuera o los ha seguido por televisión, sabe perfectamente lo que necesita y lo que no necesita el Elche para apuntalar sólidamente el proyecto en Primera División.

Hombres de banda izquierda y de banda derecha, centrocampistas con personalidad en el campo para liderar la conducción del balón, delanteros que desequilibren…, sin olvidar lo bueno que hay, que lo hay, en el filial. Algunos han podido dar el salto al primer equipo cumpliendo como el que más, y otros han estado llamando a la puerta. No hay que desaprovechar la cosecha de este año, que ha estado a punto de disputar el ascenso a Segunda División.

Claro está, se supone que alguien debe haber estado previamente haciendo su labor, viendo desde hace semanas a ese jugador o jugadores adecuados a los que el Elche puede llegar. Ya no hay excusas que valgan. La temporada 2014-2015 ha empezado desde el mismo momento en el que el colegiado pitó el final del encuentro ante el F.C. Barcelona. Así que menos fiestas y más trabajar.

Living la liga loca

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Pues menos mal que el Elche se trajo los tres puntos de La Rosaleda de Málaga, porque con los resultados de los rivales directos en la lucha por la permanencia, la situación se hubiese puesto muy, pero que muy complicada si no se hubiera ganado. La liga se ha vuelto loca, con partidos que se resuelven en el añadido del tiempo añadido, y ahora Elche es uno de los puntos ‘calientes’ de la próxima jornada.

La salvación está ahora mucho más cerca pero también sigue estando algo lejos. Desde que concluyeron los partidos del domingo y hasta que se juegue la próxima jornada, nos bombardearán con todas las combinaciones habidas y por haber que se deben dar para que unos y otros sean campeones o se salven. Hacer cuentas es complicado porque según los marcadores que se produzcan, el límite de puntos puede variar arriba o abajo. Quizá uno más sea suficiente, y tres te garantizan la continuidad en la élite. Incluso podría darse la circunstancia de que aun perdiendo los dos partidos que restan, te quedes en Primera División.

Lo que está claro es que ahora el calendario tampoco es tan malo para los franjiverde como se podría haber pensado hace unas semanas. Que sí, que el domingo viene el F.C. Barcelona, el de los Messi, Xavi, Iniesta y compañía, pero es muy complicado volver a conectar con la competición, recuperar la intensidad, cuando tras el empate del Getafe todos los jugadores blaugranas sacan la bandera blanca y dan la liga por perdida. Algunos ya empezaban a pensar en el Mundial de Brasil.

Además, el entorno azulgrana está más pendiente de la reunión mantenida por Zubizarreta con Luis Enrique para que entrene a los azulgrana la próxima temporada -con las posible altas y bajas saliendo ya en los medios de comunicación catalanes-, y del choque que el Celta debe disputar ante el Real Madrid. El escenario ideal para preparar el compromiso del Martínez Valero. Que por la calidad que tienen te pueden hacer un ‘roto’ es evidente, pero Valladolid, Granada y Getafe han mostrado el camino. ¿O no estaba el Barcelona entonces inmerso en la lucha por el título?

Es posible dar la sorpresa y sellar en casa la permanencia. Y si no, en la última jornada se visita a un Sevilla que vendrá de jugar previamente la final de la Europa League ante el Bemfica. O estarán con la euforia del título y las celebraciones, o con la depresión de la derrota y sin nada que jugarse ante los de Escribá. De una u otra manera, con la mente puesta en otras cosas. Para haberlo firmado antes de comenzar el campeonato. ¿O no?

En el alambre y sin red

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Juan Carlos Romero | 29/04/2014 19:30 @jcromerocent

¿Por qué el Getafe y el Almería han sido capaces de ganar a equipos que no se jugaban nada, y el Elche no? Es la pregunta del millón tras una jornada que sirvió para empeorar la situación de los franjiverde en la clasificación, cuando todos esperábamos que íba a ser al contrario. Se jugaba en casa, con el apoyo de una afición incondicional y ante un Levante que cubrió el expediente y no inquietó a los ilicitanos. Sin embargo se llevó un punto y ahora el Elche se encuentra en el alambre y sin red. Y menos mal que el Valladolid cayó en Vigo. Tiene un partido menos, ante el Real Madrid en el Nuevo José Zorrilla, con lo que en teoría la ventaja se puede mantener. Pero de cuatro, tres encuentros los juega en casa.

La parte positiva es que ganando en Málaga y en Sevilla, cuyos equipos ya no se juegan nada, -a expensas de que ante el Barcelona se pueda dar la sorpresa-, la permanencia es un hecho.

La negativa, que no has logrado ganar a un Levante a menos de medio gas. La parte positiva es que se sigue dependiendo de sí mismo. La negativa es el problema ante el gol que tiene el equipo ilicitano.

La parte positiva es que otros equipos que parecían sentenciados, como el Rayo Vallecano, han remontado y se han salvado con solvencia. La negativa es que el juego de uno y otro no se parecen en nada.

La parte positiva es que técnico y jugadores creen en la permanencia. La negativa, que todos apostaban por ganar al Levante y pasó lo que pasó. Añadiría que, pese a la posesión, pese a las ocasiones, el Elche no apabulló al rival demostrando que se jugaba mucho más.

La parte positiva son los 36 puntos sumados hasta ahora, mérito incuestionable de los de Fran Escribá pese a los palos en las ruedas puestos por el consejo de administración que preside José Sepulcre. Porque como presidente es culpable directo de que la dirección deportiva no haya realizado correctamente su trabajo. La negativa, que esa mayor solidez en casa no ha tenido continuidad en campo contrario.

Pese a que haya quien quiera ver el vaso medio lleno o medio vacío la realidad es la que es: hay que ganar en Málaga como sea. Dejémonos de historias. No vale empatar, de la misma forma que el punto ante el Levante fue un malísimo resultado. Que no os tomen el pelo. Que si se hubiera ganado, otro triunfo en Málaga daba la permanencia y ante el Barcelona hubiera sido una fiesta. Así que, menos filosofar y más ganar. Sobre todo en Málaga.

En la mano

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Juan Carlos Romero | 23-04-2014 13:00 @jcromerocent

La semana de pasión ha comenzado ahora para el Elche. Tras dos derrotas consecutivas que a priori entraban dentro de la lógica ante Valencia y Atlético de Madrid –otra cosa es la manera en la que se produjeron-, llega uno de los encuentros que deben marcar el futuro franjiverde en Primera División, y esperemos que para bien. El definitivo, trascendental, vital… (podéis poner el adjetivo que consideréis más oportuno), choque ante el Levante.

Era lo previsible antes de afrontar las dos salidas seguidas, por lo que las cuentas siguen estando claras y además cuadran. Ganando al Levante y puntuando en Málaga una semana después, la salvación es un hecho. Y no hay que darle más vueltas. Sobre todo si tenemos en cuenta que los que vienen por detrás, principalmente Getafe y Almería, desaprovecharon sus oportunidades de meter mayor presión a los franjiverde. El Elche sigue teniéndolo en la mano siempre que haga sus deberes, porque además de los tres y cinco puntos de ventaja que tiene respectivamente, cuenta con el gol average a favor en ambos casos.

Más de uno habría firmado llegar a estas alturas del campeonato dependiendo de sí mismos, para amarrar la permanencia en Primera División. Ahora se trata de no fallar en casa, con el apoyo de los tuyos, y con ese plus de confianza añadido como consecuencia del juego realizado por los de Escribá. Cierto es que en Mestalla y en el Vicente Calderón se perdió, pero el Elche hizo sufrir por momentos a Valencia y Atlético de Madrid. Con un poco más de puntería la historia podía haber sido diferente pero eso, por desgracia esta temporada, es eso, otra historia.

Lo más importante ahora es asfaltar el viernes el penúltimo tramo de carretera hacia la salvación. Dejémonos de pensar en que los ilicitanos no han ganado ninguno de los partidos jugados ese día en la presente campaña. Ante un Levante ya salvado que se está dejando llevar, el Elche debe poner la directa y demostrar que es el que más se juega a base de intensidad, actitud y de juego. Para esto último no estaría de más volver a echar mano de Rivera, con el que el que el equipo tiene mucho más fútbol, y al que tener en el banquillo, para una finalísima como la que hay jugar ante el Levante, sería un lujo que el equipo no se puede permitir.

Marcados en rojo

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Juan Carlos Romero | 14-04-2014 11:50 @jcromerocent

El fútbol es así de caprichoso. Lo mismo ganas un partido en la última jugada, con el tiempo cumplido, que siete días después pierdes otro en el que se estaban dando las mejores circunstancias para puntuar. En ambos casos quedó de manifiesto una vez más los problemas de los franjiverde a la hora de definir ante la portería contraria, con el agravante, en el caso del choque de Mestalla, de que ante el Valencia las oportunidades fueron más y mejores.

Al Betis se le dejó escapar cuando estaba ‘muerto’ físicamente, y el Valencia escapó jugando con una o dos marchas menos que el Elche. Ambos venían de desgastarse en la Europa League. Y no es que en esta ocasión los de Escribá no hicieran méritos, al contrario. En contra de lo que ha sido habitual esta temporada, el Elche fue a por el partido, dio ese paso adelante que se le ha venido reclamando, tuvo más verticalidad, llegó a igualar a uno e incluso los cambios fueron los adecuados. Pero no se pudo remachar la faena, aprovechar alguna de las opciones claras que hubo ante la meta de Guaita, y se perdió.

Dos fueron las claves en mi opinión: una, el bajón de Carlos Sánchez, que poco a poco fue perdiendo presencia en el centro del campo, posiblemente por resentirse de sus problemas físicos. Cuando Escribá sustituye a Rubén Pérez el colombiano estaba siendo el mejor, por lo que era lógico pensar que el sacrificado fuera el de Écija que además tenía una tarjeta amarilla. Y por supuesto el fallo en el penalti. A partir de ese momento el Elche se viene abajo mental y físicamente y aún así Boakye tuvo una inmejorable oportunidad de empatar a balón parado.

Quizá añadiría una tercera clave, el descanso, porque llegó cuando mejor lo estaban haciendo los de Escribá. El equipo se había venido arriba con el 1-1, en una excelente triangulación, y se notaba que eran los ilicitanos los que más estaban metidos en el choque. Había ‘run-run’ en Mestalla. Incluso en la acción previa al medio tiempo Carlos Sánchez falla al lado de la portería de Guaita cuando se cantaba el gol. Ese descanso dio oxígeno al Valencia.

Ahora no toca otra que seguir sufriendo, aunque las cuentas están muy claras para los ilicitanos. Por supuesto, cualquier punto que pueda rascarse el viernes en el Vicente Calderón, ante el líder, será más que bien recibido, pero la permanencia debe cerrarse ante Levante en casa y ante Málaga en La Rosaleda. Ambos partidos están marcados en rojo. Si además Getafe y Almería –que son los que marcan el descenso-, siguen fallando, mejor que mejor. Así, con los deberes hechos, el día de la visita del Barcelona en mayo, la fiesta será completa. Si no es así…

 

Boakye de mi vida

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Juan Carlos Romero | 08/04/2014 14:57 @jcromerocent

 

Los más de 31.000 aficionados que se dieron cita el pasado domingo en el Martínez Valero saltaron con Boakye y cabecearon ese balón a la red en el último suspiro del descuento, en esa última jugada que proporcionó a los franjiverde tres puntos de los que a la larga pueden suponer el empujón definitivo hacia la permanencia. Fue una sensación parecida a lo que hizo España entera cuando Iniesta se dispuso a entrar en la historia en el Mundial de Sudáfrica.

Porque hacía mucho tiempo, ni siquiera cuando se consumó el ascenso a Primera División hace casi un año, que no se vivían imágenes como les que se desarrollaron no ya con el tanto de la victoria –de delirio, de éxtasis, de entusiasmo desatado-, sino en cuanto el colegiado rubricó el final del choque. Mientras los que estaban en el banquillo salían corriendo a celebrarlo con sus compañeros y especialmente a ‘estrujar’ a Boakye, en las gradas hubo abrazos entre grupos de aficionados que no se conocían de nada, pero a los que une su pasión por el Elche. Otros lloraban de la emoción, como hizo algún que otro jugador franjiverde, incluido el autor del gol. Y pese a que el filial se preparaba para iniciar su partido ante el Alcoyano, los hombres del primer equipo regresaron al terreno de juego, como los buenos toreros y a petición del público, para recibir el merecido homenaje de su gente.

El fútbol fue justo con quien más buscó la victoria. Pese a los ya consabidos problemas que tiene el Elche para llegar a la portería contraria con peligro, pese a las carencias que ha venido arrastrando y que está pudiendo contrarrestar –de ahí los 35 puntos que lleva y esos siete partidos consecutivos en casa sin encajar un gol-, el dios del fútbol, por esta vez, bajó al Martínez Valero. Lo había hecho en Stamford Bridge y en el Soccer City con Iniesta. Lo hizo en el Camp Nou, en aquella final de la Champions en 1999 entre el Bayern Munich y el Manchester United que se decidió para los británicos en apenas dos minutos de locura. O en Bucarest cuando el Atlético de Madrid hizo trizas al Athletic de Bilbao en la final de la Europa League de 2012. El pasado domingo se vistió de blanco y verde, que ya iba siendo hora.

Es momento de disfrutar, pero sin olvidar que la faena no está completa. Y que es precisamente cuando falta tan poco, cuando más cuesta alcanzar la meta.

Sí o sí

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Juan Carlos Romero | 01/04/2014 17:30 @jcromerocent

Ahora va en serio, o por lo menos debería ir si es que alguien no se lo estaba tomando así. El Elche ya siente en su cogote el aliento de los equipos que, como el franjiverde, pelean por salvar la categoría, y el tiempo en el que los empates eran buenos, ha pasado. Lo hizo hace varias semanas, al menos para mí, pero algunos pensaban que ese ‘colchón’ de cuatro puntos era una barrera lo suficientemente sólida. Y más cuando el resto de rivales tropezaba y tropezaba. Pero ahora ya hay que ganar, sí o sí, y si no, también. Por tierra, mar y aire como decía Heriberto Herrera, ex entrenador del Elche. Ahora hay que movilizar a la afición, como si el seguidor ilicitano no hubiese respondido a lo largo de la actual campaña. Ahora hay que preparar ‘la madre de todos los partidos’, como si los anteriormente jugados no hubieran sido igual de trascendentales para seguir en Primera División. Ahora, ahora, ahora….

Ahora hay que ganar a un Getafe que se ha puesto las pilas en cuanto ha visto las orejas al lobo, aunque la victoria de los madrileños en Mestalla ha mostrado el camino a los de Escribá: el Valencia es batible, muy endeble mentalmente hablando, y parece ya decidido a poner toda la carne en el asador en la Europa League. O lo que es lo mismo, que en las próximas dos jornadas el Elche podría, con dos triunfos consecutivos, empezar a tocar la permanencia con las manos y refrendarla ante el Levante, ya prácticamente y virtualmente salvado y sin presión. Antes habría que visitar el Vicente Calderón, donde si se puntúa sería ya… eso que estáis pensando.

El panorama, a priori, es favorable, siempre que se gane, que se sume de tres en tres. Todo lo que no sea eso no sirve de nada, lo digan como lo digan, lo pinten como lo pinten. Que si la bolita no entra, ni banderas, ni bufandas, ni animaciones varias. Ya lo dijo Luis Aragonés y recientemente se lo tomó prestado Simeone: el fútbol es ganar, ganar, ganar y volver a ganar. Todo lo demás son ‘romansos’. Y esto último es mío.

La hora de calcular

Juan Carlos Romero | 27/03/2014 13:47 @juancar28900725 

Soy de los que opinan que a pesar de la evidente mejoría mostrada ante el Athletic de Bilbao, al Elche le sigue faltando ese plus de ambición e intensidad necesarios para aspirar a ganar un partido, y que precisamente ahora no es momento de mostrarse timorato. Insisto: mientras el 0-0 se mantiene en el marcador las posibilidades de puntuar para los de Escribá son máximas, y aunque no se trata de ganar por cuatro o por cinco goles, sí lo es de marcar uno más que el contrario. El empate podrá ser bueno en función de cómo haya transcurrido el encuentro, pero no debe ni puede ser el objetivo antes de que el balón empiece a rodar.

¿Cómo se pueden conseguir entonces esas victorias tan necesarias? Dando un paso adelante. No me importa lo que hagan los rivales directos mientras en los ocho partidos que restan para el final del campeonato, el Elche logre sumar esos nueve puntos que seguro que te van a dar la permanencia en Primera. Ello supone que debes ganar tres partidos, y de acuerdo con los cálculos que ya están empezando a hacer los aficionados ilicitanos, los tres más asequibles –siempre a priori-, son Getafe y Levante en casa y Málaga en La Rosaleda. Si en el camino eres de capaz de arañar algo en Villarreal este domingo, Valencia y Sevilla, mejor que mejor, porque en el Vicente Calderón y ante el Barcelona en la penúltima jornada en el Martínez Valero, parece –otra vez a priori-, más complicado. Principalmente por lo que ambos trasatlánticos se están jugando.

Por supuesto que a los que están por abajo les encantaría llevar en su casillero los 31 puntos del Elche, pero mientras por detrás algunos equipos están metiendo la directa para escapar de la quema, los franjiverde parecen marchar en segunda. Y de verdad que no va con segundas, aunque lo parezca. Que yo quiero que Atlético, Barcelona y Real Madrid –por orden de clasificación, que nadie se sienta dolido-, vuelvan la próxima temporada al Martínez Valero.

Carrera de cojos

Juan Carlos Romero |24/03/2014 14:00 @juancar28900725

 

‘Sálvate tú que a mí me da risa’, parecen decirse los equipos implicados en la lucha por eludir el descenso a Segunda División. Y lo cierto es que esta especie de carrera de cojos es lo que está ayudando a que el Elche, por el momento, haya logrado evitar la zona de peligro. Ya que las últimas tres jornadas han sido nefastas para los intereses del equipo franjiverde –por méritos propios añadiría yo-, al menos el resto de rivales están echando una mano.

Pero eso no ocurrirá siempre, y tras lo sucedido en Granada el margen de error es ahora inexistente para el Elche. Porque no estoy muy seguro de la capacidad interna para gestionar una caída a los puestos de descenso o el simple hecho de sentir el aliento del resto de rivales en el cogote. De la personalidad del equipo para darle la vuelta a la situación si eso sucediera. A ello hay que añadir los problemas con el gol, que ya se sabían, pero que ahora toman una dimensión especial. El tiempo en el que un empate a cero podía ser bueno, ha pasado. Hay que sumar nueve o diez puntos, en función de lo que hagan los rivales, lograr tres victorias, y el problema es no ya solo lo que les cuesta a los de Escribá perforar la portería contraria, sino además la falta de capacidad para remontar un marcador adverso, que se viene arrastrando esta temporada.

Todo esto viene a colación de lo que se pudo ver sobre el terreno de juego tras el gol encajado en esa acción desgraciada en la que Damián Suárez resbala el ir a sacar una falta y deja la pelota a merced del contragolpe granadino. Ahí acabó el partido quedando tiempo por delante para buscar la igualada. Ni siquiera la expulsión es excusa porque el Granada falla a continuación el penalti y partidos ha habido en los que un equipo con diez, e incluso con nueve, han visto recompensado el esfuerzo. El tramo final del partido trasladó la sensación de un bloque fundido, que había bajado los brazos y que no tuvo fuerzas ni siquiera para ese arreón final de meter al Granada en su área.

Tampoco es que los cambios desde el banquillo ayudaran. ¿O es que con 1-0 había que seguir pensando en el gol average? ¿No daba ya igual perder por uno que por cinco? ¿Por qué las sustituciones fueron cromo por cromo, en lugar de buscar un segundo punta en busca de esa acción salvadora?

Con el mal sabor de boca que dejó el choque en el Nuevo Los Cármenes se tiene que afrontar la visita del Athletic de Bilbao, en un partido que se resume en tres palabras: Hay que ganar. Desde antes de que empiece. Con el aficionado animando, pero con el equipo haciendo también su trabajo. Porque es imposible que te toque la lotería si no compras un décimo por lo menos.

No confundamos los términos

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Ya me hubiese gustado a mí que los puños de Adán no hubiesen podido repeler el disparo de Rubén Pérez. Que Coro no hubiese esperado tanto para disparar a puerta y su lanzamiento hubiera superado al meta bético. Ya me hubiese gustado que los franjiverde hubieran podido desbordar una y otra vez al improvisado lateral Amaya, o a los centrales Perquis y Jordi. Rápidos, lo que se dice rápidos, no son. Y me hubiese gustado que el equipo ilicitano aprovechara el cansancio que traía el rival del compromiso europeo del jueves ante el Sevilla, que acusó. Por supuesto, que el colegiado hubiera pitado al menos una de las dos penas máximas a Coro, sobre todo la que se produjo en el descuento, clarísima –luego hay que transformarla­-, que hubo. Me hubiera encantando que el Elche hubiese ganado, al menos por la mínima. Porque jugar mejor que ante el Español no era una tarea complicada.

Pero como dijo el mismo Fran Escribá al término del encuentro ante el colista de Primera División –no lo olvidemos-, y tiene más razón que un santo, somos lo que somos. No hay más y por eso estamos donde estamos. No obstante, ya es bastante que a estas alturas el Elche haya sumado 30 puntos, y que estemos a tres victorias de la permanencia con cuatro puntos por encima de la zona de descenso. Eso es mérito exclusivo del técnico y de una plantilla que el consejo de administración del Elche CF SAD ha sido incapaz de reforzar en invierno. Que tampoco se olvide, porque uno de los principales enemigos lo ha tenido el equipo en casa, en sus propios dirigentes. ¿O es que desde octubre no estaba claro lo que se necesitaba? Hubo tiempo de sobra para haberse movido y encontrado ese jugador o jugadores con los que apuntalar la plantilla.

Con este panorama, y aunque falten diez jornadas para el final de la competición, a nadie se le escapa que el futuro franjiverde puede aclararse muchísimo en apenas diez días. Los que nos llevarán al encuentro del próximo sábado en Granada, la visita del Athletic de Bilbao tres días después al Martínez Valero, y el desplazamiento a Villarreal el lunes 24.

Y claro que el Elche puede sumar al menos cinco de los nueve puntos, y empezar a acariciar la permanencia. La esperanza es lo último que se pierde. Pero no quita para que exista la preocupación lógica ante los problemas que tiene el equipo para ver puerta, el calendario que queda por delante y lo que están apretando los rivales. Si el partido se mantiene 0-0 todo puede pasar. Si se adelanta el contrario…, pero es lo que hay y lo ve todo el que lo quiere ver. ¿Eso es pesimismo? No, más bien realismo puro y duro. Es lo que lleva a que quien quiere que este Elche se mantenga en Primera por muchos años esté preocupado, por supuesto, pero al mismo tiempo tenga el convencimiento de que hay equipos que no son superiores al ilicitano.

Por eso, no confundamos los términos. Sigamos animando, para que el próximo balón que tengan Coro, Boakye o Cristian Herrera acabe en el fondo de las mallas. Para que Manu Herrera ponga el candado a su portería, para que la defensa sea un muro infranqueable, para que Rivera tenga más minutos, para que ‘La Roca’ demuestre por qué es internacional con Colombia, porque el juego del Elche sea más fluido, para que se creen más ocasiones de gol, para sumar los puntos necesarios que permitan estar en Primera la próxima temporada. Pero no olvidemos que el año pasado hubo un equipo que descendió habiendo estado una sola jornada en puesto de descenso. Precisamente la última.